viernes, noviembre 22, 2013

El perro Blanco de San Lorenzo


Capítulo VII

Por Antonio Flores Schroeder

Los Juchitos hablaban en un dialecto incomprensible, al menos para “El Cholo”, que una tarde de esos jueves de arena y fantasmas, se enfrió después de escuchar una breve plática de dos hombres de la congregación, justo detrás del atrio del santuario.

- Tralis bikán oreuli der birtao

-Anemsta yablín detoryart

-Derrisin sao anderix

-yubli tarred atsmea

El lavacarros se asustó tanto que se echó a correr y al salir por una de las puertas laterales que conduce hacia la capilla, se estrelló de frente con otro sujeto del grupo.

-Disculpe usted, la neta llevo un chorro de prisa

El hombre vestido con una larga gabardina oscura ni siquiera le puso atención y siguió su camino mientras que “El Cholo” corría como alma encendida hacia la Plaza de San Lorenzo. Fue ahí donde vio al perro Blanco flotando entre los árboles dentro de una gran burbuja. De pronto, cuando las campanas del santuario sonaron, las bancas y la fuente se pintaron de púrpura. Primero sus manos se llenaron de sudor y después la temperatura de su cuerpo bajó en menos de un suspiro. Todo se oscureció.

Al amanecer, uno de los taxistas que labora en el sitio, se acercó a “El Cholo” que dormía sobre el césped, a un lado del perro Blanco.

-Y ahora qué te pasó, cabrón

-Nada, nada, me quedé dormido aquí –respondió con la voz todavía pastosa.

-¿Dormiste con el perro?

-Pues cuál más –dijo el taxista y señaló al can que ya estaba estirándose.

-Después te explico, carnal-

-No me expliques nada, mejor levántate y vete a tu casa, antes de que llegue la policía y te lleve detenido.

-En la tarde te cuento –aseguró “El Cholo” mientras se sacudía la tierra de su ropa y veía al perro que no dejaba de bostezar.
El perro Blanco de San Lorenzo


Capítulo VI

Por Antonio Flores Schroeder

Néstor lo había perdido casi todo: cuatro matrimonios, dos viviendas (una por un incendio y la otra por una deuda bancaria), doce empleos en tres años y para colmo de su existencia, varios de sus familiares fueron asesinados durante la guerra contra en narco.

También intentó acabar con su vida de las maneras más dramáticas que usted, lector, pueda imaginarse. La última vez ocurrió cuando se colgó con una soga de un árbol en uno de los parques del Infonavit, pero la rama estaba seca y se rompió. Terminó en el hospital con una pierna rota y una lesión en la zona lumbar, razón por la que apenas podía caminar.

Antes de ese intento fallido, por supuesto que hubo otros. En la Navidad de 2008 fue uno de sus ensayos de resistencia más increíbles. Una tarde al salir del santuario de San Lorenzo, se tomó una botella de tequila, se comió veinte tortillas echadas a perder (algunas con hongos) y cuarenta antihistamínicos. No le pasó nada. Lo único que sintió durante los siguientes tres meses fue un vértigo interminable y con el paso del tiempo, su torpeza fue tal que comenzó a sentirse fuera de balance (aunque usted no lo crea, las ideas para suicidarse disminuyeron en un cuarenta por ciento).

Sus fracasos para encontrar el punto final fueron tantos que rápido llamó la atención de la prensa fronteriza.

Una revista especializada en amarillismo, colocó su fotografía en la portada junto al título “¡Veinte intentos y no puede suicidarse!".

La nota escrita con una excelente narrativa periodística describió sus andanzas en Veracruz durante la niñez, sobre todo los días con hambre, la madrugada en que murió su padre, la primera masturbación en el baño de la escuela y la noche en que se perdió en los laberintos del pueblo por jugar a los novios con una prima.

Néstor relató al reportero que su adolescencia transcurrió en los campos de maíz y que ni siquiera terminó la secundaria.

Nadie hubiera pensado que un premio de la Lotería Nacional lo llevara a la tumba. A los tres meses de recibir una suma millonaria, se hizo adicto a la cocaína y el dinero se lo gastó entre 1995 y 1998 en los tugurios de la calle Mariscal.

Desde esa fecha hasta el 2010, se divorció en cuatro ocasiones y perdió dos casas.

En la información difundida por la revista, también se describió aquella vez cuando se comió sesenta cáscaras de plátano y sobrevivió.

Muchas personas culparon al periodista por la muerte de Néstor. Un día después de la publicación fue a presumirle al cura de San Lorenzo su foto en la portada, pero al entrar a la iglesia casi arrastrándose por ese dolor lumbar que lo aquejaba, tuvo muy mala suerte. Una gigantesca lámpara de araña se desprendió del techo y le partió el cráneo en dos.
El perro Blanco de San Lorenzo


Capítulo V

Por Antonio Flores Schroeder

Era lo último que Julieta esperaba en esta vida. Al principio creyó que se trataba de una vagabunda que había tocado por error la puerta de su casa, pero no, en realidad se trataba de la persona que estaba esperando.

Su cara endurecida y delgada, ojos impenetrables y una boca tan pequeña que parecía de una muñeca Barbie, le llamaron la atención al abrir la puerta. Su silueta de alfiler denotaba un cansancio fatal y su voz se arrastraba desde la garganta hasta la lengua.

-Buenos días, no suponga mal... no vengo a pedirle dinero –murmuró la mujer como si le hubiera leído el pensamiento a Julieta.

-Vengo de parte de “El Diablo” –soltó de golpe la respuesta con un tono de voz chillón.

-¿Qué?

-Me dijo que tenía descompuesta la tubería de su fregador y si no me equivoco, aquí es la calle Posada 999, ¿o no? –preguntó casi de manera altanera antes de señalar con el dedo índice la numeración de madera colocada en la reja.

Lo imprevisto de la situación le impidió, entre otras cosas, pensar por ejemplo en cómo había logrado llegar hasta la puerta de su casa cuando el acceso al patio se encontraba cerrado con candado.

-¡Ah!, pásele por favor. Si El Diablo la recomendó, entonces no hay nada que hacer.

La siguió hasta la cocina con la tranquilidad de una tarántula, la pericia de un delfín y su caja metálica de herramientas color rojo.

-¿Cuál es el problema?

-Debe estar tapada la tubería porque se llena de agua cada vez que abro las llaves, pero qué mejor una especialista como usted para ver lo que en realidad tiene el fregador.

La llave de paso tenía que estar cerrada para evitar que la cocina se inundara. Un día que olvidó hacerlo, al llegar a casa se encontró con un mar que arrastraba hormigas muertas hasta la playa de la sala, ahí donde la arena de la alfombra era como un cementario. No quería que se repitiera la historia. Una inundación de esas proporciones le costaría mucho y la perpetua situación económica de Julieta le impedía andarse por las ramas del árbol de los sueños, donde la conciencia seguramente la arrojaría como a un himenóptero por la cascada de las pesadillas.

-Déme unas horas para ir a la ferretería a comprar lo que necesito. Le va a salir como en 300 pesos. ¿Sí va a estar en la tarde, como a eso de las cinco?

-Sí, aquí la espero.

Acompañó a la extraña mujer hasta la puerta de metal sin mediar palabras. Metió la llave dorada por la abertura del candado al tiempo que pasaban muchas imágenes por su cabeza: el perro blanco dormido debajo de su auto, el crucifijo de madera colgado cerca del respaldo de la cama, los perros de su vecino que un día eran de un tamaño y a la otra semana de otra medida.

Justo cuando el reloj marcó las cinco pe-eme y el sol incineraba el cielo a más de 40 grados centígados, tocaron tres veces la puerta.

-¿Quién?

-Vengo a repararle la tubería –contestó del otro lado la fémina.

No venía sola. Ahora la acompañaba uno de los enanos nórdicos ataviado con un traje de gala.

-Buenas tardes –saludaron con una gran sonrisa. Al mismo tiempo los dos personajes provocaron una risa nerviosa a Julieta pero conforme el tiempo avanzaba, sintió un vacío entre el corazón y la boca del estómago muy parecido a aquellos tiempos en que su mamá iba a la escuela por la boleta de calificaciones (todas reprobatorias).

-Mire, él es ‘El Diablo’, con el que usted habló por teléfono para que le viniéramos arreglar el fregador.

-Ya te he dicho que no me digas así enfrente de la gente, ¡no entiendes! Lo único que ganas es que se asusten... o se rían como se está riendo aquí nuestra cliente –dijo con español poco claro el hombrecillo de piel casi transparente, cabello y ojos claros y de cabeza corta.

Los tres carcajearon como niños pero en el fondo la estampa de los fontaneros parados en la entrada de su casa, le llenó a Julieta su corazón de terror.

