martes, febrero 07, 2012


Reencuentro


Por Antonio Flores Schroeder
Después de desnudarse, La Tibi caminó con su ‘cuerno de chivo’ a paso lento hacia el lago. Sintió primero el agua helada en sus pies y tras una breve pausa provocada por un sentimiento de inferioridad frente al bosque, continuó de frente hasta que el cabello se le humedeció mientras el canto de los pájaros se ahogaba en sus oídos.
Los rayos del sol que eran como espadas de luz, se incrustraron en la niebla para conducir a La Tibi hasta el fondo de la laguna donde se encontró con una niña a la que le entregó su arma. Ahí, en la oscuridad, le contó un cuento que su madre le había leído cuando tenía seis años.
Luego de ver reír a la pequeña en sus recuerdos, ésta le obsequió a La Tibi una ropa brillosa con la que podría regresar a la superficie y en ese instante, la mujer adulta que al mismo tiempo era una proyección del futuro de esa niña, tomó la decisión de no dejarla sola en ese lugar, porque si lo hacía, se perdería para siempre en el mundo de los vivos.

No hay comentarios.: