martes, octubre 29, 2013

(re)encuentro

Por Antonio Flores Schroeder

En los silencios que surgen entre tus piernas
se esconden todas nuestras historias
como un libro sagrado
lleno de paréntesis
y nudos de poesía

(un relámpago cruza tu cintura húmeda)

y de tus ojos llenos de estrellas
brotan los míos cubiertos de tierra

flores de otras vidas
(el delirio de aves en tu cabeza)
resplandor como asfixia

el big bang se detiene
en el oleaje de las sábanas
tan llenas de carne y polvo
luz
y otros paraísos

miércoles, octubre 23, 2013

El descanso

Por Antonio Flores Schroeder

Existe una pasadizo
en el patio de mi casa
donde
en noches de lluvia
los cuervos
se convierten en caracoles.

lunes, octubre 14, 2013

Suicidio postergado

Por Antonio Flores Schroeder

Alí subió con la lentitud de una tortuga al mirador de la torre Latinoamericana. Cortó la rejilla y abrió las alas. Observó las hormigas en la Madero, luego los grillos en el Eje central Lázaro Cárdenas. Dos minutos después cerró sus ojos y respiró ondo (pensó en las letras amontonándose una sobre otra y en los delitos de los políticos). En los noticieros de la noche fueron muy breves: el dolor debió haber sido tanto que el peso de sus palabras no lo dejó volar.

viernes, octubre 11, 2013

La gran mentira

Por Antonio Flores Schroeder

Lo peor de anoche no fue lo aburrido de la fiesta sino el engaño de la tía más viciosa de la familia. Ayer –relató doña Ausencia-, entré al casino de siempre después de las 6:00 pe-eme y tuve una experiencia (digámoslo así) poco común.
-En lugar de hombres y mujeres y esos viejitos y viejitas que se esfuman de sus viviendas donde la vida es muy aburrida y silenciosa, había un chingo de iguanas gigantes sentadas frente a las máquinas de apuestas –dijo al encender el decimoquinto cigarro de la noche mientras yo no dejaba de toser.
“La Güera”, como la conocíamos en la familia, nos aseguró que algunas portaban trajes chaqués sin ningún tipo de arrugas, una de ellas un esmoquin, inclusive hubo otra engalanda con un Spencer.
Por supuesto que no se le creí. Nunca andan vestidas así, menos en un casino.

jueves, octubre 10, 2013

Porn made in México 

Por Antonio Flores Schroeder

Ella llegó con un gran caracol y su reloj de arena a la grabación. Él, con sus pasos sombríos y los desnudos de otros cuerpos metidos en el recuerdo de su oscura memoria. Sólo le preocupaba la torcedura del tobillo, la inflamación en su muñeca derecha, la tendinitis en el hombro izquierdo, su lesión en el codo derecho por jugar golf, la artritis que le aquejaba desde la adolescencia y la sospecha de una fractura en la cadera. Por eso se sentó en la cama y contó sólo hasta el diez, porque entendía muy bien que en esas condiciones era difícil llegar al 69.

miércoles, octubre 09, 2013

Mi alacena

Por Antonio Flores Schroeder

Ya me lo habían advertido pero como siempre, me valió madre. Lo creí hasta que lo vi acomodarse primero su peluca blanca de algodón y después su sombrero color azul marino para caminar entre las latas de atún e intentar descender a través de las astillas de la puerta de la alacena. No era producto del regalo del tío Agracio, sino de la puritita neta. El tipo del siglo antepasado salió del bote de avena, no de la que se cocina en tres minutos con un contenido neto de 409 gramos y que tiene sémola de trigo fortificada, sino la del bote con hojuelas de avena natural de 510 gramos en cuya presentación se asegura que la compañía fue fundada en 1877. Nunca aluciné ni en el más pacheco de los microrrelatos fuera a comerse en menos de cinco minutos todas las pinches zucaritas de Kellogs. Todo me hubiera imaginado, menos eso.
Cama virtual


Por Antonio Flores Schroeder

Soñé que un auto de Google
fotografiaba mi ausencia
la arena
los abismos de mi hogar

sentí las estrellas
el mundo
desbordándose por mis ojos

la oscuridad sin memoria

luego la tristeza
vino sin dominios
ni servidores
que me dirigieran
a la realidad

llovizna sombras flores en expansión

y desperté en invierno
junto a la muerte
lejana
con su canto de ambulancias
y el miedo a gritos
con la fuerza de un caballo
en las entrañas

mil fantasmas en 64 bits

alguien me buscaba desde lejos
con mi otro nombre