lunes, abril 11, 2011


XX Jornadas Binacionales de Literatura Abigael Bohórquez en SLRC
(31 de marzo - 2 de abril)

Vagos recuerdos de un encuentro literario

Por Antonio Flores Schroeder
(Edición 3)

I.- 7:45 aeme. Después de 17 horas de camino al fin he llegado a este desierto. Estoy en la última de cuatro revisiones militares que hay de Juárez a SLRC. Nos bajan del camión y durante media hora soldados que parecen de otro país -El Salvador u Honduras- buscan en esa extraña nave drogas, armas o dinero. Cerca de ahí nos observa un Carnegiea gigantea mejor conocido como Sahuaro. Me cuelga la espalda y estoy muerto a pesar de haber dormido las pesadillas sobre dos asientos.

II.- 8:40 aeme. La pequeña central camionera me recuerda la ciudad de Delicias donde viví los primeros años de haber llegado a este mundo. En la sala de espera los niños corren con su Coca-Cola en mano. Que buen desayuno. Édgar Contreras, uno de los organizadores del evento me pide por celular que lo espere quince minutos. No hay problema. Después de 17 horas, ese tiempo debería reflejar un suspiro o dos cigarros con un café.

III.- 9:20 aeme. Édgar dice que ya tiene todo encima mientras vamos rumbo al hotel Hotel San Ángel. La inauguración será a las diez de la mañana. Me tocó el cuarto 333. ¿Tantas horas de camino?, pregunta después de que le relato parte de la historia en la que el camión duró detenido una hora cerca de Agua Prieta gracias a un incendio de proporciones infernales.

IV.- 9:45 aeme. Mientras me baño el sueño corre como agua por todo mi cuerpo. Lo único que me puede hacer volar es un café negro. A través del vitral observo la alberca del hotel donde unos infantes juegan con una pelota roja como si la vida se les fuera acabar.

V.-10:00 aeme. Antes de salir de la habitación llega mi compañero de cuarto. Es J.M. Servín, con uno de esos sombreritos que lo han caracterizado durante años y que también aparecen en la portada de sus libros (como D.F. Confidencial, de Editorial Almadía), en el que recabó crónicas y entrevistas que dibujan el lado oscuro de la capital del país. Nos presentamos. Hay que bajar para ver cómo está el rollo, coincidimos.


VI.- 10:10 aeme. El salón Jardines del hotel San Ángel está lleno. Poetas y narradores recorren como fantasmas el lugar. Huele a café. Tengo que registrarme. Me reciben algunos escritores a los que conocía a través de libros o blogs. Uno de ellos es Nacho Mondaca. Inician los primeros abrazos. Entre los saludos llega el del profesor Rubén Meneses, poeta y músico que desde hace veinte años mantiene este encuetro de escritores. Más abrazos.

VII.- 10:30 aeme. Llegó la hora de la inauguración. Entre tanto ruido parece que nadie se da cuenta que está apunto de comenzar el evento literario más importante de Sonora. Alguien pide casi a gritos esconder las voces en el pantalón. Nacho Mondaca y otros escritores son los encargados de iniciar con las primeras palabras. Cecilia Pérez Grovas lo hace manera oficial.

VIII.- 11:30 aeme. Comienzan las mesas. Llaman la atención algunos miembros del taller literario Bocamanga de San Luis Río Colorado. La narcoliteratura invade las presentaciones. Un cuento de una narradora ubica a El Chapo Guzmán como Presidente de México. Poco antes Édgar Contreras presentó otro texto en el que el personaje principal es “El Chilaca”, un vendedor de drogas. Las lecturas siguen mientras el hambre rasga mi estómago.

IX.- 2:00 pe-eme. Llegó la hora de comer. Édgar Contreras, Cecilia Pérez Grovas, Beatriz Novaro y yo caminamos bajo un sol de locos rumbo a un restaurante de comida china ubicado a unas cuantas cuadras del hotel. Platicamos en el trayecto sobre lo positivo de estos encuentros, de ese milagro norteño al que se le denomina Jornadas Binacionales de Literatura. No es facil mantener un encuentro durante 20 años, coincidimos. Charlamos también de la violencia en Ciudad Juárez, tema obligado cada vez que alguien se entera de dónde provengo. -¿Cómo le haces para vivir en una ciudad tan violenta?- pregunta Cecilia con esos ojos de color que parecen atraparme. Los juarenses nos estamos reconstruyendo. Intentamos rescatar nuestra ciudad, le contesto. El sol y el hambre calan.

