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lunes, enero 17, 2011

Alistan homenaje a la poeta Susana Chávez

RanchoNews*
Ciudad Juárez.- La poeta Susana Chávez Castillo será homenajeada el próximo sábado 22 de enero de 2011 en la Cafebrería S&L a partir de las 7 de la noche, por la comunidad artística fronteriza, quienes darán lectura a la obra de la poetisa, así como textos dedicados a su memoria.
En el evento, que será abierto al público en general, se espera contar con la presencia de escritores en los distintos géneros literarios, actores, músicos y representantes de otras disciplinas de la cultura y ciudadanos que decidan participar en la sesión de micrófono abierto.
Entre algunos de los hacedores de la cultura que han confirmado su participación se encuentran los poetas Arminé Arjona, Dolores Dorantes, Jorge López Landó, Juan Pablo Santana, el cineaste Ángel Estrada, los narradores Yuvia Chairez y Antonio Flores Schroeder, así como lectura de textos de Ricardo Andalzúa y Estrella del Valle, entre otros.
El tributo a Chávez, incluye de manera activa a los ciudadanos ya que quienes así lo deseen, podrán participar leyendo poemas de la escritora.
Esta iniciativa, forma parte de una serie de actividades ciudadanas cuyo objeto es el honrar la memoria de Chávez Castillo quien dedicó su obra al amor por Ciudad Juárez y sus mujeres.
Susana Chávez nació el 5 de noviembre de 1974 en Ciudad Juárez, Chihuahua donde actualmente radicaba. Empezó a escribir desde los 11 años. Tuvo lecturas en: Bazar cultural (organizado por el municipio juarense, donde fue precursora de las lecturas poéticas). “Monociclo Erótico” organizado por el municipio y grupo Miletnia en Ciudad Juárez. “Ineditables”, en el Café Nomús.
Participó en el Primer y Segundo Encuentro Estatal de poetas en Ciudad Juárez Chihuahua “Alzando la Voz”, tercer y cuarto encuentro de poetas en Ciudad Juárez, Segundo encuentro campamento de jóvenes por la diversidad y contra la intolerancia, en Tepoztlán Morelos.
Se presentó en lecturas para invidentes en la Biblioteca Arturo Tolentino, también en varios programas de radiodifusoras juarenses, presentaciones en lugares como: el INBA, “La Peña de Sancho Panza”, “El Café Mediterráneo”, Lecturas para el Comité de Prostitutas, en Ciudad Juárez, Lecturas en marchas ofrecidas a las mujeres desaparecidas y muertas en Ciudad Juárez.
Su obra ha sido plasmada en revistas y periódicos. Fue directora de cortometrajes y participó como modelo para la portada de la película “16 en la lista”. Actualmente se gestionan los apoyos para la edición de su libro “Primera Tormenta” publicado en internet.

*Tomado del portal Rancho Las Voces

jueves, enero 13, 2011

Cuestionan escritores a autoridades culturales


Por Antonio Flores Schroeder

Escritores y promotores independientes del arte cuestionaron ayer a las autoridades culturales por no haber hecho acto de presencia durante el funeral de la poetisa Susana Chávez; criticaron además que ni siquiera tuvieron la atención de publicar en los medios una esquela oficial.

La escritora Yuvia Cháirez, coordinadora del taller La Bateada, indicó que “las autoridades pusieron de manifiesto que en Juárez se carece de una estructura cultural que no se preocupa por la comunidad artística” y calificó de “muy grave” que no hayan acudido al sepelio de la joven poetisa.

“A mí me parece que se evidenció de qué lado están; fue muy grave, porque Susana fue una mujer dedicada a las letras, que siempre intentó darle una voz a las mujeres dentro de la literatura local”

Recordó que a Chávez la conoció dentro del taller literario Hojas Verdes, coordinado por el doctor José Manuel García García y desde su punto de vista, las autoridades culturales todavía están a tiempo para rendirle un homenaje póstumo.

