lunes, agosto 06, 2012

La Revolución que no fue

Por Antonio Flores Schroeder
Siqueiros ríe, sostiene la Revolución sobre un proyecto de mural gris y sin sentido social y el sol es tan surrealista que ya no creo en su calor. De este lado la navaja, el hambre y la pobreza andan como un lobo de ojos amarillos a punto de ser cazado en el patio de la casa de un político, más payaso que cualquier otro payaso, más hijo de la chingada que cualquier otro hijo de la chingada.
El gato en las escaleras

Por Antonio Flores Schroeder
La primera noche en este lugar sin mesas ni sillas, supimos que después vendrían los relámpagos, los pasteles de chocolate, las miradas hacia la nada o inclusive, el ritmo cardiaco que subiría por nuestras manos hasta escalar por las telas rojas, azules y amarillas. Todo alrededor de nosotros empezaba a convertirse en un sistema de luces y números arábigos, que nadie más comprendía. El gato fantasma o el gato piedra (o el gato transformado que nos provocaba suspiros a cada escalón que descendía) parecía traer un mesaje de ‘arriba’. ¿Cómo no creerle?, ¿por qué dejarnos entretejer en una sóla semana?, ¿cuántos años o siglos habían transcurrido en realidad en ese instante-noche-luz? Los abrazos eran nuestra propia explicación.

domingo, agosto 05, 2012

Puente negro, la twitternovela

Antonio Flores Schroeder
Hace una semana empezé a trabajar con un experimento literario en la red social de Twitter. Se trata de una novela, con una estructura distinta a la que tradicionalmente se utiliza en un libro. Está marcada por la espontaneidad y el equilibrio de imágenes. No hay nada planeado ni trabajo tallereado. Sólo me siento frente a la computadora y dibujo escenas de menos de 140 caracteres, si se toma en cuenta que de los 140 caracteres que se pueden utilizar en Twitter, uso 15 de ellos para los paréntesis y la numeración, además del hashtag #puentelibre donde puede encontrarse la twitternovela. A continuación transcribo el capítulo 1, espero que la disfruten:


 Capítulo I

(1) Me llamo Luis Altamirano. Nací en Medellín hace treinta años. El primer hombre que maté fue un secuestrador. Era mi primo. #puentenegro

(2) Crecí en el barrio Angoras, ahí donde la coca es el amor que corre sobre nuestras viejas costuras de pobreza y opresión. #puentenegro

(3) Mis padres me abandonaron cuando aún no aprendía a caminar. Me dejaron una noche en un parque tras un viaje de heroína. #puentenegro

(4) La tía Irma, si es que en realidad era mi tía, me cuidó hasta los doce años, antes de iniciarme con los robos de autos. #puentenegro

(5) Un día Carlos y Adriana me dieron una pistola. Pensaron que me daría miedo robar un carro en pleno centro de Medellín. #puentenegro

(6) No lo recuerdo bien. Debió haber sido un abogado, lo digo por la ropa que llevaba puesta y que luego se manchó de sangre. #puentenegro

(7) Me le acerqué para pedirle dinero para comer. El hijo de puta me mandó a la chingada. Creo que nunca se esperaba eso de mi. #puentenegro

(8) El primer balazo se lo di en el brazo derecho y el segundo por diosito que se me salió con lo nervioso que me puse. #puentenegro

(9) Enfilé por la avenida Ferrocarril. No sabía manejar, de verdad que pude conducir basándome sólo en cómo lo hacía Carlos. #puentenegro

(10) Como era de esperarse terminé frente a un árbol. Bajé como pude y corrí en sentido contrario por la avenida. #puentenegro

(11) Al llegar a casa, Carlos y Adriana me recibieron con una fiesta. Eres un dios, dijo ella mientras ambos fumaban mariguana. #puentenegro

(12) En esa casa crecí. Ahí se planeaba todo, desde robos a las farmacias del barrio, hasta los primeros golpes a los bancos. #puentenegro

(13) La casa, cerca de la avenida Oriental, era refugio también de todo tipo de criminales: asesinos, prófugos y violadores. #puentenegro

(14) Nunca olvidaré la escena de la casa tras mi primer robo de un auto, recuerdo bien a Carlos que reía y me decía: #puentenegro

(15) -Mi querido Chino, qué hubo parcero del diablo. Eso me levantó hasta el cielo. Rápido se conocieron mis cualidades. #puentenegro

