martes, octubre 05, 2010

Escupir pa’rriba


Por Antonio Flores Schroeder

El alcalde José Reyes Ferriz dice que recibió una administración con policías municipales que uniformados y en sus patrullas repartían droga en "picaderos".

Pero no sólo eso. Asegura que también se encargaban de "levantar" y matar a personas.

En una entrevista con El Diario, al finalizar el último Informe de Gobierno de José Reyes Baeza, el munícipe despotricó por enésima vez contra las pasadas administraciones.

Minutos antes, el coordinador de la bancada panista en el Congreso local, Héctor Ortiz Orpinel, lo había acusado de propiciar el desgobierno en Juárez. Por supuesto que la exhibida no le gustó.

Al ser cuestionado por el reportero de ese medio en torno al tema, el edil se atrevió a rechazar el señalamiento y acusó a las pasadas administraciones de haber permitido que el narcotráfico infiltrara a la Policía Municipal.

"Estuvo muy infiltrada, cuando empezamos a trabajar con el Ejército encontramos patrullas que repartían droga en ‘picaderos’, policías uniformados que hacían ‘levantones’, que mataban gente", respondió el alcalde juarense radicado en El Paso.

Ferriz agregó que los elementos de la SSPM "participaban como actores importantes de la delincuencia, por lo que tuvo que limpiar a fondo la corporación para que se pudiera contar con una Policía en la que se pudiera confiar".

Sobre sus respuestas a la entrevista, llaman la atención varias cosas.

Una de ellas, que Ferriz exponga que el problema de la infiltración del narco en la Policía inició hace 15 años. ¿Se le olvidó que él estuvo al frente del Concejo Municipal 2001–2002? La otra, que asegure que "hoy tiene una corporación en la que se puede confiar".

En primer lugar, es del dominio público que la Secretaría de Seguridad Pública Munipal no fue "limpiada", como tanto se ha pregonado.

En segundo, quién nos asegura que ahora la Policía no participa en "levantones" o lleve droga a los "picaderos" a bordo de unidades oficiales.

Dicen que a muchos de los elementos asesinados en los últimos meses (no a todos, que quede claro), no les arrancaron la vida precisamente por ser buenos samaritanos.

Pero ése es otro tema. Lo central de este asunto son las declaraciones del aún jefe de la comuna. ¿Se acordará Reyes Ferriz de sus jefes policiacos?.

De no haber sido por la estrategia federal, "el tomatito", como lo conocen los políticos, hubiera sostenido a Guillermo Prieto Quintana al mando de la Municipal, que por cierto también fue su jefe policiaco durante su gestión en el Concejo.

Recordemos que en el 2001, Prieto Quintana, pese a los constantes señalamientos de corrupción policiaca y nexos con el narcotráfico hacia el interior de la Policía, optó por el borrón y cuenta nueva.

Tuvo la oportunidad de iniciar una depuración y no lo hizo. En ese entonces el asesinato de un agente a manos de uno de sus compañeros puso al descubierto una red de protección a narcotraficantes compuesta principalmente por capitanes. Y Reyes Ferriz tampoco hizo nada.

En noviembre de 2001, NORTE cuestionó a Prieto Quintana sobre la evidente descomposición de la Policía:
Existe la percepción de que hay una corrupción muy arraigada en la Policía Municipal
¿qué opina usted?

"Lo de muy arraigada a la mejor no, porque esto tiene solución. Pero de que la hay, la hay, puesto que se están detectando irregularidades y se está procediendo en consecuencia".

Quintana despidió a 200 elementos. Más de la mitad reingresaron. Pura falsedad. La corrupción empeoró.

Creció la mafia de los capitanes. Prieto Quintana se rodeó en el 2001 de policías corruptos y con escasa reputación. Uno de ellos fue Felipe Pando, un ex agente de la Policía Secreta acusado por grupos defensores de derechos humanos por utilizar la tortura como método de investigación.

Prieto fue señalado por organismos como protector del crimen organizado, pero eso no le importó a Reyes Feriz, ya que también lo nombró su jefe de policía al inicio de la presente administración.

¿Qué quiso decir Reyes Ferriz con que la infiltración empezó desde hace 15 años? Ni siquiera se dio cuenta de que lo dijo. Podía más su enojo por los señalamientos del diputado Héctor Ortiz Orpinel. Por eso, como dicen, escupió para arriba.

La herencia

José Reyes Ferriz dejará una policía incompleta y sin el equipo necesario para enfrentar a la delincuencia común. Todo fue una gran simulación.

Los reportajes especiales publicados por NORTE en marzo de este año evidenciaron lo que era un secreto a voces dentro de la Policía Municipal. "¿Por qué no despidieron a los que de verdad andaban mal, a los que participan en asaltos y en todo eso?", preguntó una de las oficiales a este medio en uno de los trabajos periodísticios.

Otro elemento recordó cómo algunos municipales, adscritos a la Policía Especial de la SSPM y que aprobaron los exámenes, fueron detenidos en diciembre de 2008 por un asalto a la sucursal de Bancomer ubicada en la avenida Tecnológico. "Muchos de los que supuestamente reprobaron las pruebas de confianza aún siguen en la corporación, no sé si porque alguien los protege o por otra razón, pero ésos que no aprobaron están en algunos puntos fijos, como en los bancos", dijo "Pablo", un oficial con más de 10 años de servicio en la Policía. Aseguró que cuando la Policía Federal inició con la aplicación de los exámenes, los mandos protegieron a algunos elementos.

"Esos exámenes, que por cierto empezaron con cuatro policías que habían sido detenidos por el Ejército, en realidad no eran confiables, porque si uno ve, algunos de los que supuestamente los pasaron fueron detenidos después en varios delitos, ésa es una de las pruebas de que estuvieron amañados", explicó el municipal entrevistado en un restaurante del centro de la ciudad.

El 14 de abril de 2008, el alcalde José Reyes Ferriz dijo que estos exámenes "eran una oportunidad que tenemos los juarenses de poder limpiar la corporación, de hacer que esta infiltración que ha contaminado a la Policía Municipal termine, y tener elementos en los que podamos confiar".

Hoy, a unas horas de que termine su gestión, sabemos que no sólo falló. Ferriz dejará las arcas vacías, con una deuda superior a los mil millones de pesos. Pero eso sí, él y sus funcionarios más allegados se van con los bolsillos llenos de dinero.

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