El poeta Mauricio Rodríguez, autor del libro Zero Bordeland, lamentó también el olvido de las autoridades culturales:

“Es lamentable, sin embargo no es de extrañarse. La ausencia y la falta de solidaridad de las autoridades –no solamente de las culturales- en el dolor ciudadano, ha sido una constante en estos años de terror permanente que hemos vivido”.

Rodríguez agregó que “Susana era –es- una gran artista que, al igual que cientos de inocentes en la ciudad, nos fue arrebatada de manera cobarde”.

Por su parte, el poeta Édgar Rincón Luna, autor del libro Aquí comienza la noche interminable y otras producciones literarias, se sumó al reclamo de la comunidad artística.

“No sé quiénes sean nuestras autoridades o funcionarios de la cultura, acaban de entrar, y por lo que veo no lo sabré, ni ellos se enterarán de quiénes somos nosotros mientras estén en funciones”.

La promotora cultural, Ivonne Ramírez, del Colectivo Palabras de Arena, dedicado a la difusión de las letras, coincidió con el reclamo de los escritores y calificó de “vergonzoso” que los representantes de la cultura en la frontera ni siquiera publicaran una esquela por la muerte de la poetisa y activista.

Poetas y prosistas a lo largo de la franja fronteriza publicaron en sus blogs y en las redes sociales su dolor por el crimen.

El escritor sonorense Josué Barrera, autor del libro Pasajeros y algunas otras obras, dijo a NORTE que la forma en que murió Susana Chávez fue atroz.

“Se suma a la ola de violencia a nivel nacional. Ante esto debemos de tomar conciencia de que las cosas no pueden seguir así, que los cambios no vendrán de arriba sino de abajo, de las iniciativas que emprendamos nosotros mismos”.

Barrera comparó la muerte de la poetisa juarense con la de Martin Luther King o Lennon, que fueron presa de aquello que ellos mismos querían cambiar.

“Entonces, si están callando a los que han levantado la voz, ¿qué nos espera? Todos debemos de tomar conciencia de lo que sucede y de nuestro papel en la sociedad”, concluyó.


miércoles, enero 12, 2011

Crónica de una despedida


“He perdido la cuenta de tus huesos..”


La escritora y poetisa Susana Chávez se retiró de este mundo entre familiares, amigos y escritores


Antonio Flores Schroeder

Fue un día triste para las letras. La sonriente y buena amiga acudió a misa a las doce pe-eme a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

Cuatro hombres, entre los que se encontraba su padre, la condujeron hasta el fondo de la iglesia, mientras sus amigos y familiares la esperaban de pie entre las frías butacas de madera; el dolor y la tristeza desdibujaban los rostros de sus padres y de quienes alguna vez la escucharon declamar sus poemas.

Durante el sermón el sacerdote encargado de conducir espiritualmente a Susana, fue directo y al corazón:

“Se está perdiendo el respeto a la vida, el don de la vida de Dios que todos debemos respetar… estas muertes injustas, muertes por gente desequilibrada que hay en la ciudad nos llenan de dolor”, dijo en tono de reclamo y entonces se escuchó un sollozo, el de la madre sentada a unos metros del féretro que aún no puede creer lo que nunca debió suceder.

“Roguemos a Dios que vuelva el orden a nuestra ciudad, que se entienda que queremos paz y no más odio, que cada quien asuma su responsabilidad para que se acabe la estructura de la muerte que tanto lastima a los juarenses”, agregó el clérigo ante el silencio de familiares que no dejaban de ver el ataúd.

Después de los santos óleos, el féretro con la escritora en su interior recorrió el pasillo del templo en cámara lenta. Luego sus amigos y seres más allegados la acompañaron hasta el exterior donde se encontraba ese auto negro y fúnebre que la llevaría hasta el panteón Tepeyac.

Ahí, en las escalinatas de la iglesia, la pesadumbre creció. Escritores como Arminé Arjona, Wilibaldo Delgadillo, Mauricio Rodríguez, Juan Pablo Santana y otros intelectuales como Jaime Moreno se saludaban llenos de consternación.