X.- 2:20 pe-eme. Somos los primeros en llegar. El salón privado para los escritores está listo. Una mesera nos lleva cuatro limonadas que absorbemos como esponjas. Beatriz dice que nunca había estado en SLRC y que le sorprende que exista un movimiento cultural en ese desierto. Reímos, hacemos bromas. Pérez Grovas asegura que se siente motivada, que quiere escuchar nuevas voces poéticas y narrativas. Algo interesante sucede en esta parte del país y cita Tijuana y Mexicali. Contreras no deja de tomar limonada. Luego habla del taller literario Bocamanga que nació a raiz de las Jornadas Binacionales de Literatura del año pasado. Cecilia remata: esto es lo importante de los encuentros. Les platico del movimiento cultural que ha surguido en Juárez, de la Cafebrería, de algunos poetas fronterizos y por supuesto de Oriana. A los pocos minutos llegan los del taller Bocamanda y en un abrir y cerrar de ojos el salón está lleno de locos. Rubén Mesenes y su esposa se sientan a un lado de nosotros. Es hora de comer.

XI.- 4:00 pe-eme. Reinician las mesas. Versos y una que otra prosa de ensueño. Más café. Escritores de Sonora me sorprenden. Pero también están los textos chafas que no pueden faltar en este tipo de encuentros.

XII.- 5:00 pe-eme. Empieza a subir el nivel. El escritor tecatense Roberto Castillo radicado en Tijuana presenta sus textos que a mi parecer son los mejores que he escuchado hasta esta hora. Este poeta y narrador estudió Letras Inglesas e Hispánicas en la UNAM. Fue Premio Nacional de Poesía Fundación Tijuana en 1984 con su libro “Blues cola de lagarto”. Entre sus publicaciones más apreciadas se encuentran “Pequeño Bestiario” (1982),  “Cartografía del alma” (1987), Arrimitos o los pequeños mundos en tu piel" (ficciones, 1992), “Nuestras vidas son otras” (poesía, 1994), “La pasión de Angélica según el Johnny Tecate” (antología poética, 1996), “Gancho al corazón”, “La saga del Maromero Páez” (crónica, 1997) y “Banquete de pordioseros” (crónica musical, 1999), entre otras. Me gustaron mucho sus textos.

XIII.- 6:20 pe-eme. Más café y un cigarro. Afuera el atardecer no se quiere llevar al calor. Negor Len, de Somerton, Arizona, Beatriz Novaro y Jorge Ochoa sorprenden con sus textos. En lo particular, Jorge Ochoa de Hermosillo, Sonora, resplandece con su voz poética. También tiene premios nacionales y regionales.

XIV.- 7:10 pe-eme. Ahora son videos. Primero el de Casildo Rivera que es un viaje al mundo de la perdidición del alcohol y las cantinas. Los que ya se arrojaron al vacío. Se trata del documental The invisible men, un acercamiento “a los abismos a los que ya casi nadie se asoma”. Me gustó, aunque vi algunas faltas de ortografía. Después el sonorense Diego Ibarrola presenta su trailer oficial de Borderline además de un cortometraje. Ambos se filmaron en SLRC. Irá a algunos festivales, dice Diego. Considero que es una promesa que pronto veremos en las planas de los diarios nacionales y sobre todo en la pantalla grande.

XV.- 8:30 pe-eme. J.M Servín participa con su conferencia Las ciudades y el caos como detonante literario. Centra su conversación en el D.F. Imagina a la ciudad de México en medio de una guerra por el agua dentro de 50 años. Habla de su experiencia de vivir a unos cuantos metros de la Secretaría de Gobernación y de sus crónicas en las colonias marginadas de chilangolandia. Servín tiene una larga carrera dentro del periodismo y en la literatura.

XVI.- 9:30 pe-eme. Aquí en SLRC sí se puede caminar de noche. Se respira una tranquilidad descomunal a pesar de las constante presencia en las calles de esas camionetas que utilizan los narcos. J.M Servín, Contreras y yo llegamos a un supermercado por unas cajas de vino. A mi me piden dejar en la entrada-recepción la mochila donde llevo la laptop, la cámara y algunas otras armas para grabar el encuentro. Mientras nos dirigimos al Café Miro’s, Servín se aferra en centrar la plática en Ciudad Juárez. Yo le digo que a los periodistas chilangos lo único que les interesa son las multiejecuciones. Le platico de las extorsiones y secuestros, además de cómo se han modificado muchas tiendas de barrio en las colonias fronterizas debido a la inseguridad. No lo puede creer. Queda sorprendido y eso me confirma una vez más que desde el centro se tiene otra idea sobre Juárez.

XVII.- 12:00 aeme. Después de cenar lasaña un par de argentinos tocaron algo de jazz y blues. Uno de ellos, Walter Guerrero, interpreta piezas magistrales que son pura improvisación. Los únicos que quedamos en el lugar son Cecilia Pérez, Beatriz Novaro, Édgar, Rubén Meneses y su esposa y yo. Parece que estamos frente a una pantalla de televisión mientras Walter sigue noqueando a la realidad. El otro sudamericano del que no me acuerdo el nombre le pide la guitarra y toca una de Soda Stereo. Nos platica  que formó parte del grupo de Vilma Palma. Lo puse a prueba, le pedí una rola de Sui Géneris y con Canción para mi muerte me soltó una cachetada con guante blanco.

XVIII.- 4:00 aeme. Es hora de dormir.

Continuará...
















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