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lunes, marzo 07, 2011

Antonio Flores Schroeder durante la entrevista.



‘Literatura, ligada al periodismo’*


Luis Carlos Ortega

Ciudad Juárez.- Ex becario del Taller Literario del INBA, titular de un blog de cuentos, colaborador de varias revistas y con una trayectoria paralela en el ámbito del periodismo al que considera "su vida", Antonio Flores Schroeder –quien se define como "un armador de historias y maquilador de palabras" y cuya edad al parecer está extraviada– pasa sus días inmerso en el mundo de las letras.

Nacido en la capital del estado pero forjado a lo largo de doce años en los medios electrónicos e impresos en Juárez, Flores Schroeder hace una pausa en su trabajo en NORTE, para irrumpir en el ámbito literario fronterizo y presentar con ademanes de prestidigitador verbal su ópera prima, Oriana, novela corta de manufactura original y naturaleza obscura, en la que se concretan más de diez años de labranza narrativa.

Flores se ha desempeñado como colaborador de NORTE desde hace más de diez años, a la que ve como su única casa editorial en esta ciudad.

REPORTERO: Es tu primera novela, pero tú te dedicas al periodismo, ¿cómo combinas esto? ¿Te da ventaja ser periodista para manejar como narrador los ángulos de la historia de la manera en que lo haces en tu novela?

ANTONIO FLORES SCHROEDER: Desde luego que el periodismo enriquece al escritor. La disciplina que se adquiere en un periódico es vital para el narrador. Pero además el reportero abre puertas, muchos de los ángulos de algunas noticias que lógicamente no caben en un periódico, construyen cimientos que después sostienen su producción literaria. Pero también sucede a la inversa. La literatura suele exportar técnicas de suspenso, particularmente en el periodismo narrativo, donde se recuperan situaciones, sensaciones, diálogos. Definitivamente es una ventaja, aunque muchos literatos sean demasiado celosos en este tema.

R: ¿Eres un escritor metido a periodista o un periodista incursionando en la ficción o eres las dos cosas?

A.F.S: Constamente estoy en el filo de la navaja. Pero creo que existe una línea muy marcada entre el escritor y el periodista. El primero navega en la ficción y el segundo tiene un compromiso de fidelidad con los lectores, con la realidad comprobable y la veracidad de todo lo que se relata. Por eso la crónica es mi género preferido en el periodismo, porque ahí sí se puede experimentar con las letras, ahí se requiere de un esfuerzo especial.

R: ¿Cómo describes tu novela? ¿De qué trata?

A.F.S: Precisamente es un híbrido entre ficción y realidad, con una carga poética. El personaje narrador de Oriana es precisamente un periodista que conoce a una mujer que llega de Salitre, Chihuahua, allá por los inicios de los años 90 y establece una relación amorosa bastante complicada por los fantasmas con los que ambos tienen que luchar, y en los que nunca se sabe sin son reales o producto de la imaginación, hasta que el lector concluye su lectura. Oriana llegó en esa época a Juárez, como muchas otras mujeres, para estudiar en la UACJ. Su vida se desarrolla en una vecindad y en las calles de la ciudad, pero tiene que enfrentarse a sus demonios, que quizá fueron nuestros demonios también narcojudiciales, feminicidios, la complicación de ser mujer en una ciudad como la nuestra ayer y ahora.

R: ¿Cómo surgió la historia?

A.F.S: Nació de un cuento que escribí hace más de diez años y que se llamaba "El delirio". En aquel tiempo, mientras era tallerista del Ichicult en el grupo dirigido por el doctor José Manuel García, a varios amigos escritores les gustó la mezcla de narrativa con poesía. Después, mientras producía textos literarios en mi blog o en revistas culturales, fui construyendo en la memoria Oriana. Tanto me gustó el personaje que inicié con una columna periodística en NORTE, que se llamaba Cuentario y la cual solía aparecer criticando la situación de la frontera o temas de política. Hace unos ocho meses me propuse escribir otros textos cortos y decidí meterla a concurso para publicación de novela y ganó. Se publica con recursos estatales y federales, del Ichicult y del Conaculta, entre otras dependencias culturales. Así nació la historia.

R: ¿Tienes más proyectos?

A.F.S: Empecé con una novela larga que espero terminar en el invierno y tal vez meterla a un concurso internacional o con alguna editorial. El tiempo lo dirá. Es una tarea lenta y escabrosa porque es como construir un edificio, tiene que tener buenos cimientos para que no se caiga al primer ventarrón. Sucede lo mismo con una novela larga, la cual es mucho más difícil. Tiene uno que ir midiendo los tiempos, porque los periodistas estamos ocupados la mayor parte del tiempo, en la nota diaria, en los trabajos de investigación, el análisis... Por eso decimos que nuestra primera casa es el periódico; aquí pasamos más tiempo que en cualquier otra parte.

R: ¿Cómo te das tiempo entonces?

A.F.S: Todo lo que escribo de literatura lo hago de madrugada, más o menos desde las once de la noche hasta las dos o tres de la mañana. Es la hora en me duermo casi todos los días, sobre todo cuando estoy escribiendo. Ahorita tengo mucho trabajo pero uno se tiene que dar tiempo para alcanzar sus metas, ¿no? Ya dormiremos un día bastante tiempo como para no despertar.

