lunes, abril 25, 2011


Heroína

Por Antonio Flores Schroeder
(Edición 4)

En esta noche ciega y sin monedas
                                                    mi corazón de estropajo se deshiló.
Duelen las entrañas de cobre
y mis manos olvidadas del fuego
quedaron quietas en los senos
de una mujer transparente
                                 fría
inevitablemente fantasmal.

Por eso tengo la mirada
                                 como una ventana sucia,
llena de un delirio infantil
(que guardo en los años opacos
de mis bolsillos sin conciencia).
Sólo restan gritos de una sombra inmóvil
                                                   alacrán
sin rumbo y con el veneno caduco.

A esta hora las venas que llevan la monotonía
de un lugar                                             a otro
son como un tren de acentos
                                         que a veces se descarrila;
ecos
puntos y apartes
                          pies de arena y marginales,
                                                            rimas
canciones homicidas que nadie escucha.


miércoles, abril 20, 2011


Un día común

Por Antonio Flores Schroeder
María y su perro callejero se sentaron en el filo de la banqueta. Mientras eso sucede el camión del transporte público se detiene a un lado del parque y las palomas continúan en busca de su sueño cerca de los charcos que hacen fila en el vaporizador de sueños. El paletero suena la campanita conductista para que los estudiantes se mueran de cosquillas en el paladar. Cerca de ahí, una canción de Juan Gabriel provoca un motín en una colonia de hormigas.
El calor supera los cuarenta grados centígrados al tiempo que el voceador intenta vender los últimos periódicos a los guiadores que esperan el verde del semáforo. Todos escuchamos que se aproxima una motocicleta. Es de color rojo y se nota desde lejos que la acaban de lavar. Brilla como estrella sobreexpuesta y el motor ensordece a los animales subterráneos que corren bajo el asfalto del desierto.
Luego nos perturba el estruendo de los disparos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis balazos. Como luz de relámpago el motociclista se escabulle entre las arterias invisibles de la ciudad. María está sangrando. La mujer tiembla mientras el can llora en silencio y la protege de otro (posible) ataque. Increíblemente una ambulancia llega al lugar en menos de lo que el chisme corre entre las prostitutas que se asoman por las ventanas del motel (y desde el vestíbulo de su conciencia) para ver el cuerpo ensangrentado de María. Los paramédicos bajan de inmediato para auxiliarla.
El tiempo -dicen todos- se congeló. Me duele el perro (pintado de mil colores) y también su desesperación (tiene la mirada perdida). Las escoraciones del presente y el futuro del animal me conmueven. No deja de lamer la sangre de su amiga, ese líquido que entristece el panorama urbano cada día en la ciudad del burrito y la violencia.
La ambulancia arranca como una abeja pero luego de algunos metros se detiene y se echa en reversa. Unos de los rescatistas abre las puertas traseras y espera a que suba el perro que mueve la cola de gusto.
Aquí no pasó nada señores, grita una mujer a los mirones justo cuando vacía un balde de agua sobre el manchón. Huele a cloro con pinol. 

martes, abril 19, 2011

Recordando a Paz

AFS
Hace 13 años falleció nuestro Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz (1914-1998). Uno de sus libros, el de Corriente Alterna, lo leí en la prepa. Me gustaron mucho sus ensayos y críticas. Aquí dejo un poema de este ilustre mexicano:

PIEDRA DE TOQUE

Aparece
                  Ayúdame a existir
Ayúdate a existir
Oh inexistente por la que existo
Oh presentida que me presiente
Soñada que me sueña
Aparecida desvanecida
Ven vuela adviene despierta
Rompe diques avanza
Maleza de blancuras
Marea de armas blancas
Mar sin brida galopando en la noche
Estrella en pie
Esplendor que te clavas en el pecho
(Canta herida ciérrate boca)
Aparece
                  Hoja en blanco tatuada de otoño
Bello astro de pausados movimientos de tigre
Perezoso relámpago
Águila fija parpadeante
Cae pluma flecha engalanada cae
Da al fin la hora del encuentro
                  Reloj de Sangre
Piedra de toque de esta vida

