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miércoles, octubre 27, 2010

Microrrelatos

Apuntes de un día en el Anfiteatro


Por Antonio Flores Schroeder

I

Pasaron horas, meses, años y siglos desde aquella vez que asomaste tu cara de diablo por mi ventana. ¡Qué tiempos aquellos!

II

Cuánta rareza encontré en mi ciudad: balas, cuerpos inmóviles, ranas sin patas, perros ausentes y calles en blanco y negro.

III

La muerte era una hormiga que flotaba en un charco de sangre en el jardín, mientras los grillos huían con rumbo desconocido.

IV

Este cadáver era distinto. Lo diseccionaron cuidadosamente. El forense encontró mil setecientas partes del cuerpo idénticas.

V

La viuda negra caminó sobre la cama con su lúgubre silencio. Observó el temblor de Oriana, luego una luz blanca en su corazón.

VI

Una mañana doña Soledad sintió que el tiempo la alcanzó. Volvió a dormirse hasta que la tristeza rasgó sus venas como filo de cuchillo.


VII

Su galaxia roja se estrelló en el rostro de mi padre. La estrella de mamá se apagó. ¡Maldita bala perdida!, dijo mi hermano.

lunes, octubre 18, 2010


Seis microhistorias seis


Por Antonio Flores Schroeder

I
Se quitó el maquillaje y el vestido de noche. También las medias y sus zapatos. No lo volveré a hacer, dijo en entredientes. Enseguida acomodó con cuidado su Beretta sobre el buró lleno de polvo.

II
El perro negro no cruzó la calle. Se echó en la banqueta a oir el respiro de la tarde. Era mejor esperar un milagro que volver a casa.

III
Fue su tropiezo más grande. Oriana cayó como crepúsculo hasta quedar sin memoria (pensábamos que ahora sí se levantaría).

IV
Cinco aeme. Cuatro, tres, dos pasos para llegar a mi cuarto y no estás. Sólo queda tu olor a tierra húmeda y mi cadáver.

V
Quién sabe por donde entró. Llegó como golpe de madrugada. Se recostó en la cama y desapareció entre las montañas de sábanas.

VI
Entré a la sala de juntas y Mariana ya no estaba. Horas antes me había cantado al oído. Ni siquiera cerró la puerta de su jaula.


sábado, octubre 16, 2010



Surge nuevo taller literario

Llevarán poesía y cuentos
a colonias con más violencia

Pretenden escritores poner 'su granito de arena' para rescatar el tejido social de Juárez

Norte / Redacción*
Un nuevo taller literario abrió sus puertas a personas mayores de 18 años de edad que tengan los deseos de formase en los rubros de poesía, novela, guión, narrativa y novela gráfica.
Este grupo, coordinado por Yuvia Cháirez y Antonio Flores Schroeder, no tiene fines de lucro, por lo que es totalmente gratis y se reúne cada dos semanas para analizar sus textos en las instalaciones de la Universidad Regional del Norte, los domingos por la mañana.
“Queremos poner nuestro granito de arena para mejorar la situación social en Juárez por medio de la creación literaria, lo hacemos por amor al arte, nadie nos paga y trataremos de que se mantenga así, de manera independiente”, dijo la especialista en nanoficción Yuvia Cháirez.
Agregó que en Juárez hay muchos jóvenes que escriben poesía y otros géneros literarios, a los cuales envía una invitación para formar parte del taller literario.
“Nuestra primer sesión fue el domingo pasado (10 de octubre), nos reunimos cada quince días por las ocupaciones que cada uno de nosotros tenemos y para que los miembros del taller tengan tiempo para trabajar sus textos”, indicó la también profesora de idiomas.
Los textos trabajados serán publicados el año próximo en una antología del taller.
De acuerdo con Antonio Flores, el taller a diferencia de otros que ya existen en la ciudad, contará con un programa social para llevar lecturas a las colonias donde existen altos índices de violencia e inseguridad.
“Cuando se tengan algunos trabajos listos, se organizarán varias lecturas en colonias con graves problemas sociales, ya hemos identificado algunos sitios para finales de este año”, aseguró.
Flores manifestó que el taller todavía no tiene nombre porque eso piensan dejarlo como tarea para los miembros una vez que esté completamente conformado.
Cháirez y Flores fueron miembros en el año 2000 del taller literario Laesta del INBA-Ichicult, coordinado por el doctor José Manuel García García, y también han dirigido talleres de escritura dirigidos principalmente a jóvenes.
Su trabajo ha sido publicado en diversos medios nacionales e internacionales y ambos tienen en proceso de publicación un par de novelas.
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Requisitos

-Presentarse en la URN el domingo 17 de octubre a las 10:00 a.m. (Camino Viejo a San José 10051, colonia Partido Senecú)
-Llevar un texto en cualquiera de los géneros mencionados con ocho copias
-Abierto al público en general mayor de 18 años de edad
-Los coordinadores del taller están disponibles en Facebook (Yuvia Cháirez y Antonio Flores Schroeder)

