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jueves, julio 20, 2017

(Des)Creer en #JavierCorralJurado

Por Antonio Flores Schroeder
Conocí a Javier Corral Jurado cuando fui coordinador editorial de la sección de Opinión de NORTE de Ciudad Juárez, a finales del convulsionado año 2000. Tuve contacto con él primero vía correo electrónico y después por teléfono.

Apenas cumplía yo tres años de carrera en los medios. Me pareció no solo una persona respetuosa sino congruente con lo que escribía. En ese tiempo el ahora gobernador de Chihuahua se acababa de convertir en senador por mayoría en primera fórmula junto a Jeffrey Jones.

En ese tiempo Patricio Martínez era el jefe del Ejecutivo estatal. NORTE atravesaba feroces ataques no solo de él sino de la Policía Judicial del Estado y sus secuaces del narco. Corral escribía en las páginas editoriales de NORTE y defendernos de Martínez era su lugar más común.

Así lo conocí. Me invitó a enviarle mis artículos editoriales para publicarlos en un espacio del Senado y hacerlo significaba otra tribuna para manifestar mi descontento contra Patricio. Por esa razón acepté de inmediato. Varios de esos artículos aún están en espacios virtuales de Corral y el Senado de la República.

En 2003 salí de NORTE para ir a experimentar como jefe de redacción a un diario de Sonora. Con el tiempo, perdimos la comunicación. Regresé en el 2005 a NORTE con ese mismo puesto y Corral ya no era el mismo.

Mucha gente, inclusive personajes cercanos al político panista, no percibieron ese cambio. Pasaron los años y como Corral ya no escribía en las páginas de NORTE, perdí todo contacto con él.

Ese cambio de personalidad era notorio. Veía por debajo del hombro como si los demás fueran menos que él. Creía que su experiencia legislativa estaba por encima de cualquier persona no solo en su partido sino en el resto de la sociedad.

Comprobé esto en el 2015, cuando falleció el director editorial de Norte, Alfredo Quijano Hernández. En el funeral no saludó a quienes nos encontrábamos ahí. Parecía haber ido solo para la foto.

Aquel Javier Corral que todos conocíamos como buena persona y por momentos hasta simpático, había perdido el piso tras jugar a la política en las grandes ligas mexicanas.

El político azul que viste a veces con trajes del sol azteca no solo se había extraviado políticamente, también se olvidó de su pasado. ¿Se acordará cuando trabajó como coeditor en NORTE y se bajaba de la Ruta 4 para entrar a la sala de redacción?

Sin entrar en el penoso asunto de sus bandazos contra los medios de comunicación y periodistas de la entidad, Corral dio lecciones de su oficio y experiencia en la contradicción ya siendo gobernador, por ejemplo, al pasear junto a Patricio Martínez en el centro histórico de Chihuahua, cuando lo llamaba el gobernador del diablo.

Como éste caso hay muchos más. Desde mi punto de vista, cuando alguien transita de extremo a extremo, es porque no sabe mantener el equilibrio y alguien que no sabe mantener el equilibrio, cualquier viento puede derribarlo y caer encima de cualquiera. Lo ha hecho, pero ya lo contaré en otra ocasión.

Por eso yo (des) creo en Javier Corral Jurado.

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