-Pásenle-

Le pareció extraño que ninguno de los dos trajera herramientas para solucionar el desperfecto en la cocina, por lo que les advertió que ella no tenía siquiera un desarmador en casa.

-Ni se preocupe –dijo la fontanera cuando se agachó para abrir la puerta del mueble en donde se encontraba la tubería dañada.

El disgusto de Julieta comenzó cuando el enano empezó a sacar de su saco primero una servilleta, luego otra y después más hasta que juntó cientas sobre el piso (¿Cómo diablos había podido guardar tantas servilletas en su traje?).

-Disculpe señor, para qué quiere tanta…

-¿Servilletas? –preguntó con los ojos llenos de burla.

Luego la mujer le explicó que no anduviera inquietándome por ese tipo de cosas sin sentido y Julieta tuvo que reírse para recuperar un poco la cordura.

-Ahorita se lo vamos a arreglar, ya le dije que no se preocupe –expresó de nueva cuenta la fontanera y después le preguntó: -¿Puedo agarrar una silla y una cuchara?

Cuando Julieta fue a la sala por una silla, sintió un dolor en la boca del estómago y apenas pudo cargarla sólo para darse cuenta que los plomeros al igual que la descompostura en la tubería, habían desparecido.
El perro Blanco de San Lorenzo


Capítulo IV

Por Antonio Flores Schroeder

La parada de camiones frente a la puerta principal de la iglesia parecía la entrada a otra dimensión, y no era para menos. Después del atardecer solían verse a los payasos que llegaban casi de todas las latitudes de la frontera, para abordar la ‘burra’ hacia la zona Centro.

Los bufones entraban y salían del templo para ofrecerle a San Lorenzo algunos de los pesos ganados con sus acrobacias, en los principales cruces y semáforos de la ciudad del burrito y la violencia. Uno de ellos ingresaba a diario con una vela encendida, otro oraba en voz alta e inclusive algunas veces, los fieles que acudían a esa hora llegaron a ver a dos o tres payasos que se acostaban y se iban rodando hasta el altar, no sin antes golpear sus cabezas contra las bancas donde a veces las viejitas rezaban y que por tal alboroto, tenían que huír presas del miedo (y de la risa).

Norita, la única prostituta juarense que fiaba a sus clientes, llegó a tomar el camión un viernes de quincena, cuando en los tugurios y antros la alegría se cuelga de las nubes y el alcohol.

-Señito, mire mi bebé, se está muriendo… mi esposa nos abandonó, ¿no quiere ayudarme con diez pesitos para las medicinas? –le preguntó uno de los graciosos que cargaba un envoltorio a base cobijas rosas.

La mujer, ataviada con una minifalda negra, camisa del mismo tono y tacones de plataforma rojos, sintió en su corazón la tristeza de aquel pobre hombre.

Antes de que Norita contestara, otro payaso interrumpió la conversación.

-Ándele, no sea malita, échele la mano a Super Estrellita con su bebé –dijo al tiempo que metía la mano a través de las cobijas para destapar al niño y con un movimiento brusco le arrancó la pierna de plástico a la muñeca con la que hacían la broma.

Los dos hombres pintarrajeados se echaron a reír y,
con la fuerza del universo
la vibración del centro de la luz
el blanco y negro (otra vez)
y la línea curvada de otro tiempo,
las horas, días y años se detuvieron tras los pasos pachucos de Tin Tan que bailaba en el patio de la iglesia y cantaba:
“yo ya estoy convencido
de lo que a mi me pasa
que hay algo aquí escondido
y es dentro de esta casa,
un espejo que habla
una vida regalada
y mujeres y mujeres
que eso es mi debilidad.
Nada me extrañaría
que el espejo me hablara
ni me sorprendería
que al rato me casara…”

Luego regresó el color y los payasos seguían con sus risas y desmemorias mientras la mujer de piernas largas y blancas subía por los escalones de un camión lleno de payasos.

Todos los días se publica un capítulo en esta página de Facebook. Haga click aquí
El perro Blanco de San Lorenzo


Capítulo III

Por Antonio Flores Schroeder

La hermandad de Los Juchitos se reunía todos los jueves a las 9:00 pe-eme en el salón Eva-2, localizado en el subterráneo de la iglesia. “El Cholo” fue el primero en darse cuenta de su presencia justo cuando la guerra por la plaza de Ciudad Juárez entre los grupos del crimen organizado, estaba en su punto más álgido.

Ese día de julio de 2010, mataron a dos dealers en la esquina del autoservicio. Según el reporte de la Policía, los jovencitos de 16 y 17 años, fueron acribillados con 150 impactos de cuerno de chivo. Terminaron con las cabezas partidas en dos, dentro de una camioneta último modelo sin placas.

“El Cholo”, asustado por el escándalo, se refugió en el estacionamiento de la iglesia y comezó a lavar el auto del cura, poco después de las ocho de la noche.

Le pareció extraño que comenzaran a llegar hombres vestidos de negro, sobre todo porque no era horario de misa. El primero de ellos descendió de un Mercedes-Benz color rojo. Enseguida llegó otro en una Astro Van. Lo bajaron entre dos mujeres y después de acomodarlo en una silla de ruedas, lo llevaron hacia el interior del recinto religioso. Después arribaron los demás. Lo que más le llamó la atención al lavacarros era el silencio y el parecido físico que guardaban unos con otros.

El objetivo de Los Juchitos era la re-evangelización de la ciudad. Cuestionaban la democracia y varios de ellos estaban colocados dentro de los círculos de poder oficial y empresarial.

A esta congregación se habían sumado personajes radicales de otros grupos ortodoxos de la iglesia como el Opus Dei, Comunión y Liberación, y de los Legionarios de Cristo.

Los Juchitos eran buscado por las más altas jerarquías católicas a nivel mundial, ya que se habían salido de control de El Concilio Vaticano que nunca quiso oficializarlos como figura juridical de las prelaturas personales, cuyo fin es permitir el desarrollo de misiones pastorales.

Los hombres que formaban parte de la agrupación, comenzaron a volverse más comunes en los alrededores de la iglesia, que el perro Blanco sin dueño y sin nombre.

-¿Y esos locos, qué, mi Rosy? –cuestionó El Cholo a una de las cocineras que se fumaba un cigarro, después de haber cerrado la cafetería.

-No sé, Cholito, pregúntele al padre-

-No, qué miedo –dijo él con tranqulidad. Luego tomó el trapo, lo metió en el agua y, tras un suspiro, añadió en voz baja-: Parecen mafiosos.

-Cállese, cállese, mafiosos esos que mataron en la esquina –expresó la mujer cincuentona.

-Mire, ya se están llevando los cuerpos –expuso mientras señalaba a los forenses vestidos casi como astronautas.

-Con tanto muertos, Juárez se va acabar –agregó Rosy que apagó el cigarro con la suela de su zapato izquierdo.

-Por eso estamos llenos de fantasmas –aseveró el lavacarros.

En ese momento, el cura apagó la luz del estacionamiento desde la sacristía, donde se encontraban los controles del alumbrado de la iglesia.

En las torres del santuario, aún se reflejaban las torretas de las unidades policiacas. La luces azules y rojas pintaban una vez más la cruz.

Todos los días se publica un capítulo en esta página de Facebook. Haga click aquí

miércoles, noviembre 13, 2013

El perro Blanco de San Lorenzo

(Capítulo II)

Por Antonio Flores Schroeder

 
La tortillería de San Lorenzo era única, no por el exclusivo sabor de su producto de maíz, sino por tener el único reloj de la ciudad cuyas manecillas se movían en sentido contrario a la normalidad.

En ese sitio trabajaba don Salvador que acostumbraba a laborar con una máscara de Rocky Star, uno de los íconos de la lucha libre juarense que dominó arriba del ring a sus adversarios hace más de veinte años.

Después del sol a medio cielo, la tortillería se convertía en punto de encuentro de amas de casa y empleados del sector. Las pláticas giraban alrededor del dinero que alcanzaba cada día para menos y del incremento de los asaltos a mano armada.

-El viernes se metió un fulano a la casa de Chole y le robó hasta el perico –dijo con la voz descompuesta Armida a su comadre al tiempo que hacían fila por un kilo de tortillas.

-Dios nos guarde pero las cosas están cada vez peor. El otro día se robaron de la iglesia una pintura de la virgencita de Guadalupe.

-Hijos de la chingada, perdón por mis palabrotas pero es que da reteharto coraje que en juaritos ya nadie respete nada.

-Mijita, todo el país está igual de jodido, yo por eso me desconecto de la realidad con mis novelitas en la tele –respondió Tencha con una sonrisa pintada en su rostro moreno y arrugado.

