Ángeles en el infierno
Por Antonio Flores Schroeder
I
Duermes entre fluídos áureos
en la estrechez constante
desierto de voces
sin vidas parelalas
ni tiempos ni ausencias.
II
A veces nos sueñas en la Juárez
en el río suelto de bravura
o en el fondo soberbio
de nuestra visión diluída.
III
Ciertas brisas de instantes
te despiertas frente a espejos
y no tienes otra opción
que marrullarte entre tus sombras
y danzas con tus pies desnudos.
IV
Luego eres sonámbulo de alcantarillas
y caminas por los calabozos
te acuestas con prostitutas
viajas junto a sicarios arrepentidos
y muerdes el dinero y vas a velatorios
para perdonar a tu niñez arrinconada.
V
Regresas entre aves y serpientes
a tu cama de arena
y ves a otros ángeles
dormidos entre fluídos áureos
en la estrechez constante
y entonces todo vuelve a comenzar.
Por Antonio Flores Schroeder
I
Duermes entre fluídos áureos
en la estrechez constante
desierto de voces
sin vidas parelalas
ni tiempos ni ausencias.
II
A veces nos sueñas en la Juárez
en el río suelto de bravura
o en el fondo soberbio
de nuestra visión diluída.
III
Ciertas brisas de instantes
te despiertas frente a espejos
y no tienes otra opción
que marrullarte entre tus sombras
y danzas con tus pies desnudos.
IV
Luego eres sonámbulo de alcantarillas
y caminas por los calabozos
te acuestas con prostitutas
viajas junto a sicarios arrepentidos
y muerdes el dinero y vas a velatorios
para perdonar a tu niñez arrinconada.
V
Regresas entre aves y serpientes
a tu cama de arena
y ves a otros ángeles
dormidos entre fluídos áureos
en la estrechez constante
y entonces todo vuelve a comenzar.
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