Viento

Por Antonio Flores Schroeder

Cuando era niño los días de viento y polvo no me gustaban. Quizá porque los asociaba con la tristeza y la soledad. Aún así salía al parque donde las horas se inflaban como una pelota de futbol. Lo más que recuerdo es una de esas tardes dominicales en las que jugábamos una cascarita mientras el aire se incrementaba igual que nuestro cansancio. Alguién me filtró el balón y quedé solo frente al portero. Había muy poca visibilidad y el aire estaba en contra por lo que adelanté la pelota para dejar atrás al defensa y corrí tras el esférico. Burlé al guardameta y como pude tiré a la portería pero el ventarrón la detuvo justo en la línea.
Años después sucedió algo parecido pero en la Primera División aquí en la ciudad del burrito y la violencia. Uno de mis vecinos y yo fuimos a ver el partido Cobras-Tampico Madero. Hacía un aire de los mil dragones. En el primer tiempo los de casa adelantaban 3-0 y se habían colocado en zona de calificación a la liguilla. Todos felices, todos soñando. Pero empezó el complementario y el mundo parecía acabarse. El portero juarense despejaba y la pelota no llegaba ni a un cuarto de cancha. La pesadilla terminó 3-5.
Posiblemente por eso no me gusta que el tiempo se comporte de esta manera.

domingo, abril 17, 2011


Anuncian Primer Encuentro
de Escritores de Ciudad Juárez

Luis Carlos Ortega*
Poetas y narradores de esta ciudad anunciaron ayer la próxima celebración del Primer Encuentro de Escritores de Ciudad Juárez que se llevará a cabo del 5 al 10 de septiembre y en el cual se pretende reunir a más de 100 autores de esta frontera.
El evento literario que también contará con la presencia de algunos escritores del interior del país y de los Estados Unidos se llevará a cabo en escuelas, parques, bibliotecas y supermercados, entre otros lugares por designar.
Según información del comité organizador integrado por los poetas Édgar Rincón Luna y Jorge López Landó, además de los narradores Yuvia Cháirez y Antonio Flores Schroeder, el evento contará con el apoyo del Consulado de Estados Unidos, además del patrocinio ya confirmado del periódico NORTE de Ciudad Juárez y la Cafebrería.
Adicionalmente en las próximas semanas se espera la confirmación de la participación de varias universidades y de la iniciativa privada de la ciudad, que ya mostraron su interés en el evento literario.
Informaron que los interesados pueden solicitar información al correo electrónico a escritoresjuarez@gmail.com
De acuerdo a Édgar Rincón, dentro de los objetivos se contempla reunir al mayor número de escritores juarenses en un solo evento, y difundir su trabajo por medio de lecturas públicas en diferentes sedes y en distintos sectores de la ciudad.
"Vamos a crear un directorio de escritores locales para distribuirlo en las instituciones educativas y culturales de la ciudad y del estado, con la intención de crear un vínculo entre ambos", dijo.
Cuestionado sobre la importancia de un evento de esta naturaleza en una ciudad como la nuestra, el escritor aseveró que en estos momentos los escritores "tenemos" la obligación de mostrar a la literatura como una opción de vida y de pensamiento dado que quien lee demuestra ser una persona que tiene más posibilidades de superar casi cualquier circunstancia, mientras que quien escribe, logra algo elemental: estar consciente de su entorno, expresarlo y compartirlo.
"Para mí la importancia está en reunir a todas las voces de esta ciudad y mostrárselas a sus habitantes", comentó, para señalar luego que, respecto al papel que desempeña la literatura en una ciudad en guerra, en toda circunstancia representa "un acto de resistencia, es oponerse al silencio, al encierro, al menos la imaginación sigue buscando una salida".
"La mirada del escritor siempre nos dará otra perspectiva, y en sus palabras siempre encontraremos algo de las nuestras, la obra de un escritor, nos demuestra que podemos perderlo casi todo, pero mientras haya alguien que insista en compartir lo que siente, lo que percibe, mientras una sola persona busque un espacio para su libertad aunque éste sea una hoja en blanco, habrá esperanza de recuperar lo perdido", afirmó.
Por su parte Yuvia Cháirez dio a conocer que una de las sedes del evento se ubicará en las instalaciones del Consulado de Estados Unidos, específicamente en su sala audiovisual, además de que se encuentran en pláticas con algunas instituciones escolares.
"En toda sociedad son los escritores, los artistas, quienes se encargan de rescatar las fibras sociales de una comunidad; el Primer Encuentro de Escritores de Ciudad Juárez es la oportunidad para dar a conocer las voces de todos aquellos que desde su creación exigen un cambio estructural que solvente el llamado de auxilio de una ciudad como la nuestra", manifestó la autora.
Para Jorge López Landó el encuentro contribuye a fortalecer la unión entre los pobladores por medio de una válvula de escape que genera comunicación directa y da voz al artista.
"En una localidad tan afectada y donde es necesario gritar para sentirse vivo, la palabra escrita, y en particular los eventos culturales, son el canal perfecto por el cual toda una comunidad puede recuperar su tejido social", indicó el poeta.
Por su parte Antonio Flores Schroeder comentó que el encuentro de escritores juarenses es el mejor pretexto para mostrarle al mundo las cosas positivas que se hacen en esta frontera.
"En Juárez no sólo existe violencia, también tenemos a muchos artistas que están haciendo algo por su ciudad, prueba de ello son los últimos eventos de artistas en la Cafebrería", manifestó.
El comité informó además que se elaborará una página de Internet para difundir el trabajo de los autores locales, sitio que podrá ser actualizado a petición de los propios autores y que tendrá la opción de recibir comentarios.
También se creará un plan anual de actividades para promover la lectura, la crítica y la creación literaria en la ciudad para establecer la disponibilidad de los espacios necesarios que permitan llevar a cabo dicho plan.
Durante los próximos días se dará a conocer la convocatoria que, según adelantaron, a diferencia de otros encuentros en esta frontera, en esta ocasión no será excluyente.