Los padres de Susana, con el alma rota y la mirada ausente, recibían palmadas en la espalda, abrazos cariñosos, frases que quizá nunca olvidarán, pero el tiempo se consumía por el frío de un martes en blanco y negro.

Entonces todos se dirigieron a sus autos para seguir a Susana escondida en la carroza fúnebre, escondida de sus asesinos, escondida de todas sus alegrías.

Más de veinte autos siguieron el camino primero por la calle Mejía, y después por otras arterias que parecían un laberinto hasta que se encontraron con la avenida Lerdo.

Casi al llegar al panteón se escucha el ruido de las sirenas de una ambulancia, luego de una patrulla de la Policía Federal. Pero eso no debería llamar la atención de nadie, pues se han vuelto un lugar común, de un tiempo para acá.

En el cementerio, la carroza avanzó lentamente entre los caminos marcados por tumbas y cruces de madera, seguida de los que más la quisieron durante su paso por esta vida; el llanto terminó de invadir a sus padres una vez más, que se notan afligidos, tristes, cansados.

Unos metros después, justo a la mitad del Tepeyac, se detiene la carroza. Era el momento de bajar su ataúd para recordar esas canciones con las que entre cerveza y cerveza, Susana reía y lloraba.

La escritora Arminé Arjona no deja de llorar. Apenas se puede sostener. El trío norteño interpreta ‘¿De qué manera te olvido?’, ‘Hermoso cariño’, ‘Paloma negra’, ‘Un puño de tierra’, entre otras canciones que a Susana le recordaban que algún día tenía que partir. Y ya era hora de hacerlo.

Su padre pidió que abrieran el féretro para darle un beso en la frente. Luego su mamá le dio la bendición y una de sus lágrimas cayó sobre el rostro de la mujer que ya era esperada del en la puerta de este mundo.

La llevaron hasta su última morada. El trío no dejaba de cantar. Y poco a poco fue descendiendo el féretro. Nadie lo podía creer.

Los sepultureros echaban más tierra y los músicos repetían canciones y en cuestión de unos instantes Susana se volvió un recuerdo, vivo, lleno de alegrías, de letras, de versos en rima y otros sin rima; de llanto y rebeldía, de enojo contra los abusos del poder y contra todo aquello que tuviera que ver con la violencia.

Su padre agradeció a todos y se dijo tranquilo con Dios, porque cualquier día de éstos la volvería a ver.

El poeta Juan Pablo Santana agregó que todos los presentes deberíamos tomar su ejemplo, y que Susana, la poeta, la amiga, la compañera, no había muerto. Arminé, su amiga de vida y muerte, expresó su amor por ella y por su familia.

Algunos, mientras abandonaban el panteón, imaginaron la voz de Susana:

“He perdido la cuenta de tus huesos / introduciendo mi palabra al tiempo / entonces me fui a alguna parte / con el apetito dormido. / Fuiste tú el sitio del crimen, quien me volvió clandestina melodía, / a quien contemplo mezclada de imágenes / sentada en una butaca del cine / para ver mi sombra. / Nos enredamos en el vacío / y de la nada surge tu boca / a desprenderme a Dios del aliento / en un espejismo que me brota / por un rumor indefinido. / Surges despuntando tu lengua / liberando a Sofía de tu interior. / Aquí estás, embalsamada, / casi real entre los árboles. / Pareces un chacal, / un alebrije que me conquista / más allá de lo intocable. / Te veo desatada en una ventana / alrededor de mi otra parte / dándole a mis ojos el cierre final. / A veces, también te veo / atrapada en un secreto / que duele entre mi carne. / Aquí voy a avanzando paso a paso / tomando de una mano tu ruptura / y acariciando con la otra / los cabellos de alguien / por quien toco la magnánima vehemencia. / Aquí voy en mí misma / perdiendo la cuenta de tus huesos”.


NOTA PUBLICA EN EL PERIÓDICO NORTE DE JUÁREZ el 12 de enero de 2011
http://www.nortedigital.mx