lunes, junio 25, 2012


Siete apuntes de un suicida a bordo de un avión


Por Antonio Flores Schroeder


I
Intenté ahorcarte con un Santo Rosario y cuánto dolor encontré: el mar pintado de rojo y esta arena manchada de penas y traiciones.

II
Llevo en mis bolsillos una bomba, un borrador de recuerdos y una soga para colgar todas tus angustias de un árbol.

III
Duelen tus rezos e incógnitas que dejaste debajo de las sábanas, tanto -quizá- que mi sentido crítico ante la vida, se está yendo al diablo.

IV
Me perdí para siempre. Ahora voy a todas partes y a ninguna. Siento (puedo jurarlo) que soy como un fantasma con una pistola en la mano.

V
Tomé del cuello a la letra desmañanada para esconderla debajo de la cama. Luego eché sobre ella cal, arena y cemento. Cada vez era más fría.

VI
Desde niño evadía pasar frente a la letra N. Me asustaban demasiado sus plurales. Era como sentarme en la orilla de este precipio.

VII
Tengo una aguja enterrada en el pecho, una balada anclada en la garganta y un sueño erótico metido entre mis ojos.

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