*Nota publicada en NORTE de Juárez el domingo 17 de octubre

jueves, octubre 14, 2010

La tercera es la vencida

Por Antonio Flores Schroeder

(Edición 1)

Rosalba era diferente. La primera vez que la vi fue en la esquina de la 16 y Francisco Villa. Era un viernes de quincena a la hora del tren.
Después de enredarme entre números y letras por más de doce horas seguidas, al fin salí del banco. Tenía ganas de ir a casa y dormir hasta el cansancio en el sofá de la sala.
De no haber sido por ella tal vez las cosas hubieran sido diferentes y no estaría yo aquí. Aún así, creo que valió la pena.
Rosalba tenía una cara dulce y expresiva, pero al mismo tiempo poseía un cierto aire de salvajismo en la mirada. Su frente amplia aparentaba tanta inteligencia como Layla y Anna.
Parecía una noche como cualquier otra: los ruidos de los camiones, la contaminación, cientos de carros desplazándose entre los agentes de Vialidad. El caos a su máxima expresión.
Antes de cruzar la calle me hipnotizó, sí, esa es la palabra adecuada. Se me adormecieron las piernas y ya no pude cruzar la avenida rumbo al estacionamiento donde estaba mi auto.
Su contorno facial era alucinante: cara expresiva y franca; nariz fina y boca fresca de labios estrechos. Sus cejas arqueadas casi perfectas flotaban sobre una mirada soñadora.
Seguro que le gusté, dije en entredientes. Me puse tan nervioso que ni siquiera enconté rápidamente los cigarros.
Al ver que no me quitaba de encima la mirada azulada, le regresé la sonrisa, aunque debo aceptar, fue tímidamente.
Enseguida me asaltaron las dudas. ¿Cómo debía comportarme? Una de dos: cruzaba la calle para perderme entre el tumulto con la posibilidad de no volver a verla, o desembolsaba el celular para hacerme el interesante mientras se me ocurría algo para acercarme a la joven.
¿Y si era el amor de mi vida? (pensé). Me temblaron las manos, se revolvieron los ayeres y enloquecí otra vez.
Dirán que soy muy enamoradizo pero me importa un cacahuate. Que la gente diga lo que quiera. Lo importante fue que le hice caso a mi sexto sentido.
¿Cómo te llamas?, le pregunté con el cielo en mi voz. No me contestó o más bien (necesito imaginarlo) el ruido urbano me impidió oirla.
Por eso me arrojé sobre el cristal de la tienda hasta caer encima de ella. Pude besar sus labios sin sabor. Lo mejor de todo fue que no opuso resistencia. Me llamo Rosalba, me dijo sonriendo.
La llegada de la policía y mi estancia en esta cárcel son otra historia.




miércoles, octubre 13, 2010


Cinco imágenes cinco



Por Antonio Flores Schroeder


I


El parque de la estación animal amaneció con leves destellos de reflexión ausente: el grillo con aliento de ceniza patina entre los charcos de sangre; la hormiga resiste y camina moribunda cerca del árbol donde la mujer desnuda espera la llegada del autobús. Al fondo, cerca de los columpios, un hombre tiene el sueño ahogado.


II


Ni siquiera tuvo tiempo para pensarlo dos veces. Se arrojó del avión envuelto en llamas. Lo vimos caer hacia el mar como un pedazo de plomo.


III


Ella y su cuchillo cebollero. Aquellos con la herida del asombro. Un tipo llora, otro ríe; el padre a medio sermón y yo con estas historias.


IV


El vapor del café escala el paredón de libros como un gato que busca a su presa en la rama más alta del árbol frente a la casa donde crecí. Entonces las historias eran otras: canicas, futból, parques y canciones que inventaba mientras dormía a la hora de Robinson Crusoe.


V


Va la bala de prisa, a caballo y sin idioma. Algunos metros pausada y serena, otros, violenta y sin duración. Destruye la frontera entre la razón y los sueños mientras atrae las miradas de fantasmas que deambulan en parques y principales avenidas de la ciudad.

miércoles, octubre 06, 2010



Apuntes de un día común


Antonio Flores Schroeder

I

El hombre se sentó junto a Tin Tán en la plaza de la Catedral. Observó a las mujeres largartijas, sacó de entre la ropa un revólver Lemat y le disparó a una de ellas. Luego, tranquilo, compró una nieve de chocolate mientras llegaba la policía. Yo fui, les dijo. No le creyeron. Se fue en un camión. Nunca lo atraparon.

II

Un grillo subió a la antesala de mis brazos. Se transformó en nube, luego en lluvia. Al salir el sol el insecto era un sueño que recorría la cocina de mi abdomen.