-¿A poco se desenchufa así de la realidad, seño? –terció don Salvador con su máscara de luchador-. Por eso estamos como estamos... yo prefiero el fut.

Pero si ese lugar parecía extraño a causa del reloj, lo era más por lo que había detrás de la puerta que se ubicaba en el pequeño patio trasero de la tortillería. Ahí vivía una familia de enanos nórdicos que había llegado de Dinamarca tras huír de un grupo que intentó exterminarlos en su país a finales de 1986.

El dueño del negocio les rentó el cuartito bajo la promesa de que permanecieran encerrados de día. La idea de ese arreglo no firmado, fue para impedir que su negocio se convirtiera en un atractivo para la prensa y la gente más chismosa de la zona.

Esa tarde, mientras las mujeres platicaban con el enmascarado, salieron todos los enanos asustados de su habitación porque uno de ellos se debatía entre la vida y la muerte. Hablaban y gritaban en danés. La escena fue tan rápida como la desaparición de los diminutos personajes. Antes del anochecer ya lo sabían casi todos los habitantes de San Lorenzo. Las dos mujeres percibieron los hechos como un sueño, casi como una pesadilla.

Todos los días se publica un capítulo en esta página de Facebook. Haga click aquí

martes, noviembre 12, 2013

El perro Blanco de San Lorenzo
.
Capítulo I

Por Antonio Flores Schroeder

-Sí padre, se lo juro por diosito –aseguró “El Cholo”, que entró corriendo a la cafetería de la iglesia como si el diablo intentara mandarlo al infierno.

-No jures por Dios, porque estás en su casa. Eso que dices… es una estupidez. Cuántas veces te voy a repetir que los milagros no existen, y menos voy a creerte cuando hueles tanto a alcohol.

-Nel padrecito, no le estoy contando mentiras, simón, Blanco está ahí, echado afuera de la tortillería. No está muerto –dijo en medio de una risa nerviosa que casi lo obliga a tragarse sus palabras. Después se persignó.

Pese a lo incrédulo que se mostró el cura, percibió en los ojos del lavacarros un cierto reflejo de sinceridad y en el fondo sí le creyó la historia, así que se le acercó y le tocó el hombro con la mano derecha para pedirle que lo llevara con el perro.

“El Cholo” era conocido por los dueños y empleados de negocios de toda el área de San Lorenzo. Aunque tenía un pasado marcado por su vieja amiga la heroína, por quien hace mucho tiempo tuvo que permanecer internado doce meses en un centro de rehabilitación de Phoenix, Arizona, nadie le tenía desconfianza. Hacía cualquier cosa por no ir a parar a la línea de producción de una maquiladora, así que no sólo limpiaba los autos del sector, sino servía para todo tipo de favores. A veces hasta se convertía en fontanero.

Dos días antes había muerto el perro Blanco, víctima del tiempo gris que a veces es de plastilina y otras de acero inoxidable. Lo encontraron a unos metros de la puerta lateral de la iglesia de San Lorenzo. Ya empezaba a oler mal.

Nadie sabía nada del perro. No tenía dueño ni casa. Juan, el dueño de la tortillería aseguraba que llevaba más de diez años en la zona. Nunca le faltó comida ni agua. Algunas personas iban mucho más allá de lo creíble. Un día al calor del sotol, doña Mary, la mujer de las setenta estrellas que trabajaba en una de las cocinas económicas del sector, relató a las señoras más chismosas de la zona la inverosímil historia sobre una fotografía de la época revolucionaria donde Blanco aparecía junto a un guerrillero. Puras patrañas para evadir la realidad, repetía el sacerdote Galván cada vez que escuchaba ese tipo de versiones.

-Te lo dije, te estás volviendo loco (eso creían todos de El Cholo) –expresó el cura enojado limpiándose con un pañuelo el sudor de la frente, al llegar a la tortillería.

-Aquí lo vi, padrecito, la pura neta que aquí lo miré.

-Ya te dije que los pinches milagros no existen, cabroncito.



(Esta novela es publicada en Facebook. Cada día, un capítulo: Si quieres seguirla dále click aquí).

domingo, noviembre 10, 2013

Ciudad Juárez, invierno de 2013

Por Antonio Flores Schroeder

A un lado de la iglesia
encontré al perro blanco
dormido con sus estrellas.
Lo primero que noté
fue la inmovilidad de los árboles
y el silencio de los pájaros
los cuervos
los fantasmas

estaba en su descanso, tan tranquilo como siempre
y yo con todos mis delirios
imaginé su figura en la plaza
y entonces
mil clavos se anudaron en mi garganta
con la fuerza del universo
y tuve que cruzar la calle
rogándole a Dios
reflejara la tarde gris de fríos asoleados
en lo ojos de ese perro blanco

martes, noviembre 05, 2013

A-dios

Por Antonio Flores Schreoder

Desde el fondo de mi demencia disfrazada
de persona lúcida y trabajadora
de hombre-perro
de santo encriptado
de sacristán de los despilfarros
hoy
puedo decirles a todos ustedes
que ya no me encontrarán más
en las fauces de dioses hambrientos
sino en el corazón frío de un diablo
que nos piensa a cada instante

lunes, noviembre 04, 2013

Salto cuántico

Por Antonio Flores Schroeder

El desierto de tus abrazos
habita el frágil deseo
de todos los olvidos

el sostén del suspiro

las medias de tus entrañas

(el sexo entre tus años
humedece las horas)

viajo hacia la cama
con la arena de los muertos
acumulada en mis caricias

huecos descalzos
sobre las avenidas de tu vientre

el instante del cáctus
se enreda en todos los presentes
disfrazados de pasado
El humo


Por Antonio Flores Schroeder

Olvidamos cómo nombrar
los colores de la noche del jazz
sílabas
de-
sor-
de-
na-das

imágenes de otras dimensiones
versos incomprensibles

(al fondo
una mujer entra al refugio
y alguien apaga la luz)

quedan los fantasmas sobre el piano
el whisky

humo

punto final

martes, octubre 29, 2013

(re)encuentro

Por Antonio Flores Schroeder

En los silencios que surgen entre tus piernas
se esconden todas nuestras historias
como un libro sagrado
lleno de paréntesis
y nudos de poesía

(un relámpago cruza tu cintura húmeda)

y de tus ojos llenos de estrellas
brotan los míos cubiertos de tierra

flores de otras vidas
(el delirio de aves en tu cabeza)
resplandor como asfixia

el big bang se detiene
en el oleaje de las sábanas
tan llenas de carne y polvo
luz
y otros paraísos

miércoles, octubre 23, 2013

El descanso

Por Antonio Flores Schroeder

Existe una pasadizo
en el patio de mi casa
donde
en noches de lluvia
los cuervos
se convierten en caracoles.

lunes, octubre 14, 2013

Suicidio postergado

Por Antonio Flores Schroeder

Alí subió con la lentitud de una tortuga al mirador de la torre Latinoamericana. Cortó la rejilla y abrió las alas. Observó las hormigas en la Madero, luego los grillos en el Eje central Lázaro Cárdenas. Dos minutos después cerró sus ojos y respiró ondo (pensó en las letras amontonándose una sobre otra y en los delitos de los políticos). En los noticieros de la noche fueron muy breves: el dolor debió haber sido tanto que el peso de sus palabras no lo dejó volar.

viernes, octubre 11, 2013

La gran mentira

Por Antonio Flores Schroeder

Lo peor de anoche no fue lo aburrido de la fiesta sino el engaño de la tía más viciosa de la familia. Ayer –relató doña Ausencia-, entré al casino de siempre después de las 6:00 pe-eme y tuve una experiencia (digámoslo así) poco común.
-En lugar de hombres y mujeres y esos viejitos y viejitas que se esfuman de sus viviendas donde la vida es muy aburrida y silenciosa, había un chingo de iguanas gigantes sentadas frente a las máquinas de apuestas –dijo al encender el decimoquinto cigarro de la noche mientras yo no dejaba de toser.
“La Güera”, como la conocíamos en la familia, nos aseguró que algunas portaban trajes chaqués sin ningún tipo de arrugas, una de ellas un esmoquin, inclusive hubo otra engalanda con un Spencer.
Por supuesto que no se le creí. Nunca andan vestidas así, menos en un casino.

jueves, octubre 10, 2013

Porn made in México 

Por Antonio Flores Schroeder

Ella llegó con un gran caracol y su reloj de arena a la grabación. Él, con sus pasos sombríos y los desnudos de otros cuerpos metidos en el recuerdo de su oscura memoria. Sólo le preocupaba la torcedura del tobillo, la inflamación en su muñeca derecha, la tendinitis en el hombro izquierdo, su lesión en el codo derecho por jugar golf, la artritis que le aquejaba desde la adolescencia y la sospecha de una fractura en la cadera. Por eso se sentó en la cama y contó sólo hasta el diez, porque entendía muy bien que en esas condiciones era difícil llegar al 69.

