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martes, julio 27, 2010

Años después

Estos sonidos de palabra
buscaron en tu lugar de sexo
horas donde la muerte
se entregaba muda
en un parque cualquiera.
Y cuánta rareza encontré:
silbidos
noche entre ropa
armario (in)móvil que dejaste
de tus medias un fantasma.

Por Antonio Flores Schroeder
(noviembre de 2004)

viernes, julio 16, 2010

“Primero escuché una explosión”


Narra reportera de NORTE lo que vivió junto a su hija al momento del ataque narcoterrorista en Juárez


Antonio Flores Schroeder

"Mi hija me dijo que había mucha gente volteando hacia la avenida 16 de Septiembre, pero no le hice mucho caso. Luego entró una señora toda nerviosa al negocio y dijo que había un policía muerto".

Esos fueron los momentos previos a la explosión que vivió una fotógrafa de NORTE que se encontraba en la zapatería Andrea, ubicada a unos cuantos metros de la 16 de Septiembre y Bolivia.

Un minuto después, un estallido sacudió el negocio y alrededor de unas treinta personas, entre clientes y empleados, se arrojaron al suelo porque pensaron que había sido en la parte superior del edificio.

"De repente sentimos como un temblor, se quebraron las ventanas, los cristales del aparador y nos fuimos pecho tierra hasta la parte trasera de la caja".

La reportera gráfica de NORTE asegura que posteriormente se escuchó otra explosión y todo fue un caos. El local se quedó sin luz en medio del polvo que entraba por los ductos del aire acondicionado.

Informó que entre los clientes había al menos ocho niños que estaban aterrorizados porque no sabían qué ocurría.

"Nos quedamos como hipnotizados", dijo la reportera, "y sólo pude ver a gente que corría despavorida entre el polvo que había en la calle".

"Se escuchaban muchos llantos afuera del local y los sonidos de los pasos de la gente que huía del sector", narró vía telefónica, tras el atentado narcoterrorista.

Luego de uno o dos minutos, de acuerdo a su versión, uno de los empleados gritó a los clientes que se fueran a la bodega porque podría haber otra explosión.

"Fuimos corriendo hasta la bodega, mi hija y yo estábamos llorando porque no sabíamos qué había ocurrido, oí a un señor que dijo que era un bombazo, a otros que había explotado la tubería del gas, eran muchas versiones, pero todos estábamos llorando, no había luz, parecía en serio como un película de terror, porque afuera se oían muchos gritos", explicó.

En medio de la incertidumbre y el miedo, comenzaron a escucharse sirenas de policías y de ambulancias. Fue hasta ese momento que una empleada abrió la puerta trasera y pudieron salir.

Afuera olía a pólvora y a escombro. Había mucho humo y polvo en el ambiente. La reportera y los demás clientes se abrieron paso entre los policías que iban llegando.

"Lo que queríamos era irnos de ahí, no nos importaron los carros ni nada, teníamos que irnos, corrí con mi hija unas dos cuadras para hablar con mi mamá que nos fueran a recoger, no puedo creer todavía lo que ocurrió", finalizó.

http://nortedigital.mx



martes, julio 13, 2010

Análisis por Antonio Flores Schroeder Las herencias de Ferriz | Columnas | nortedigital.mx

Las herencias de Ferriz

Por Antonio Flores Schroeder

El tiempo para el alcalde José Reyes Ferriz se consume poco a poco como un reloj de arena. Su falta de cumplimiento a las promesas que hizo durante su campaña que lo llevó a la presidencia municipal en el 2007, son evidentes e inocultables.

La depuración de la Policía Municipal y el proyecto del transporte semimasivo fueron dos de los engaños que más han dolido a los juarenses.

Hoy a casi tres meses de que concluya su trienio, aún flotan como castillos en el aire muchas de sus propuestas, que difícilmente podrían enumerarse en este espacio.

Sólo para refrescar un poco la memoria, habría que regresar al mes de julio de 2007, después de su triunfo ante el candidato panista, Sergio Pedro Holguín.