*Reportero del periódico Norte de Juárez. Esta nota se publicó el domingo 17 de abril.

miércoles, abril 13, 2011



Delirio

Por Antonio Flores Schroeder
A veces somos voces dispares, gritos nocturnos de una búsqueda constante; ideas amordazadas que murieron en un parque con el tiro de gracia. Y entonces el miedo de papel provoca que las palabras sangren luego de darnos cuenta que alguien nos piensa mientras naufragamos.


lunes, abril 11, 2011


XX Jornadas Binacionales de Literatura Abigael Bohórquez en SLRC
(31 de marzo - 2 de abril)

Vagos recuerdos de un encuentro literario

Por Antonio Flores Schroeder
(Edición 3)

I.- 7:45 aeme. Después de 17 horas de camino al fin he llegado a este desierto. Estoy en la última de cuatro revisiones militares que hay de Juárez a SLRC. Nos bajan del camión y durante media hora soldados que parecen de otro país -El Salvador u Honduras- buscan en esa extraña nave drogas, armas o dinero. Cerca de ahí nos observa un Carnegiea gigantea mejor conocido como Sahuaro. Me cuelga la espalda y estoy muerto a pesar de haber dormido las pesadillas sobre dos asientos.

II.- 8:40 aeme. La pequeña central camionera me recuerda la ciudad de Delicias donde viví los primeros años de haber llegado a este mundo. En la sala de espera los niños corren con su Coca-Cola en mano. Que buen desayuno. Édgar Contreras, uno de los organizadores del evento me pide por celular que lo espere quince minutos. No hay problema. Después de 17 horas, ese tiempo debería reflejar un suspiro o dos cigarros con un café.

III.- 9:20 aeme. Édgar dice que ya tiene todo encima mientras vamos rumbo al hotel Hotel San Ángel. La inauguración será a las diez de la mañana. Me tocó el cuarto 333. ¿Tantas horas de camino?, pregunta después de que le relato parte de la historia en la que el camión duró detenido una hora cerca de Agua Prieta gracias a un incendio de proporciones infernales.

IV.- 9:45 aeme. Mientras me baño el sueño corre como agua por todo mi cuerpo. Lo único que me puede hacer volar es un café negro. A través del vitral observo la alberca del hotel donde unos infantes juegan con una pelota roja como si la vida se les fuera acabar.

V.-10:00 aeme. Antes de salir de la habitación llega mi compañero de cuarto. Es J.M. Servín, con uno de esos sombreritos que lo han caracterizado durante años y que también aparecen en la portada de sus libros (como D.F. Confidencial, de Editorial Almadía), en el que recabó crónicas y entrevistas que dibujan el lado oscuro de la capital del país. Nos presentamos. Hay que bajar para ver cómo está el rollo, coincidimos.