miércoles, octubre 09, 2013

Mi alacena

Por Antonio Flores Schroeder

Ya me lo habían advertido pero como siempre, me valió madre. Lo creí hasta que lo vi acomodarse primero su peluca blanca de algodón y después su sombrero color azul marino para caminar entre las latas de atún e intentar descender a través de las astillas de la puerta de la alacena. No era producto del regalo del tío Agracio, sino de la puritita neta. El tipo del siglo antepasado salió del bote de avena, no de la que se cocina en tres minutos con un contenido neto de 409 gramos y que tiene sémola de trigo fortificada, sino la del bote con hojuelas de avena natural de 510 gramos en cuya presentación se asegura que la compañía fue fundada en 1877. Nunca aluciné ni en el más pacheco de los microrrelatos fuera a comerse en menos de cinco minutos todas las pinches zucaritas de Kellogs. Todo me hubiera imaginado, menos eso.
Cama virtual


Por Antonio Flores Schroeder

Soñé que un auto de Google
fotografiaba mi ausencia
la arena
los abismos de mi hogar

sentí las estrellas
el mundo
desbordándose por mis ojos

la oscuridad sin memoria

luego la tristeza
vino sin dominios
ni servidores
que me dirigieran
a la realidad

llovizna sombras flores en expansión

y desperté en invierno
junto a la muerte
lejana
con su canto de ambulancias
y el miedo a gritos
con la fuerza de un caballo
en las entrañas

mil fantasmas en 64 bits

alguien me buscaba desde lejos
con mi otro nombre

miércoles, septiembre 18, 2013



 Destacan escritores obra de Rafa Saavedra

Coinciden autores como Omar Pimienta, Alberto Chimal y Mauricio Bares en que la obra de Rafa Saavedra antipó el futuro de la literatura mexicana

Por Antonio Flores Schroeder

Poetas, narradores y periodistas de todo el país lamentaron la partida del escritor tijuanense Rafa Saavedra, a quien calificaron como un autor que antipó el futuro de la literatura mexicana.
“La literatura de Rafa representa para muchos escritores fronterizos la posibilidad de una nueva forma de creación, nueva en forma y fondo. La reivindicación de los escenarios urbanos de una ciudad fronteriza cualquiera, la honesta y fragmentaria introspección del narrador, la puntualidad y carencia de artificios”, manifestó el poeta tijuanense Omar Pimienta a Revista Ombligo.
Indicó que Saavedra ayudó a proyectar a Tijuana a un nivel internacional, además siempre elevó el discurso con base en la experimentalidad.
“Cuando los artistas y escritores tijuanenses estaban haciendo trabajos buenos pero aislados, Rafa ya estaba haciendo un cuerpo de obra que aún nos cuesta trabajo catalogar”, agregó.
Pimienta cree que aún no se conoce la importancia general de su trabajo por un par de razones prácticas:
“La primera es que la literatura de Rafa es muy distinta a la literatura fronteriza y a la literatura nacional en general. Y es tal vez esa originalidad lo que la hará importante, el hecho de que trascenderá la frontera gracias a su forma, lenguaje y temática. La segunda es que Rafa se lee poco, en realidad escribió relativamente poco, se publicó en editoriales independientes, muy buenas, pero de tiraje nacional”, añadió uno de los amigos cercanos a Saavedra.
Pimienta reccordóa a Rafa mezclando su música por 9 horas seguidas en un viaje en auto a San Francisco en el 2003.
“Recuerdo, y esto es lo que más extrañaré, encontrarlo en los bares, mezclando o charlando y pensar: aquí está rafita, valió la pena salir. Lo recuerdo caminando en las noches del centro Tijuanense”, finalizó el autor de “La Libertad: ciudad de paso”, entre otras libros de poesía.

Se adelantó a su generación

Para Alberto Chimal, más que un representante de la literatura fronteriza, ‘Rafadro’ se adelantó a lo que ‘generaciones’ posteriores a la suya, empezarían a hacer sólo con la popularización de internet y las redes sociales.
“Rafa lo hacía, básicamente fuera de línea, ya en los años 90. Y luego fue el pionero de la escritura en línea. El movimiento bloguero tijuanense, que influyó a todos los que siguieron, fue iniciado por él”, dijo Chimal a Ombligo.
El reconocimiento de su obra dentro de los estamentos culturales, agregó, no toma en cuenta ese trabajo de exploración y difusión fuera de los canales impresos, que fue inmenso.
“Y su escritura literaria es realmente innovadora. Ahora está de moda lo que él escribió en libros como “Buten Smileys”, del 97”, manifestó.

Era un ejemplo a seguir

Mauricio Bares, escritor y periodista cultural no duda al asegurar que Rafa Saavedra era un modelo a seguir y una puerta abierta.
“Como escritor encontró los recursos estéticos para representar la vida en la frontera tal como él la veía y la vivía. Pero su importancia no se queda en la escritura”, indicó.
También, recordó, fue editor de fancines (El centro de la rabia, Velocet), promotor cultural, profesor, tallerista, DJ, conductor de radio y todas estas actividades eran de ida y vuelta, es decir, su intensión era la de dar a conocer obras nuevas en Tijuana y la de difundir el trabajo de los tijuanenses hacia el exterior.
Interrogado sobre qué pierde la cultura pop en nuestro país con su partida, sostuvo que se desvanece uno de los cronistas más atinados de los últimos años.
“Primero por la cantidad de información que poseía, pero sobre todo porque estaba sumergido en ella, vivía la cultura pop. Por otro lado también se pierde su ejemplo. Era un tipo alejado de los clanes y las conveniencias, que creía que lo más importante de un escritor es su obra”, expuso.
Bares conoció a Saavedra en 1997 cuando comenzaba a bullir la escena artística de Tijuana y que alcanzaría su cumbre, opinó el periodista cultural, con Nortec, movimiento detrás del cual había muchos artistas visuales y editores, sobre todo de fanzines.
“A Rafa lo definiría como un punk que sólo explotaba en sus textos, porque a nivel personal era muy tranquilo, muy amigable, excelente conversador. Luego de sondearte, pasabas a formar parte de esa enorme familia extendida que se fue creando al paso de los años y que hoy lamenta su fallecimiento”, concluyó Mauricio Bares.

Aportó mucho a las letras nacionales

Alberto Paz, poeta y activista cultural en Tijuana aseguró que Rafa representaba para la literatura fronteriza, las mejores cualidades del escritor posmoderno.
“Su intelectualidad no sólo radicaba en el plano literario sino que hacía rizoma con distintas disciplinas artísticas, claro que siempre con una mirada analítica”, expresó.
Recordó que a Saavedra se le podia seguir en sus facetas como músico, periodista y crítico, pero sobre todo, se podía reconocer todos esos elementos al momento en que decidía desbocarse en sus obras literarias.
“Rafa además recuperó el lenguaje fronterizo en varias de sus obras, lo cual no quiere decir que se inscribiera en una literatura de tipo regionalista, sino que descubría situaciones únicas que aportaban frescura a la literatura del país”, afirmó Paz.
El escritor José Juan Aboytia, de Ensenada, Baja California y radicado en Ciudad Juárez desde hace algunos años, coincidió con Chimal y Paz.
“Era un tipazo, además de melómano y escritor… te daba mucho gusto verlo, platicar. Le gustaba mucho el rollo lingüístico, el lenguaje y sus fronteras. Era tijuanense en todos los sentidos”, añadió.
Se trataba, dijo, de una voz muy grata en la radio, la de un escritor contemporáneo lúdico, mordaz, provocativo y también un analista de los fenómenos culturales y sociales de la sociedad moderna.

Dan último adiós

Decenas de escritores de todo el país manifestaron su dolor a través de las redes sociales.
El escritor tijuanense Roberto Castillo Udiarte, uno de los entrañables amigos de Rafa, escribió en su muro de Facebook el poema titulado ‘Pesadumbre’, en el que narra el dolor tras la muerte de un familiar:

“cuando un familiar muere
la impotencia toca a nuestra puerta
y se sienta a nuestro lado con gran silencio,
y de pronto no sabemos ni que hacer ni que decir;
y buscamos flores, tarjetas y libros que contengan
palabras con aliento de esperanza que no tenemos,
y sólo terminamos pronunciando frases sin sentido
porque ya es demasiado tarde, porque llegamos tarde”.

