lunes, diciembre 22, 2014

Estación Invierno, Día 1, 2014

Antonio Flores Schroeder

Hoy fui a darle de comer a las palomas. Me sentí cerca de Dios en medio de tanta gente, aunque al principio preferí darle la espalda mientras reunía cada uno de los recuerdos que aún tengo del frío extremo de IOWA. Aquí la vida va de prisa con sus camisas de fuerza y lentes oscuros. Las palomas caminan y se hacen pasar por humanos, eso es lo que esas aves creen que nosotros creemos. Trato de comportarme como una persona que le gusta el invierno y sonrío cuando me ven directamente a los ojos. Así sucedió con el último policía municipal que intentó robarme 200 pesos, al salir de un bar que tal vez sólo está en mi imaginación. El agente se enojó y me dijo que caminar parado de manos era una falta administrativa. Como yo reí, no le quedó otra que sacar de la patrulla el cochinito de barro donde almacenaban el pan de cada día. Al final del domingo el viento del invierno se agolpa en mis oídos, se estrella contra la ventana y lo único que salvó el día fue un albondigón en casa de Tere.

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