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martes, octubre 30, 2012

                                        Murmullos

Por Antonio Flores Schroeder
 
Un policía gordo y de uniforme arrugado fuma y camina y se toca la barbilla y vuelve a colocar el cordón amarillo para imaginar que está en otro lugar. La noche entera baila con sus huecas alas de días ardientes. Los paramédicos vestidos de blanco empujan una camilla blanca. Otro policía habla por celular. Dos perros mueven la cola bajo la imaginaria sombra
de un árbol. Tres mujeres -una de ellas con un niño recién nacido en sus brazos- buscan el mejor sitio. Dos forenses danzan alrededor de los astros destructores. El olor a tierra húmeda que viene del sur se mezcla con el de la pólvora que aún está por todas partes. Los paramédicos empujan la camilla. Alguien me dice al oído que es un sueño, una ilusión, un aliento de otra dimensión. Arriba el pájaro que (al mismo tiempo) es un cuervo, avión, sombra de una nube y huella dactilar, atravieza el universo sin mayor contratiempo. Abajo en la superficie los signos de vida se hilan susceptibles antes de que los árboles dejen de abrazarse. En menos de un suspiro el mundo se pone al revés. La tela del cielo se desgarra. Pies descalzos sobre el asfalto más oscuro que un gesto vegetal. Dios intenta mear entre la gente. Aquí, en mi lugar, ni abajo ni arriba sino en todas partes, la sierra eléctrica agita el diálogo con los murmullos que intentan reanimar mi espiral en medio de la tiniebla.

viernes, octubre 26, 2012

Sangre

Por AFS
Ahí están todos nuestros cuerpos deshabitados, algunos tienen las heridas (ocultas) de la batalla, otros, resaltan por las montañas de arena que se desmoronan sobre sus pechos. Acá, justo debajo de los otros cuerpos, las ideas desarraigadas navegan en un barco de papel sobre el rojo infinito.

lunes, octubre 08, 2012

Lunes

Por AFS


Odio los lunes, odio abrir los ojos el lunes y darme cuenta que es lunes. Odio las mañanas del lunes, odio la “ele” con la que inicia el lunes, también odio la “u”, vocal terrible y segunda letra del lunes, odio también a las otras tres componentes de esta palabra sin agravio ni beneficio, odio las voces del mundo alertándome de que un nuevo lunes ha comenzado, odio odiar tanto a los lunes y finalmente, me odio por no poder evitar cada segundo del lunes.

I
Odio también las tardes de los lunes, sobre todo las que son grises y escriben con mala ortografía, las que nos envuelven con su dulce amargura y nos llevan al fuego del extravío.


II
Odio las tardes de los lunes, porque se visten de piedra y por dentro son de papel, sí, las odio, ayer me dijeron que el papel proviene de árboles talados en otros lunes, lunes grises y escritos con mala ortografía.


III
Odio las tardes de los lunes, como hoy, donde Dios esconde sus mentiras, sí, odio éstas horas de hojarasca que transcurren entre segundos cada vez más profanos y con pan duro y agua sucia.

IV
Odio las tardes de los lunes que se cruzan frente a nosotros sin pedir permiso y lloran por los cadáveres en el desierto. ¿Acaso no se enterarán de que en las selvas también hay tormentas?

Plástica imaginaria


Por AFS
 
Encontré un país en silencio, de palomas que sangraban entre sueños, de ruidos milenarios y sin consuelo, consuelo eléctrico mientras me afeitaba el miedo, miedo sólo a una dictadura, decía mi abuela, abuela en Delicias, abuela en Chihuahua, Chihuahua huele a soledad, soledad sin ángulo de inclinación como las palabras que se arrojan al precipicio de la represión, represión, bandera sin águila, bandera violada, bandera herida, bandera a media asta en el imaginario colectivo. Balas (pum-pum, pac-pac), más balas (pum-pum, pac-pac), balas y balas y balas como una poesía, poesía sobre la tristeza y la alegría a veces cansada-cansada, cansada de dormir sobre la prosa de los lamentos, lamentos, sólo lamentos, lamentos.