Brindis por Rafa: Crosthwaite

Otros autores fronterizos como Luis Humberto Crosthwaite, brindaron en la red por su amigo Rafa Saavedra:
“Brindo por Rafa Saavedra, un hombre de buen corazón, que nunca dudó en ayudar cuando podía. Era el amo de la noche, amigo entrañable. Tijuana lo hacía happy y los tijuanenses aún más”, escribió.
Fue el que se quedó a lado de la señora ciudad cuando muchos otros la abandonamos, explicó el autor de Estrella de la calle sexta.
Crosthwaite agregó que siempre fue fiel a los suyo, sus amigas, su música y sus palabras.
“Brindo por el gusto con que me recibía, las palmaditas que me daba en la espalda siempre con sonrisota.
Brindo por Rafa que se lleva un cacho de mí y de muchos otros.
Brindo por el Rafa que se fue; pero también brindo por el que se queda en dulces memorias de parranda.
Burlonamente, siempre le dije que era el ajonjolí de todas las presentaciones. A nadie le decía que no; cuanto escritor publicaba libro, Rafa estaba ahí para presentarlo. Ahora Rafa es el ajonjolí de todos nuestros recuerdos.
Brindo por esos recuerdos: mi Rafa, este siguiente trago es por usted. ¡Salud!”, finalizó su mensaje en Facebook.

lunes, julio 08, 2013


 Distrito 02, Ciudad Juárez, Chihuahua.

Crónica de una elección desairada por los ciudadanos


Por Antonio Flores Schroeder

8:30 aeme: Parecen miles de hormigas. Familias enteras salieron de sus casas en Puerto Anapra desde muy temprano. No es que les interese el proceso electoral. Invaden la calle principal para ver qué compran en el mercado de segundas.

9:00 aeme: Acaban de abrir las contiguas de la casilla 1425 y cerca de ahí, un hombre vestido con una playera de rayas azules y pantalón gris, no deja de recordar a los vecinos de la calle Rémora que tienen que salir a votar a favor del PRI. Aunque los habitantes del sector dicen que no es cierto, él asegura que trabaja para un despacho que hace encuestas para medir la calidad del servicio de Sky, sin embargo, ninguna de las viviendas cuenta con ese servicio. Una mujer dice que tiene una lista de los que tienen que apoyar al tricolor. El sujeto queda fotografiado.

9:30 aeme: El calor empieza a arreciar. En algunas casillas de Anapra, el PAN carece de representantes. La poca afluencia de votantes continúa:
¿Ha habido participación? –se le pregunta al tesorero de la 1425.
-Pues nomás mire, sólo han venido a votar 10 personas –responde.

9:45 aeme: Reaparece el hombre que dice estar trabajando en domingo para encuestas del servicio de Sky, en una camioneta con el logo de la empresa y una identificación de “distribuidor autorizado”, fotografía a votantes que salen de la casilla 1424.

11:00 aeme: Un taxi color verde con blanco con el número económico 234 recoge a una mujer en el exterior de la casilla 1425, ubicada en la escuela Ricardo Flores Magón. Avanza por la calle Rancho Anapra y hace una serie de maniobras para llevarla a la casilla 1424. Ella vota en la contigua 02. Asegura que de la primera casilla la enviaron hasta ahí. Mucha gente tiene que lidiar con los errores del listado nominal.

11:30 aeme: A esta hora se puede asegurar que en todas las casillas hay un representante tricolor. Son los únicos uniformados con playeras rojas. 

11:40 aeme: En la colonia Zapata se siente el calor como si se caminara en medio del infierno. La gente está sudando. No deja de tomar agua. Varias personas se desplazan por las banquetas, pero nadie va a las urnas, unos se encaminan a la iglesia, otros a la tienda de abarrotes. La casilla 2001 registra un poco de más votación que las anteriores, pero no es suficiente. La participación ciudadana no supera el 20 por ciento.

11:50 aeme: En la casilla 1552 básica, en la primaria federal Porfirio Parra, el fenómeno del abstencionismo también dice presente.

12:07 pe-eme: Una mujer vende raspas afuera de la casilla 1500, localizada en la escuela primaria 5 de mayo de la colonia Barrio Alto. Trae una playera del candidato priísta. 

12:20 pe-eme: Afuera de la casilla 1526, hay un automóvil Plymouth estacionado en la entrada de la escuela Revolución. En el vidrio trasero trae una calcomonía gigante del abanderado tricolor. Al cuestionar a la presidenta, dice que no sabe de quién es. Los panistas ni siquiera se incomodan. Nadie sabe a quién pertenece el auto de color gris.

12:30 pe-eme: La operación menudo es identificada por NORTE. Son algunas mujeres que se encuentran en un local de la calle Antonio Otermín, casi esquina con Libertad, en la colonia La Chaveña. Entregan platos y ollas a automóviles con logos del PRI. Hay mucho movimiento alrededor.

12:57 pe-eme: El calor ya aumentó. El termómetro marca 36 grados centígrados. En la casilla 1967 de la escuela Francisco I. Madero de La Chaveña, la presidenta, la tesorera y la escrutadora se quejan casi a gritos de que el Instituto Estatal Electoral no les ha llevado agua. Tienen mucha sed. Dicen que un funcionario les dijo que de los 250 pesos otorgados por el Instituto, tienen que comprarse alimentos y bebidas, si quieren.

1:40 pe-eme: El abstencionismo sigue. Los funcionarios de las casillas que pueden observarse en las colonias del Distrito 02 están muy aburridos. 

3:00 pe-eme: El sol está en los hombros del mundo. Anapra parece entrar a un estado de somnolencia. Ni siquiera los pocos taxistas que acarrean gente, pueden llevar a más juarenses a las urnas.
Tres horas después se confirma la tendencia que había vestido a la ciudad desde la mañana.

6:25 pe-eme: Hay caras largas de los pocos representantes que tiene el PAN en la contiguas de la 1425 en Rancho Anapra. En la 02, un representante del PRI informa que para síndico el PRI ganó con 72 votos, seguido del PAN con 35; PRD, 2; PVEM, 7; PT, 2 y Movimiento Ciudadano 2.

De 600 votantes que podían sufragar, sólo lo hicieron 120. Hubo 80 por ciento de abstencionismo. Autos con banderas del PRI comienzan a desfilar por las calles, igual como lo hacían los seguidores del PAN en los años 90. Ya comenzó la fiesta tricolor.

lunes, junio 03, 2013

Refugiados en el arte

Jacob Lenin Cárdenas / Crédito de imagen: NORTE de Ciudad Juárez.


El hip hop
le salvó la vida


Por Antonio Flores Schroeder

(Segunda de tres partes)
Su vida parecía perdida. Después de su paso por las drogas y el asesinato de su hermano hace cuatro años, Jacob Lenin Cárdenas no encontraba la luz.
Al igual que algunos otros cantantes de hip hop, hoy se refugia en el arte y está seguro que a través de la cultura Ciudad Juárez puede alejarse de la violencia y la oscuridad.
“Yo empecé a los 16 años a hacer música Hip Hop. Mi hermano Luis Cárdenas que fue asesinado en el 2009, también era compositor, allá por los años 1997 ó 1998, creo que por ahí inicié”, relata Jacob.
En ese tiempo Luis estaba “prendido” de la heroína. Al igual que Jacob, tenía muchos problemas a causa de las adicciones.
“Utilicé al hip hop como un salvavidas para ayudarnos mutuamente. Después, con su muerte, me metí aún más, yo digo que fue una especie de fuga ante el dolor por el que pasaba”, añade el músico de 22 años.

Salir del infierno

Una mañana que Jacob se levantó y se vio en el espejo, se dio cuenta que además de hacerse daño, también se lo hacía a su hija y a su pareja.
“La muerte de mi madre y de mi hermano fueron muy fuertes. Yo también andaba mal, con malas compañías, malos hábitos y muchos vicios”, reconoce.
El infierno en el que se encontraba, donde inclusive llegó a participar en asaltos, lo hizo reflexionar.
“Me hacía sentir bien haciendo maldades a la gente, yo asaltaba personas en la colonia y me metí en muchas broncas innecesariamente”, recuerda con tristeza.
Ni siquiera podía ver a su hija, porque se lo tenían prohibido. Sus constantes estados alterados de conciencia estaban poniéndole punto final a su vida.
“Con el hip hop me pude expresar, cosa que no podía hacer con un profesor de la preparatoria o con mi familia y menos con mis amigos. Yo no me podía abrir porque temía que me fueran a agarrar de bajada y creyeran que era un cobarde”, dice.
El desahogo a través de la música utilizado como autoterapia, fue quizá, lo que lo salvó de correr con la misma suerte de su hermano, a quien hoy no deja de extrañar.