Dentro de mi primer año de gobierno, dijo, contemplo la construcción de un nuevo Cereso de mínima seguridad y que sea productivo y que no represente un costo su operación. También aseguró que en materia de prevención convertiría a la Policía Municipal en un ente eficiente que se encargaría de asumir "el proceso intermedio que hay entre la detención de un delincuente y su consignación a la esfera estatal".

Alucinante y desmedido en sus compromisos, Reyes Ferriz dijo que para eso se crearía una área responsable de integrar los expedientes de los arrestados para que se iniciara un proceso sólido.

Se atrevió a decir, inclusive, que pediría a la UACJ la elaboración de un programa de capacitación de alrededor de cien abogados a quienes contrataría temporalmente para arrancar el proyecto.

Luego de sentarse en la silla de la Presidencia Municipal y después del inicio de la disputa por la plaza por parte de los grupos del crimen organizado, se le revolvieron, como dicen, las ideas en la cabeza.

Anunció la depuración de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal. Se gastaron millones y millones de pesos para hacer creer a los juarenses que al final de su gobierno se contaría con una mejor policía. Y no fue cierto.

Al contrario, el gobierno de Reyes Ferriz dejará una papa caliente a la próxima administración. Faltan muchas patrullas, armamento y de los tres mil agentes que se aseguraba pertenecían a la corporación, no son ni la mitad.

Por otro lado, en cuanto al transporte, las cosas están igual o peor que cuando Ferriz tomó el poder. Sólo que ahora parece que algunos funcionarios, incluyéndose él por supuesto, se llenaron las bolsas con recursos de los contribuyentes.

El 3 de junio de 2007, un mes antes de la elección, el entonces candidato de la Alianza por Chihuahua se comprometió a que cinco de las siete líneas que requería la implementación del sistema de transporte semimasivo funcionarían de uno a tres años.

"Juárez contará con uno de los mejores servicios de transporte, para lo cual implementaremos el sistema de transporte semimasivo que ya funciona con éxito en Brasil, Colombia, Perú, León y en el Distrito Federal", indicó Ferriz. Puras mentiras.

Las siguientes administraciones estatal y municipal seguramente se sorprenderán cuando una vez en el poder se den cuenta de la magnitud de los problemas que existen en la Policía Municipal y en el fallido proyecto del transporte semimasivo.

Es totalmente repugnante e injusto para los juarenses que se les haya mentido de esa manera. Lo más grave del asunto es que ahora tres funcionarios municipales de primer nivel que de alguna manera tuvieron que ver con la compra de los 50 camiones Mercedes Benz, cuenten con un amparo bajo el brazo ante el temor de ser arrestados.

Nos referimos al tesorero municipal Alfredo Urías; el oficial mayor Jorge Ernesto García y el director de Evaluación y Planeación, Luis Manuel Aguirre quien cuenta con licencia pues contendió en la planilla de los miembros del Ayuntamiento, ganadora de las reciente elecciones.

De lo que ha salido a la luz pública hasta ahora, nos encontramos con que de la compra de los 50 camiones, con un costo de 117 millones de pesos, no se sabe en qué se utilizaron 34 millones. ¿En dónde están? ¿Qué hicieron con ellos? Nadie sabe.

Hasta hoy el Municipio mantiene escondidas las facturas del pago de las unidades y las bases de la licitación del contrato de compra, lo que evidencia, que hay "gato encerrado".

El colmo de los colmos

El afamado "año de Hidalgo" está en todo su apogeo. Ahora resulta que sin la autorización del Cabildo, el gobierno de Reyes Ferriz puso en venta cincuenta grandes terrenos localizados en distintas partes, en un intento por ingresar a las arcas más de 60 millones de pesos.

Sin embargo para poder venderlos el alcalde tiene que contar con las dos terceras partes del Cabildo, lo que obligaría a los ediles tricolores sumar dos votos de regidores panistas, lo cual se ve ampliamente difícil.

Lo que en realidad buscan los funcionarios cercanos a Reyes Ferriz es llevarse más dinero a sus bolsillos y tapar hoyos financieros, como la diferencia encontrada de 34 millones en el asunto de la compra de los 50 camiones, encontrada por la fracción blanquiazul en el Cabildo. Es un robo en despoblado. Así de sencillo.