(16) Ese día también probé por primera vez la mariguana. Me puse tan mal que el tipo ese que había herido al robarle el auto, #puentenegro

(17) se me apareció a un lado de la cama y, debo admitirlo, me dio un miedo tremendo pero a nadie le conté acerca de mi visión. #puentenegro

(18) Podríamos decir que esa casa fue mi escuela criminal; de la otra escuela que aborrecía, sólo fui hasta los once de edad. #puentenegro

(19) La gente mayor decía que yo era muy astuto e inteligente y tenían razón, muchas veces yo les planeaba sus crímenes. #puentenegro

(20) La diferencia entre un niño y un adulto es el miedo, de chico no se le teme a nada, sólo a los aparecidos, como ya lo dije. #puentenegro

(21) Y si no había aparecidos, todo estaba bien. Karla, una adolescente guapa pero que olía a grasa, era mi mejor anzuelo. #puentenegro

(22) Un día le compramos una minifalda. A ella le tocaba detener a los conductores a bordo de autos de lujo. Siempre funcionaba.#puentenegro

(23) El problema fue cuando la policía supo de nuestra estrategia. Eso sí me falló y es que no todos los elementos son tontos. #puentenegro

(24) Al menos el teniente Martínez, conocido por sus ejemplares acciones contra los criminales, era más inteligente. #puentenegro

(25) Casi nos pisaba las sombras. Llenó las calles de Medellín con agentes vestido de civil a bordo de automóviles de lujo. #puentenegro

(26) Éramos muy obsesivos. Una tarde de un viernes afuera del Museo Cementerio San Pedro, vimos un BMW blanco con azul. #puentenegro

(27) Adentro había una mujer rubia. Karla siempre primero para preguntar por una dirección. Luego venía la confianza. #puentenegro

(28) Mientras ella caminaba con esos tacones que nunca aprendió a utilizar, vi a dos hombres sospechosos en la puerta del museo.#puentenegro

(29) Presentí que era una trampa. Retrocedí unos pasos. A mis 13 años era difícil medir el peligro, pero ya no podía hacer nada. #puentenegro

(30) Carlos me enseñó que si caía el anzuelo, podíamos caer todos. Le disparé por la espalda y se desplomó camino al objetivo. #puentenegro

(31) Corrí horas de un lugar a otro hasta casi morirme de cansancio. Terminé a un lado de un contenedor de basura en Oriente. #puentenegro

(32) Llegué a la casa a las 7:00 aeme. Estaban dormidos. En la mesa oscura los restos de las líneas de coca, parecían de harina.#puentenegro

(33) Me acerqué a la mesa y humedecí mis dedos con saliva para deslizarlos sobre la coca y después sentir dormida la boca. #puentenegro

(34) A lo mejor por andar probando el polvo tan niño, me hice adicto tan rápido. Me metí bajos las sábanas y ni pude dormir. #puentenegro

(35) Tres días después Carlos me regañó porque no maté a Karla. -Esa compasión puede costarte caro, chino- me gritó decidido. #puentenegro

(36) Creí que me mataría. Nunca lo había visto así. Más que por causalidad que por casualidad, un mexicano me salvó la vida. #puentenegro






 

sábado, agosto 04, 2012

AQUI LAS NOCHES TERMINAN siempre con una explosión, explosión de sueños mientras las horas fornican, fornican como las comas y puntos de partida, partida patria de soles perdidos, perdidos en el parque donde caminamos en círculos para (des)entendernos de la madrugada y las adivinanzas numéricas que dibujé sobre tu espalda, espalda de arena y luces intermitentes en esta ciudad sin río, río de mi espejo, espejo opaco bajo una luz amarilla a la hora de dormir, dormir la realidad de una explosión, explosión siempre la noche que termina aquí.

Por AFS.
TUS MANOS FUERON ANOCHE un par de luciérnagas con las que tratabas de reencontrarte en medio de la oscuridad. Anoche par de luciérnagas de la oscuridad, anoche con las que tratabas, tus manos. Un par de manos en medio de la oscuridad. Reencontrarte anoche luciérnagas de la oscuridad. Fueron luciérnagas en medio de la oscuridad. Anoche tratabas anoche. La oscuridad de reencontrarte en medio de las luciérnagas. Manos de la oscuridad, luciérnagas, reecontrarte anoche.

Por AFS.