Proyección en sus letras

Para Jacob, su música necesariamente es un reflejo de su vida y una forma de proyección casi fotográfica. Eso lo supo porque hoy estudia la Licenciatura en Psicología.
“Más que nada trato de resolver conflictos conmigo mismo por medio del arte, esos miedos, represiones y anhelos. También plasmo cómo me afectan algunas cosas externas como la discriminación y la violencia”, explica.
La autocrítica es muy común en sus letras, reconoce, pero también con ellas trata de concientizar a quienes lo escuchan para que sepan que hay una vida más allá de las drogas y el pandillerismo.


Cultura contra violencia

Jacob es otro de los músicos que apuesta por el desarrollo del arte como vehículo más seguro para transitar de la violencia a la paz.
“El arte y la cultura, son una herramienta para resolver los problemas que tiene nuestra frontera”, dice.
Para probar lo anterior, pone como ejemplo lo que sucedió en el “Puente al Revés”. El año pasado participó en el primer mural que se elaboró ahí, en el que le pidieron al gobierno dotar al a ciudad de espacios públicos seguros y limpios. 
Jacob y algunos otros jóvenes que participaron en el mural, aseguran que gracias a la obra mucha gente que circula por ese sector reflexionó acerca de esa exigencia.
Eso habría motivado a que las autoridades promovieran la creación de otro mural.
“Realizaron uno donde nos respondieron con ‘una ciudad limpia por dentro y por fuera’. Lo que nos quisieron decir, fue que si nosotros no teníamos una mente limpia no podíamos pedir una ciudad con más oportunidades…”.
Más allá de las posibles interpretaciones acerca del segundo mural, Jacob apuesta por la creación artística como un medio de entendimiento, en el que las personas pueden pensar de manera independiente.


Cerca de su barrio

Jacob vive en la Chaveña, ahí enseña a niños y adolescente algo de lo que ha aprendido. 
“Yo observo muchos cambios cuando vas conduciendo a las nuevas generaciones, empiezan a tener pensamientos positivos y poco a poco se alejan de la posibilidad de adentrarse en algún grupo criminal”, describe.
El desarrollo artístico en Juárez no es suficiente, cree el cantante, debido a que falta invertir en los talentos.
“Lo que yo observo es pura mercadoctecnia para decir que sí están haciendo cosas, pero en realidad no”, agrega.
Observa que el apoyo al arte en esta ciudad, es mucho más visible entre la sociedad civil.
Hay mucha gente, afirma, que lo hace por amor al arte y por un compromiso con la ciudad.
“Si las autoridades de Juárez apoyaran estas actividades más, se ahorrarían muchos problemas en las calles, ayudarían a que la gente se empezara a preocupar por su entorno, por sus colonias”, finaliza Cárdenas, el cantante de hip hop que casi lo perdió todo y hoy está de pie.



Mago Game Over / Crédito de imagen: NORTE DE CIUDAD JUÁREZ


Refugiados en el arte


Por Antonio Flores Schroeder
 
(Primera de tres partes)
Los tres están refugiados en el arte. Luego de vivir experiencias de adicciones que los mantuvieron al borde del precipicio y haber perdido a seres queridos en la “guerra contra el narco”, encontraron su salvación dentro del hip hop.
Juan Salvador Lara, Juan José Argumedo y Jacob Lenin Cárdenas, reflejan en sus canciones no sólo dolor, sino llaman a la ciudadanía a rescatar los espacios públicos y los valores de la familia.
Ninguno quiere que se repita la historia negra de Ciudad Juárez. ¿Qué dicen sus letras?, ¿qué los impulsa a seguir por el camino del arte, pese a haber vivido en el “infierno” por muchos años?, ¿qué piensan de la ciudad?
NORTE entrevistó a los músicos para conocer cómo han superado esas decenas de obstáculos a base de amor y trabajo social. A partir de hoy se publica la primera de tres partes de este reportaje.
 
Entre violencia y drogas
 
Juan Salvador Lara llegó a Ciudad Juárez cuando tenía 8 años. Procedente de Culiacán, Sinaloa, experimentó en carne propia la falta de oportunidades y el abandono social que vivía la frontera.
“Mago Game Over”, como se le conoce en el mundo del hip hop, se perdió durante la adolescencia en los oscuros laberintos de las drogas y el pandillerismo.
Once años después de haberse salvado de las adicciones, está convencido de que el arte y la cultura son una herramienta poderosa para rescatar el tejido social juarense.
Pese a que la vida le ha jugado a veces mal, como hace dos años cuando la madre de su hijo fue asesinada en un convivio, es uno de los artistas urbanos que lucha porque no se vuelvan a repetir los mismos errores que llevaron a Juárez a su peor crisis social y de inseguridad.
“Empecé escribiendo algunos pensamientos, algunas frases, cuando yo tenía 12 años. Plasmaba todo lo que yo vivía en esa época de mi vida”, recuerda el cantante de 32 años.
En ese tiempo vivía en la periferia de la ciudad. La falta de oportunidades y las condiciones en las que se desenvolvía, quedaron plasmadas en esas primeras líneas en las que, de vez en vez, se asomaba la poesía.
Al mismo tiempo que se inmiscuía en peleas callejeras y era abrigado por grupos pandilleriles, crecía la inquietud por escribir.
Después de cambiarse a vivir en zonas con menos carencias, pero igualmente problemáticas, se interesó por la métrica tras escuchar a varios músicos de este género en los que se reflejaba su dolor.
“El hip hop es un género de música que me ha servido para expresar mi descontento con lo que ocurría y ocurre en Ciudad Juárez, era también una forma de irme sacudiendo la pubertad para entrar en una etapa reflexiva”, añade.
Antes de entrar de lleno a la música y al activismo cultural, “Mago Game Over” fue arrastrado por las drogas y la violencia en los barrios. Las balas y la heroína eran un lugar común para él y todos los que lo rodeaban.
“Muchos de mis vecinos, amigos de otros barrios, se fueron muriendo abatidos en esa guerra entre pandillas”, indica.
A los 21 años, decidió dejar las drogas porque si no, se iba a morir.
Para Lara el peor momento de su vida lo experimentó hace dos años, cuando la madre de su hijo fue asesinada en un convivio.
“Ese fue el golpe más bajo que me dio la vida. Yo pienso que era un cheque en blanco que tenía que pagar por todo mi pasado, aquella violencia de la que yo era parte…”, se lamenta.
Y va más allá. Esa noche, como en muchos otros sucesos violentos de la ciudad, hombres armados ingresaron a una fiesta y rafaguearon a un grupo de personas. Una de las balas terminó en la frente de su mujer.
“El dolor que sentí con su asesinato, me impulsó a seguir adelante, a aferrarme todavía más a la vida y a las cosas positivas, a seguir escribiendo y enfrentando la realidad como debe ser”, expone seguro de sí mismo.
Después de ese triste episodio, lo asaltó un bloqueo mental. La inspiración se le evaporó.
“Llegué a asquearme de la ciudad. Todas las mañanas al levantarme me reclamaba frente al espejo todo ese pasado lleno de violencia del que yo alguna vez formé parte, me reclamaba a cada momento porque en el fondo sabía que era un pago, la vida me estaba cobrando una cara factura”, manifiesta.
Durante algunos meses Lara sintió que la culpabilidad lo ahogaba porque estaba seguro que había puesto su granito de arena para alcanzar el nivel de violencia de los últimos cuatro años.
“Era un cargo de conciencia muy fuerte. Por eso en mis canciones, en mis letras, hay tanta repugnancia contra la violencia, la delincuencia, la injusticia y la impunidad”, relata.
En el hip hop de “Mago Game Over” se nota el dolor:
“Tus últimas palabras fueron
cuídense mucho, no olvides que los amo
colgando ese teléfono 
mientras en ese momento, a nuestro hijo
yo tomaba de la mano”.
En sus temas también aborda la concientización social y el hip hop combativo en el que se critica la falta de acciones de los gobiernos para sacar adelante a la ciudad.
“Lo que trato en mis canciones es de darle la vuelta a la moneda, dejar atrás el lado negativo… hay que valorar a los seres con los que estás porque en cualquier momento los puedes perder, mis canciones también son de amor”, expresa.
 
