miércoles, octubre 08, 2014

El país de la mierda

Por Antonio Flores Schroeder

Vivo en un país en el que la vida no vale nada y donde con una torta y una coca-cola puede comprarse una conciencia.
Vivo en un país corrupto entregado a la derrota eterna no sólo en el fútbol sino en la libertad y sueños de la mayoría de sus habitantes.
Vivo en un país de ciegos dolidos más por un extranjero que se caga en los calzones con los colores de la bandera que por los secuestros y crímenes contra estudiantes y profesores.
Vivo en un país donde todavía se cree en los niños héroes, las promesas de sus políticos y donde la historia se borra con balas y fosas clandestinas.
Vivo en el país de la desgracia continua y del ya merito, camino por las banquetas del mañana que nunca llegará, duermo con el dolor a cuestas de la guerra sin fin.
Vivo en país de muertas y muertos y santos delirios en la educación especialista en el autoengaño. 
Vivo en un país meado por Dios en una noche sin estrellas y en un velorio sin fin con los cantos alegres en un ataúd.
Vivo en un país llamado México respetado por el miedo y la costumbre aunque debo confesar que mientras eso sucede me dan ganas de incendiarlo.

viernes, octubre 03, 2014

Ni una más


Por Antonio Flores Schroeder
1:20 pe-eme: Adrián, el forense recién graduado ya no quiere escribir su reporte pero tiene que hacerlo: "Al poniente de las vías del ferrocarril en un terreno baldío localizado a un costado de la presidencia municipal, se encontró un cadáver de una persona de sexo femenino de aproximadamente catorce años, completamente desnuda en una posición decúbito dorsal de un metro sesenta y ocho de estatura, presenta una herida corto contundente en región frontopariental lado derecho de tres centímetros, escoriaciones múltiples en los brazos, pómulo izquierdo, hemorragia nasal, pérdida de piezas dentales, apreciándose otras huellas de violencia como hematomas en ambos tercios inferiores de las piernas". 
     Aunque lleva ochenta casos similares en lo que va del mes, Adrián sabe que esto continuará y sus jefes archivarán el caso en el cajón de la impunidad. Por eso se le revuelve el estómago y le duele el corazón.