VI.- 10:10 aeme. El salón Jardines del hotel San Ángel está lleno. Poetas y narradores recorren como fantasmas el lugar. Huele a café. Tengo que registrarme. Me reciben algunos escritores a los que conocía a través de libros o blogs. Uno de ellos es Nacho Mondaca. Inician los primeros abrazos. Entre los saludos llega el del profesor Rubén Meneses, poeta y músico que desde hace veinte años mantiene este encuetro de escritores. Más abrazos.

VII.- 10:30 aeme. Llegó la hora de la inauguración. Entre tanto ruido parece que nadie se da cuenta que está apunto de comenzar el evento literario más importante de Sonora. Alguien pide casi a gritos esconder las voces en el pantalón. Nacho Mondaca y otros escritores son los encargados de iniciar con las primeras palabras. Cecilia Pérez Grovas lo hace manera oficial.

VIII.- 11:30 aeme. Comienzan las mesas. Llaman la atención algunos miembros del taller literario Bocamanga de San Luis Río Colorado. La narcoliteratura invade las presentaciones. Un cuento de una narradora ubica a El Chapo Guzmán como Presidente de México. Poco antes Édgar Contreras presentó otro texto en el que el personaje principal es “El Chilaca”, un vendedor de drogas. Las lecturas siguen mientras el hambre rasga mi estómago.

IX.- 2:00 pe-eme. Llegó la hora de comer. Édgar Contreras, Cecilia Pérez Grovas, Beatriz Novaro y yo caminamos bajo un sol de locos rumbo a un restaurante de comida china ubicado a unas cuantas cuadras del hotel. Platicamos en el trayecto sobre lo positivo de estos encuentros, de ese milagro norteño al que se le denomina Jornadas Binacionales de Literatura. No es facil mantener un encuentro durante 20 años, coincidimos. Charlamos también de la violencia en Ciudad Juárez, tema obligado cada vez que alguien se entera de dónde provengo. -¿Cómo le haces para vivir en una ciudad tan violenta?- pregunta Cecilia con esos ojos de color que parecen atraparme. Los juarenses nos estamos reconstruyendo. Intentamos rescatar nuestra ciudad, le contesto. El sol y el hambre calan.

X.- 2:20 pe-eme. Somos los primeros en llegar. El salón privado para los escritores está listo. Una mesera nos lleva cuatro limonadas que absorbemos como esponjas. Beatriz dice que nunca había estado en SLRC y que le sorprende que exista un movimiento cultural en ese desierto. Reímos, hacemos bromas. Pérez Grovas asegura que se siente motivada, que quiere escuchar nuevas voces poéticas y narrativas. Algo interesante sucede en esta parte del país y cita Tijuana y Mexicali. Contreras no deja de tomar limonada. Luego habla del taller literario Bocamanga que nació a raiz de las Jornadas Binacionales de Literatura del año pasado. Cecilia remata: esto es lo importante de los encuentros. Les platico del movimiento cultural que ha surguido en Juárez, de la Cafebrería, de algunos poetas fronterizos y por supuesto de Oriana. A los pocos minutos llegan los del taller Bocamanda y en un abrir y cerrar de ojos el salón está lleno de locos. Rubén Mesenes y su esposa se sientan a un lado de nosotros. Es hora de comer.

XI.- 4:00 pe-eme. Reinician las mesas. Versos y una que otra prosa de ensueño. Más café. Escritores de Sonora me sorprenden. Pero también están los textos chafas que no pueden faltar en este tipo de encuentros.

XII.- 5:00 pe-eme. Empieza a subir el nivel. El escritor tecatense Roberto Castillo radicado en Tijuana presenta sus textos que a mi parecer son los mejores que he escuchado hasta esta hora. Este poeta y narrador estudió Letras Inglesas e Hispánicas en la UNAM. Fue Premio Nacional de Poesía Fundación Tijuana en 1984 con su libro “Blues cola de lagarto”. Entre sus publicaciones más apreciadas se encuentran “Pequeño Bestiario” (1982),  “Cartografía del alma” (1987), Arrimitos o los pequeños mundos en tu piel" (ficciones, 1992), “Nuestras vidas son otras” (poesía, 1994), “La pasión de Angélica según el Johnny Tecate” (antología poética, 1996), “Gancho al corazón”, “La saga del Maromero Páez” (crónica, 1997) y “Banquete de pordioseros” (crónica musical, 1999), entre otras. Me gustaron mucho sus textos.