Por una ciudad mejor
 
Once años después de haber dejado las drogas y a dos de haber perdido a su mujer, la vida es muy distinta para el compositor.
Hoy imparte talleres junto a otros activistas culturales en la galería Arte en Movimiento, localizada en la colonia Melchor Ocampo.
“Mi propuesta es darle seguimiento a la cultura urbana que se desarrolla en la colonia y apoyar a los jóvenes y tratar de cambiar esa visión que existe por parte de algunos adultos, que piensan que el grafiti y el rap son sinónimos de delincuencia”, apunta.
En ese punto de reunión se han salvado muchas vidas, asegura Lara. Ahí los niños y sus padres toman talleres de pintura, poesía urbana y grafiti.
“También damos charlas a los colonos acerca de cómo prevenir el pandillerismo y el consumo de drogas, eso es lo menos que podemos hacer por una ciudad a la que dañamos tanto”, dice.
Muchos de los adultos que viven en la colonia Melchor Ocampo, ahora están más tranquilos, porque saben que sus hijos no formarán parte de esas pandillas que algún día podrían llevarlos directo a la muerte.
“Yo pienso que todo esto que hacemos en la galería de arte urbano, es un experimento social para demostrar que a través del arte y la cultura se pueden cambiar las actitudes y la visión de toda una comunidad”, concluye “Mago Game Over”.
 

jueves, mayo 09, 2013


Un día de soles agitados

Antonio Flores Schroeder
5:50 aeme: En el punto de defensa número ocho, ubicado en la Misión de Guadalupe, tres soldados del Ejército federal apostados como francotiradores se quejan del tiempo que han pasado sin sus familias. En el primer piso, el mayor Enrique Pulido al mando del lugar, enciende el primer cigarro del día. Siente en la boca del estómago un galopar de caballos. Está nervioso.
Cerca de ahí, en el edificio de la Aduana, el teniente coronel Salvador Ulloa da órdenes a sus subalternos para colocar más sacos llenos de arena y dos nuevas barricadas.
-Francisco I. Madero proclamó ayer que no tomará la plaza, pero yo tengo mis dudas –dijo Ulloa al teniente Martínez.
El sol apenas ilumina los cerros, mientras en las oficinas centrales de Correos dibuja algunas sombras que parecen bajar desde las paredes descarapeladas de ese edificio, que reflejan sobre la tierra el abandono del gobierno de Díaz Ordaz a esta frontera. 
No hay nadie en las calles. El silencio es como una postal de soles agitados que empuja a los revolucionarios a seguir la lucha.
6:30 aeme: Es la hora del desayuno en el punto de defensa número ocho. El soldado Félix Arredondo tiene un presentimiento y se lo comenta al mayor Pulido. No pasa nada, le responde y si pasa, advierte, les vamos a perforar las cabezas con las ametralladoras.
El mismo sentimiento se apodera de los soldados al mando del teniente coronel Rafael García Martínez, en la trinchera que se levantó hace una semana en la avenida Ferrocarril, a unos cuantos pasos de la plaza de toros Hermanos Samaniego.
-Si se levantan estos cabrones, se levantará también la población civil. La mayoría simpatiza con los revoltosos –manifestó preocupado y en voz baja el coronel García Martínez a un grupo de soldados.
8:15 aeme: El rebelde Pascual Orozco tras dos años de contrabandear armas producidas en Estados Unidos para la lucha revolucionaria, camina de un lugar a otro en el Centro de El Paso.
Cruzan por su cabeza un mar de ideas en medio del desierto. Sabe que su idea de mandar a Pancho Villa al oeste de la ciudad, servirá como una pinza de contención.
Quince minutos después suena el primer balazo de la Toma de Juárez. Algunos dicen que los revolucionarios enviaron a una mujer para que provocara a las tropas federales; otros aseguran, que ese primer balazo provino de los revolucionarios que sabían que los federales no responderían, pues sus balas terminarían en territorio paseño. Fue idea de Giuseppe Garibaldi, posiblemente.
9:15 aeme: El fuego se intensifica. Las balas perforan cuerpos, paredes de adobe y encienden la esperanza de un mejor país para miles de familias que están escondidas en los rincones de sus casas.
Algunos soldados comienzan a abandonar sus trincheras. El pánico se apodera de ellos al ver que son superados por los subversivos. El sol comienza a calar cada vez más.
10:00 aeme: Los balazos siguen. Un perro que atraviesa las vías del ferrocarril olfatea un cadáver de un militar federal. Detrás del canino, un caballo sin su jinete, se desplaza a gran velocidad con rumbo indefinido. El olor a pólvora recorre las arterias de la ciudad.
10:40 aeme: El ataque al Molino de Montemayor lleva doce minutos. Alrededor de 50 soldados del 20 Batallón se sienten perdidos, pues ya se dieron cuenta de que una multitud de vecinos del barrio Bellavista se unió a los revolucionarios.
11:00 aeme: Francisco I. Madero ya sabe que Orozco y Villa lo desobedecieron. Con la tibieza que lo caracteriza, decide mandar un telegrama al general Navarro, responsable de la defensa de la plaza. Le escribe que los ataques se deben a un error y casi le implora el cese del fuego.
A la misma hora Orozco y Villa salen de El Paso rumbo a Ciudad Juárez. En el trayecto, junto a sus escoltas, piensan en lo que le dirán a Madero cuando éste les pida una explicación.
-Vamos a decirle que la tropa andaba encendida y que los federales los provocaron, le diremos que es imposible detenerlos, eso me lo deja a mí –advirtió Orozco a Villa.
11:30 aeme: Los soldados, inexplicablemente, comienzan a abandonar la primera trinchera localizada en el molino. Uno de ellos dice que fue una orden directa de Navarro, por el cese al fuego que pide Madero.
Los ataques ya se generalizaron en toda la ciudad. Surgen gritos y vivas a favor de Madero y los revolucionarios. Algunos incendios hacen más tétricas las batallas. Orozco, que ha mandado a Villa a cerrar la pinza, va a caballo al cuartel de Madero.
-¿Qué ha pasado general, por qué sus subalternos se descontrolaron? –pregunta a Pascual Orozco que todavía no se baja del corsel.
-Unos efectivos de la tropa no se aguantaron las ganas…
-Pero yo ayer proclamé que no íbamos a tomar la ciudad, general –lo interrumpe enojado Madero. El sudor escurre por su frente.
Después del reclamo arrecian los cañonazos de los federales que después se detienen por falta de municiones. Orozco y Madero, más tranquilos, comienzan a enterarse de los éxitos militares. A ambos se les dibuja una sonrisa. No es de felicidad, es de nervios.
A Madero le vuelve a entrar la tibieza y vuelve a ofrecer un cese al fuego. Los federales lo aceptan, pero los revolucionarios no. Ya no hay control de las fuerzas subversivas. Siguen en pie de lucha. Nadie le hace caso a Madero.
6:00 pe-eme: El atardecer de Juárez pinta el cielo de color rojo. Miles de aves rondan los cielos como una señal de triunfo. Los balazos continúan. 
Los hombres de Orozco y Giuseppe Garibaldi poco a poco se van apoderando de los puntos de defensa.
9:00 pe-eme: Madero se para frente a Orozco. Lo ve directamente a los ojos y tras una breve pausa, le dice que ha decidido hacer historia.
-Esto es imposible de detener, y lo más responsable de mi parte, aunque no estoy de acuerdo con esto, es aceptar oficialmente la insurrección. 
El corazón de Orozco se estremece. Después, un abrazo. La Toma de Juárez ha iniciado. 

....................

NOTA: Relato basado en los textos recopilados por el doctor José Manuel García García en su libro Ciudad Juárez, versiones de una toma, publicado por el Ichicult en el 2011 y en los estudios del historiador juarense Felipe Talavera.

¡Atacan hoy Orozco y Villa Ciudad Juárez!