R: El tema de los feminicidios ha sido recurrente, ¿no temes ser tachado de oportunista por el hecho de que la temática de tu novela está basada en algo tan explotado?

A.F.S: He sido muy cuidadoso en eso. Si bien el libro trata acerca de una mujer que muere en 1993 como muchas otras en esa época, trato de no prostituir mi labor como periodista y escritor. En el fondo es un reclamo a lo que no hicimos como sociedad durante ese tiempo, es una visión de un periodista–escritor, de un testigo al que le tocó vivir todo este asunto estando aquí en la ciudad. Es como una catarsis, una combinación de ficción con hechos reales sobre un fenómeno que afectó profundamente a esta comunidad, pero en realidad toca muy poco el tema de los feminicidios, aborda estos hechos más como un pretexto para entrar a un mundo en el que los fantasmas son reales y quienes no existen, quizá, son los personajes de carne y hueso. Eso es una tarea que el lector tendrá que descubir.

R: ¿Te reflejas en ella? ¿Hay algo de ti en alguno de los personajes de la Novela?

A.F.S: La novela maneja mucho los miedos, es algo con lo que el lector se encontrará muy seguido; ese ambiente en el que vivió Ciudad Juárez en los 90 con toda la explosión económica que provocó la industria maquiladora, el exceso de trabajo, el exceso de dinero, los excesos que había en todo, porque había mucho dinero en la ciudad pero también había un desmadre bárbaro en todos los aspectos.

Todo ese desorden, toda esa impunidad, toda la falta de atención de la sociedad, abrió las puertas para lo que hoy vivimos. Nunca quisimos poner atención a nuestras mujeres, a todo lo que sucedía en las colonias; se nos hacía muy normal que los judiciales estuvieran ligados al narco, verlos en camionetas de lujo con botas exóticas y joyas que obviamente no se podían pagar con lo que ganaban. Se nos hacía muy normal convivir con criminales, tener conocidos o vecinos de este tipo y nos fuimos acostumbrando a eso hasta que el monstruo fue creciendo y de pronto se sentó a comer junto a nosotros, lo teníamos debajo de la mesa y ya no pudimos mantenerlo allí, de modo que se subió al comedor con nosotros y ahora está comiendo a nuestro lado.

R: Dices que siguen otros proyectos, es decir, viene mucho trabajo, pero ¿qué hay del periodismo? ¿Vas a combinar las dos facetas?

A.F.S: Sí. De hecho el periodismo es mi vida, yo no me concibo fuera de los medios de comunicación, particularmente de NORTE, que ha sido mi casa durante once años; pienso continuar en el periodismo haciendo lo que me gusta, me gusta mucho lo que hago, todas las áreas del periódico, y me he desenvuelto en casi todas, me gusta mucho manejar los géneros... y pues no me concibo fuera del periodismo. Lo que viene es como me he mantenido estos diez años en los que la literatura no ha interferido en mi labor de periodista. Como te dije es un trabajo de madrugada, una catarsis para sacar todos los demonios que llevo dentro.

R: ¿Comentarios? ¿Críticas? ¿Qué es lo que te han dicho de tu libro?

A.F.S: Con la poca gente que podido hablar, les parece atractivo que la narrativa esté enmarcada con poesía, a otras les parece una narrativa entre obscura y tenebrosa, a algunos les parece divertido el hecho de que exista un personaje que se traslada por la ciudad en un camello y encima vestido de torero; Oriana es una desconexión brutal entre la realidad y la ficción, en ciertos pasajes de la novela la historia se maneja en la superficie y de repente baja a los subterráneos de la conciencia, donde habitan los demonios que tiene la ciudad, por lo que resulta desconcertante para muchas personas.

R: ¿Por qué alguien tendría que leer Oriana?

A.F.S: Primero que todo porque es un escaparate. Es una novela corta fácil de leer porque está edificada con capítulos cortos, algunos microrelatos, se trata de una nueva propuesta en la literatura local, por eso hay que leerla; además es un recuerdo de lo que experimentó la ciudad durante los años 90 y por lo que pasa otra vez.

R: Estás hablando como periodista, ¿y como escritor de ficción qué me dices? ¿Por qué debo yo leerla?

A.F.S: Porque es diferente a la narrativa que se ha producido en el estado de Chihuahua, marca una diferencia tanto en el manejo del lenguaje como en la trama, es una obra que te envolverá por su redacción. ¿Qué te puede decir el autor? Para mí Oriana es todo un viaje.

Hay personas que han leído la novela y que les llama mucho la atención el personaje de El Moche el bolero de 70 años que conserva un cuerpo atlético; una mujer que se dice ser esposa de El Moche y que el narrador y Oriana suelen verla caminar con una piña bajo el brazo; un niño que es un fantasma y que juega afuera de la vecindad con los soldados de plástico, como una analogía de lo que después iba a suceder en la ciudad... hay muchas cosas que dejo escondidas entre líneas, en un juego con el lector para que éste vaya descubriéndolas.

*Entrevista publicada en el periódico NORTE de Ciudad Juárez el domingo 6 de marzo de 2011

1 comentario:

Cris Espino dijo...

Saludos y felicidades... ya quiero leerla pues solo han sido pedacitos de 140 caracteres los que conozco