XIII.- 6:20 pe-eme. Más café y un cigarro. Afuera el atardecer no se quiere llevar al calor. Negor Len, de Somerton, Arizona, Beatriz Novaro y Jorge Ochoa sorprenden con sus textos. En lo particular, Jorge Ochoa de Hermosillo, Sonora, resplandece con su voz poética. También tiene premios nacionales y regionales.

XIV.- 7:10 pe-eme. Ahora son videos. Primero el de Casildo Rivera que es un viaje al mundo de la perdidición del alcohol y las cantinas. Los que ya se arrojaron al vacío. Se trata del documental The invisible men, un acercamiento “a los abismos a los que ya casi nadie se asoma”. Me gustó, aunque vi algunas faltas de ortografía. Después el sonorense Diego Ibarrola presenta su trailer oficial de Borderline además de un cortometraje. Ambos se filmaron en SLRC. Irá a algunos festivales, dice Diego. Considero que es una promesa que pronto veremos en las planas de los diarios nacionales y sobre todo en la pantalla grande.

XV.- 8:30 pe-eme. J.M Servín participa con su conferencia Las ciudades y el caos como detonante literario. Centra su conversación en el D.F. Imagina a la ciudad de México en medio de una guerra por el agua dentro de 50 años. Habla de su experiencia de vivir a unos cuantos metros de la Secretaría de Gobernación y de sus crónicas en las colonias marginadas de chilangolandia. Servín tiene una larga carrera dentro del periodismo y en la literatura.

XVI.- 9:30 pe-eme. Aquí en SLRC sí se puede caminar de noche. Se respira una tranquilidad descomunal a pesar de las constante presencia en las calles de esas camionetas que utilizan los narcos. J.M Servín, Contreras y yo llegamos a un supermercado por unas cajas de vino. A mi me piden dejar en la entrada-recepción la mochila donde llevo la laptop, la cámara y algunas otras armas para grabar el encuentro. Mientras nos dirigimos al Café Miro’s, Servín se aferra en centrar la plática en Ciudad Juárez. Yo le digo que a los periodistas chilangos lo único que les interesa son las multiejecuciones. Le platico de las extorsiones y secuestros, además de cómo se han modificado muchas tiendas de barrio en las colonias fronterizas debido a la inseguridad. No lo puede creer. Queda sorprendido y eso me confirma una vez más que desde el centro se tiene otra idea sobre Juárez.

XVII.- 12:00 aeme. Después de cenar lasaña un par de argentinos tocaron algo de jazz y blues. Uno de ellos, Walter Guerrero, interpreta piezas magistrales que son pura improvisación. Los únicos que quedamos en el lugar son Cecilia Pérez, Beatriz Novaro, Édgar, Rubén Meneses y su esposa y yo. Parece que estamos frente a una pantalla de televisión mientras Walter sigue noqueando a la realidad. El otro sudamericano del que no me acuerdo el nombre le pide la guitarra y toca una de Soda Stereo. Nos platica  que formó parte del grupo de Vilma Palma. Lo puse a prueba, le pedí una rola de Sui Géneris y con Canción para mi muerte me soltó una cachetada con guante blanco.

XVIII.- 4:00 aeme. Es hora de dormir.

Continuará...
















domingo, abril 10, 2011

Domingo de un clásico

Por Antonio Flores Schroeder

Me gusta levantarme los domingos con Sui Generis cuando los sueños de arena se estrellan en la ventana y el olor a café escala la imaginación. Ver la danza de mis perros confundiéndose con las imágenes que pinté como sábanas de aquellos años en los que las noches eran de color gris con lentos destellos de reflexión ausente.


Hubo un tiempo que fue hermoso
y fui libre de verdad
guardaba todos mis sueños 
en castillos de cristal.
Poco a poco fui creciendo
y mis fábulas de amor 
se fueron desvaneciendo
como pompas de jabón.


Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos...


Es larga la carretera
cuando uno mira atrás
vas cruzando las fronteras
sin darte cuenta quizás;
tómate del pasamanos
porque antes de llegar
se aferraron mil ancianos
pero se fueron igual.


Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos...


Quisiera saber tu nombre
tu lugar tu dirección
y si te han puesto teléfono
también tu numeración;
te suplico que me avises
si me vienes a buscar 
no es porque te tenga miedo
solo me quiero arreglar.


Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos...

Los ladridos en la colonia son ruidos que se empalman en la sala de mis manos mientras que las hojas de los árboles en el patio de la vecina, son un requinto en re menor. Y yo no hago otra cosa que observar a través de la ventana las historias que vuelan como marionetas de plástico, algunas llevan el fuego en sus raíces y otras son simples aves sin rumbo fijo esperando a ser devoradas por una chiva rayada.

miércoles, abril 06, 2011



Oriana: Crónica de un concerto en el desierto*

–Da miedo el ruido de la araña gigante, ¿verdad?
–dijo Oriana con el rostro cubierto de asombro.

Por Yuvia H. Cháirez

Medianoche.

Las primeras notas del concerto para circo caen y se escucha el eco de su sonido a través de la penumbra nocturna de la ciudad. Primer movimiento. Se mira al espejo, se maquilla de arlequín y de pronto se ve envuelta en avecillas de colores. Comienza su acto. Mostrar la cara alegre y dicharachera ante una perversidad latente. La ciudad fronteriza de Juarez se convierte en su escenario y Oriana entonces visita a Antonio Flores en su departamento de la zona centro, donde la vida se pierde entre lo que es real y lo que es imaginario y donde los personajes de esta singular novela viven y reviven en cada rincon del lector. Una mujer hermosa con aires de intelecto, obsesionada con la literatura rusa y los cigarrillos. Olor a tequila y tierra mojada del desierto.

Oriana es una serie de minificciones que se entrelazan para dar matices a una novela con un ritmo casi tan versátil como la ciudad que representa. Antonio Flores Schoeder (periodista y poeta nato) logra cautivar a sus lectores con una singular narrativa beat donde los valores de la moral y la estética chocan en conflictos que buscan un camino más alla del bien y del mal, donde la verdad es algo cuestionable (nunca absoluta) y nuestra realidad se vuelve un juego de azar.

Oriana se convierte más que en una novela; es un reclamo hacia lo que nosotros como habitantes de ella hemos hecho (le hemos hecho). Es una ciudad que cree que se está muriendo y nadie hace nada para salvarla de su innevitable destino:

“–Creo que me estoy muriendo –continuó Oriana. –Desde que dejé la carrera me he sentido abrumada. Me perdí en la ciudad. No sabes cómo me siento cuando me quedo sola en mi cuarto, como si estuviera en un sitio que no conociera. A veces pienso que al día siguiente las calles van a cambiar de nombre o que la araña gigante ahora sí me va a matar.

Quedé frío. Le dije que nada de eso pasaría. Que se fuera a vivir conmigo. Pero no la convencí, se puso peor: traté de cambiar el tema, nervioso, herido por las cosas que aún no pasaban, pero que ya se habían metido en mi cabeza. Y retornó al tema.

–Me gusta mucho la ciudad, pero hay algo que se mueve en el ambiente que me repungna.
–Estás sugestionada por las muertas.
–No son las muertas, son los vivos. ¿De veras no puedes sentir que la ciudad es como un niño que está creciendo a la deriva?”

Un niño a la deriva que juega con viejos soldaditos de plomo desgastados pero que no lo dejan solo. Por eso se mantiene activa, en movimiento constante, nunca estable ni dormida porque si no sus heridas se la llevarán al lugar de las mujeres lagarto. Sangra y se aviva a si misma, con su performance diario y el sonido de los tambores que se convierten en plegarias.

Segundo movimiento. La arena se convierte en el cómplice del “aquí no pasa nada”. Esta, como otras referencias muy propias de nuestra ciudad, transportan al lector a la frontera de la cual se dice todo (Ciudad del Pecado, Ciudad del Diablo, La Fortaleza del Diablo, Violencia) menos lo bueno y bonito que es su gente. Oriana cree en su gente. Oriana siente a su gente y por eso el martirio la hace evadirse de su realidad para visitar a las almas que mueren en su desierto en las mazmorras subterráneas guardadas por El Moche, un hombre que al vivir la violencia en carne de su esposa decide también evadirse y convertirse en el demonio guardián de todas esas almas en pena. Mujeres que mueren en el secreto de las arenas del desierto…