Antonio Flores Schroeder
Pascual Orozco y Francisco Villa decidieron atacar anoche Ciudad Juárez, luego de que Francisco I. Madero ordenara la marcha de sus tropas hacia el sur, indicaron fuentes del Ejército Insurgente.
Durante las últimas semanas, el llamado Centauro del Norte y Orozco, se colocaron en el extremo opuesto al jefe de la lucha armada, que en los últimos días había hecho pública su intención de llegar a “acuerdos civilizados” con el gobierno federal.
El presidente provisional lanzó ayer después de las 12:00 horas una proclama a su ejército en la que manifestó que no atacará la plaza, por temor a complicaciones internacionales con Estados Unidos.
Madero ofreció a su ejército compuesto por mil quinientos hombres, enfilar hacia la capital del país y en el trayecto sumar a cien mil hombres, para después entrar en un acto faraónico a la Ciudad de México, sin embargo, el descontento se apoderó de un sector de mandos operativos, entre los que se encontraban Orozco y Villa.
Apenas se escondió el sol, llegó un telegrama procedente de la capital del país en donde el presidente Díaz manifestó su resolución de retirarse del poder.
Pese a que todo apuntaba que el riesgo de un asalto a la frontera se desvanecía, reporteros de esta casa editorial observaron en el oeste de la ciudad, una movilización de un grupo revolucionario.
“Madero piensa que no hay necesidad de echar bala. Según él, basta con llegar a acuerdos que disque civilizados y eso no se vale porque nos van a hacer ver como cobardes ante la tropa, además, tenemos informes que ese telegrama es falso”, dijo uno de los luchadores subversivos que solicitó se reservara su identidad. 
La postura de Madero se avivó por las advertencias que lanzó el coronel Steaver, comandante de la Guarnición norteamericana de El Paso, Texas, que si una bala mexicana cruzara la frontera, “habría problemas internacionales”.
Anoche se intentó entrevistar al general secretario de Guerra y Marina, Juan Navarro, sin embargo, fue imposible contactarlo para conocer su versión acerca de los movimientos revolucionarios reportados en el oeste de la frontera.
Vecinos del barrio Bellavista que apoyan la Revolución, corrieron la voz que ya estaban preparados para el ataque que iniciaría hoy muy temprano y algunos de ellos fueron vistos realizando labores en el rancho Las Flores, donde Francisco I Madero despacha en una casa de adobe que los revolucionarios conocen como Palacio Nacional, situada en la riberas del río Bravo.
Fuentes que no pudieron confirmarse, señalan que el general Peppino (Giuseppe) Garibaldi, nacido en Australia y uno de los personajes más cercanos a Madero, mandó a observadores y espías a vigilar la ciudad desde el atardecer, particularmente en la estación del ferrocarril, donde se percibe una tensa calma.
El estratega Orozco y su brazo ejecutor Garibaldi, habrían mandado a las fuerzas de Villa a la zona oeste, en lo que se conoce en términos militares, como una pinza de contención.
“Hace rato vino al campamento de Raúl Madero, hermano de mi presidente provisional, llegó gritando a caballo que la Revolución había triunfado. Traía un telégrafo que decía que Díaz había renunciado, pero nosotros ya sabíamos que era falso, nos querían sorprender”, agregó la fuente.
El soldado describió la escena como una obra de teatro, en la que el hermano de Francisco I Madero despertó a muchos revolucionarios que dormían. Hubo algunos que inclusive se molestaron, ante lo que consideraron un disparate. Otros de ellos le gritaron que se trataba de una trampa de Díaz para dar tiempo a la llegada de más tropas federales.
Hubo varias situaciones fuera de lo normal en el Cuartel General de la Revolución. Aunque nadie quiso confirmar, resultó obvio que esa noche no se vieran como en  los últimos días, algunos de los antireeleccionistas expatriados en la casa de adobe, como don Venustiano Carranza y José Vasconcelos.

Habría una gran batalla este día

Información obtenida vía telefónica desde Ojinaga antes del cierre de edición, concuerda con la versión del integrante de las fuerzas rebeldes.
La razón por la que Navarro no atendió a este medio, habrían sido porque se encontraba diseñando un plan de ataque contra Madero.
“Acabo de ver a cientos de hombres al mando del general Luque, que es el merito general de Ojinaga, agruparse para ir rumbo a Ciudad Juárez a dar auxilio al general Navarro”, aseguró por teléfono la mujer que identificaremos como “Josefina”.
Los militares fueron observados por reporteros durante todo el día preparando la defensa de la plaza con la construcción de trincheras y colocando sacos de arena y tierra en las afueras de la población, principalmente en los sitios más estratégicos y en las azoteas de los edificios públicos.
Otras de las fuentes que fueron entrevistadas antes de que se detuviera anoche la prensa de este rotativo, aseguraron que Pascual Orozco y Francisco Villa no se encontraban en El Paso, o al menos no estuvieron en territorio norteamericano, sino en una loma del sector poniente juarense donde se planeó el ataque que tendría lugar esta mañana, aunque no se pudo confirmar.
Orozco y Villa habrían estado acompañados de 50 hombres, por lo que es posible que los ataques puedan iniciar (en caso de resultar cierta esta versión), en las riberas del Río Bravo, aunque no se descartan también los puentes internacionales, las huertas del Hipódromo y la estación de las Líneas Nacionales.
------
NOTA: Relato en forma de nota periodística, elaborado por Antonio Flores Schroeder basado en el libro Ciudad Juárez, versiones de una toma (Ichicult, 2011), del doctor José Manuel García- García.. Las frases de los supuestos entrevistados son ficticias, pero basadas en hechos reales sucedidos el 7 de mayo de 1911.

jueves, abril 18, 2013

Poema en coma

Por Antonio Flores Schroeder

La sangre del mar entristece y el silencio posterga los otros suicidios. El mar se desangra de tristeza, posterga los otros silencios.
Distorsión

Por Antonio Flores Schroeder

En el atáud
dos palabras
en tu cuerpo.

jueves, abril 11, 2013

Delirium tremens

Por Antonio Flores Schroeder

 
Empezaron la batalla desde hace media hora y no me dejan dormir. Los que tienen cara de ratón intentan decapitar a quienen huyen montados en el lomo de los dinosaurios de color rojo y azul. Es la sexta vez que agito las sábanas blancas de mi cama y no se caen al piso. Otras veces los he visto despedazarse en el precipio de los mosaicos.

lunes, abril 08, 2013

Desencuentros caninos

Por Antonio Flores Schroeder

Ella pertenecía al naufragio de las soledades que se apilan sobre la calle cuando se ausenta el sol. Él, en cambio, era un rumor del pasado cada vez que la luna se inyectaba la noche entre sus venas. Tal vez por eso nunca llegaron a cruzarse.

sábado, marzo 23, 2013

La barra

Por AFS
Mientras las bailarinas entraban por la ventana, Oriana sacó todo de su bolsa: un bisturí, una linterna, un diario personal, dos relojes de arena y una bolsa con dulces. La vela dentro de ese vaso de vidrio adornado con botones de colores, apenas me dejó descubrir su perfil, justo cuando una cucaracha recorría la barra de plastilina de ese bar.

viernes, marzo 22, 2013

Arlequín del sur

Por AFS
Una tarde me encontré en el desierto a una mujer vestida de arlequín. Llevaba una tarántula dentro de una caja de madera que estaba adornada con imágenes de santos y pétalos de rosas de varios colores. Alrededor de ella había muchos camaleones de diversos tamaños. Cuando le pregunté qué hacía en ese lugar con esa araña y tanto reptil, se quedó en silencio algunos minutos y, tras un breve suspiro, ella desapareció con un vendaval proveniente del sur. Desde entonces no regreso a casa.

lunes, febrero 25, 2013

El Grillo

Por Antonio Flores Schroeder

Nadie se imaginó que aquel grillo pudiera llegar tan lejos. Primero las tolvaneras lo sacaron del jardín, luego lo hicieron volar hacia el norte entre los árboles y amapolas para elevarse y cruzar la frontera hasta caer en un patio donde no conocía ni entendía a un par de grillos aburridos, insolentes y racistas.

martes, febrero 19, 2013


El Guardián

Por Antonio Flores Schroeder
Habían pasado dos semanas desde la última vez que Nadia y José cruzaron por esa puerta. Solo llevaban una cajetilla de cigarros Marlboro y una linterna. Cuando comenzó a llover se reclamaron uno al otro por haber olvidado el paraguas en el auto. Siempre les pasaba lo mismo en ese callejón de la colonia Hidalgo Aunque la verdadera discusión se centraba en las posibilidades que el destino podría ofrecerles. Los sucesos inesperados como la presencia en una de las veredas de El Guardián, ese hombre esquelético, de edad mediana y la piel envuelta en décadas, los tenía convencidos de que todo allí estaba diseñado por un ser superior a ellos. Estaban muy sugestionados.

-No voy a entrar otra vez –dijo ella-, ni aunque me pagues.
-¿Todavía crees que hay opción? -preguntó él en voz baja.
-Pues aquí me doy la media vuelta -dijo Nadia, conteniendo la respiración para no angustiarse (más).

La cara de José cambió. La desconfianza se pintó sobre sus cejas que se arquearon como un puente a punto de venirse abajo y sus mejillas se hincharon de estrés. La cadena en reacción continuó hasta que los labios se tornaron blanquecinos y los ojos se le ausentaron. Nadia lo vio desvanecerse en menos de un segundo sin poder ayudarlo. Fue una muerte fulminante.

Diez minutos después llegó la policía. Los elementos de la Fiscalía creyeron que la mujer atravesaba por un trastorno psicótico cuando trató de relatarles lo que se escondía detrás de aquella puerta. Nadie le creyó la historia de la sombra que se devoraba la luz. Menos lo de El Guardián y la serpiente voladora.


martes, febrero 12, 2013

Sueño


Por Antonio Flores Schroeder

 
El Moche despertó más temprano que otros días. Se vio en el espejo. Se tapó los ojos con la mano derecha y con la izquierda se apretó la nariz. Después regresó a la cama para decirle en voz baja a Oriana que la ficción era más lúcida que la realidad. Ella ni siquiera lo escuchó. Soñaba con su amor platónico.