domingo, noviembre 10, 2013

Ciudad Juárez, invierno de 2013

Por Antonio Flores Schroeder

A un lado de la iglesia
encontré al perro blanco
dormido con sus estrellas.
Lo primero que noté
fue la inmovilidad de los árboles
y el silencio de los pájaros
los cuervos
los fantasmas

estaba en su descanso, tan tranquilo como siempre
y yo con todos mis delirios
imaginé su figura en la plaza
y entonces
mil clavos se anudaron en mi garganta
con la fuerza del universo
y tuve que cruzar la calle
rogándole a Dios
reflejara la tarde gris de fríos asoleados
en lo ojos de ese perro blanco

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