Sin que me diera cuenta un sismo que tenía su epicentro en mi ojo izquierdo, había provocado varias grietas en los cimientos de la lógica. Dejé de oír y no pude hablar más. En cambio, detrás del cantinero, entre los edificios de vidrio, vi una diminuta imagen de Oriana corriendo entre los laberintos formados por las botellas de whisky y ron. Enfoqué la vista y la vi aún más clara, cerca de unos matorrales y pastizales. La perseguían dos hombres vestidos de judiciales hasta que la alcanzaron en la última botella, que estaba al lado extremo derecho del improvisado vitral. Aunque quería moverme, perdí la voluntad durante la escena. Oriana pidió auxilio. Los policías vestidos de mezclilla y botas exóticas, la tomaron del cabello y la playera para arrastrarla sobre la tierra de un predio abandonado, en medio de las piernas de la ciudad. La imagen se esfumó entre los frascos deformes por el alcohol y ya no pude hacer nada. El cantinero también desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Sólo estaba la mujer parada de manos que reía y preguntaba:

–¿Se le ocurre algo?

Existen dos puntos en los cuales Oriana nos queda debiendo –y ofrezco disculpas al lector pues utilizo éstas palabras sin el afán de denotación negativa, sino todo lo contrario. Primero, como todos alguna vez, Oriana se pierde entre el tumulto de personajes coloridos y perfectamente definidos en su vida. Desde el reportero convertido en torero que monta el camello y ronda por la ciudad (el trabajador honrado que se esfuerza por seguir viviendo en la ciudad a pesar de la mala nota), el bolero que cuida las puertas del infierno (la inconciencia colectiva que impide que todo aquello salga a la luz para protegernos de lo que no queremos ver), la Tibi (todos los vicios de los cuales la ciudad es famosa), y el cantinero con sus meseras (la conciencia y la cordura, mismas que se estancan en un mismo sitio). Todos estos personajes suelen confundir al lector pero que al momento de hacerlo lo hacen añorar más la presencia de la ciudad convertida en poesia, en mujer arlequín…

Tercer movimiento…

En el cuarto contiguo vive la “Tibi”, vieja amiga de los demonios de la heroína y del sexo de cartera y olvido. Ha pasado los últimos meses drogada y enferma. A veces no llega a dormir a su habitación que suele estar sucia y maloliente. El verde ténue de las paredes semeja un jardín abandonado mientras el ventilador de techo no deja de girar arriba de su cama. Su cuerpo de cuatro lustros está cansado y débil. 

Enseguida de ella vive “El Moche”, un tipo callado y ermitaño que pocas veces trata con sus vecinos. Es un bolero que ha trabajado casi toda su vida en la esquina de la Vicente Guerrero y Velarde. Conserva su cuerpo atlético a los sesenta años. Las ventanas que dan hacia el patio vertical de la vecindad, están cubiertas con papel aluminio. Nadie sabe cómo vive el hombre de piel ceniza ni qué es lo que tiene en su hogar, salvo Oriana, con la que suele hablar a solas y en secreto.

Segundo: con tanto hilo suelto en la colcha de colores, esta queda a una hebra de deshilacharse, por lo que el lector, confundido y angustiado (como todos los que hemos experimentado vivir en esta hermosa Oriana con su relación odio-amor hacia nosotros) se queda con ansias de que Kilómetro 20 (la segunda novela de lo que se espera sea una trilogía venida de la pluma de Flores Schroeder) resuelva la madeja y añada los patrones a la colcha que Oriana deja tejida a medias en nuestra cordura: una novela de culto muy al estilo de los underground beatniks de su generación, un deleite de imágenes, ideas y silogismos.

Nunca me ha gustado verla sumergida en los pensamientos, sobre todo cuando se guardan las esperanzas de que de un momento a otro, aparezcan las caricias y el eterno trayecto desde su cuello hacia la entraña. Al primer trago de café sus facciones  cambiaron. Debió haber pensado lanzarme frases hirientes para exhibirme con los vecinos, pero ella también estaba esperanzada en rescatar un poco de amor.

–Parece que todas las vidas necesitarían una ventana a la calle 16, un cerrar de cortinas y un toque de puerta. Y tú abriste ese hueco necesario entre éste y aquel lado, la puerta por donde paso para llegar a tu espacio –Oriana parecía recitar.

Final de la Overtura.

*Texto publicado en la revista electrónica: Almargen