III

Oriana entró a la recámara y vio a su madre muerta tendida sobre la cama. Pensó que era un sueño. Por eso se regresó a dormir a su cuarto.

IV

Oriana sintió escalofríos anoche. Pasadas las dos aeme se asomó por la ventana de la sala. Al correr la cortina, vio a cuatro carrozas fúnebres desfilar con las luces apagadas frente a su departamento. Detrás de ellas, marchaban cinco payasos. No ha dormido desde esa pesadilla.

V

Una palabra es como un lagarto que se desplaza sobre la arena. Un silencio, en cambio, es la sombra de un gigante en un cuarto oscuro.

VI

La madrugada es un conjunto de sueños inalcanzables.

VII

Un payaso camina de madrugada. Lo siguen cinco perros callejeros. Va de calle en calle, entre bala y bala. Quién sabe si dormirá en casa.

martes, octubre 05, 2010

Escupir pa’rriba


Por Antonio Flores Schroeder

El alcalde José Reyes Ferriz dice que recibió una administración con policías municipales que uniformados y en sus patrullas repartían droga en "picaderos".

Pero no sólo eso. Asegura que también se encargaban de "levantar" y matar a personas.

En una entrevista con El Diario, al finalizar el último Informe de Gobierno de José Reyes Baeza, el munícipe despotricó por enésima vez contra las pasadas administraciones.

Minutos antes, el coordinador de la bancada panista en el Congreso local, Héctor Ortiz Orpinel, lo había acusado de propiciar el desgobierno en Juárez. Por supuesto que la exhibida no le gustó.

Al ser cuestionado por el reportero de ese medio en torno al tema, el edil se atrevió a rechazar el señalamiento y acusó a las pasadas administraciones de haber permitido que el narcotráfico infiltrara a la Policía Municipal.

"Estuvo muy infiltrada, cuando empezamos a trabajar con el Ejército encontramos patrullas que repartían droga en ‘picaderos’, policías uniformados que hacían ‘levantones’, que mataban gente", respondió el alcalde juarense radicado en El Paso.

Ferriz agregó que los elementos de la SSPM "participaban como actores importantes de la delincuencia, por lo que tuvo que limpiar a fondo la corporación para que se pudiera contar con una Policía en la que se pudiera confiar".

Sobre sus respuestas a la entrevista, llaman la atención varias cosas.

Una de ellas, que Ferriz exponga que el problema de la infiltración del narco en la Policía inició hace 15 años. ¿Se le olvidó que él estuvo al frente del Concejo Municipal 2001–2002? La otra, que asegure que "hoy tiene una corporación en la que se puede confiar".

En primer lugar, es del dominio público que la Secretaría de Seguridad Pública Munipal no fue "limpiada", como tanto se ha pregonado.

En segundo, quién nos asegura que ahora la Policía no participa en "levantones" o lleve droga a los "picaderos" a bordo de unidades oficiales.

Dicen que a muchos de los elementos asesinados en los últimos meses (no a todos, que quede claro), no les arrancaron la vida precisamente por ser buenos samaritanos.

Pero ése es otro tema. Lo central de este asunto son las declaraciones del aún jefe de la comuna. ¿Se acordará Reyes Ferriz de sus jefes policiacos?.

De no haber sido por la estrategia federal, "el tomatito", como lo conocen los políticos, hubiera sostenido a Guillermo Prieto Quintana al mando de la Municipal, que por cierto también fue su jefe policiaco durante su gestión en el Concejo.

Recordemos que en el 2001, Prieto Quintana, pese a los constantes señalamientos de corrupción policiaca y nexos con el narcotráfico hacia el interior de la Policía, optó por el borrón y cuenta nueva.

Tuvo la oportunidad de iniciar una depuración y no lo hizo. En ese entonces el asesinato de un agente a manos de uno de sus compañeros puso al descubierto una red de protección a narcotraficantes compuesta principalmente por capitanes. Y Reyes Ferriz tampoco hizo nada.

En noviembre de 2001, NORTE cuestionó a Prieto Quintana sobre la evidente descomposición de la Policía:
Existe la percepción de que hay una corrupción muy arraigada en la Policía Municipal
¿qué opina usted?

"Lo de muy arraigada a la mejor no, porque esto tiene solución. Pero de que la hay, la hay, puesto que se están detectando irregularidades y se está procediendo en consecuencia".

Quintana despidió a 200 elementos. Más de la mitad reingresaron. Pura falsedad. La corrupción empeoró.

Creció la mafia de los capitanes. Prieto Quintana se rodeó en el 2001 de policías corruptos y con escasa reputación. Uno de ellos fue Felipe Pando, un ex agente de la Policía Secreta acusado por grupos defensores de derechos humanos por utilizar la tortura como método de investigación.

Prieto fue señalado por organismos como protector del crimen organizado, pero eso no le importó a Reyes Feriz, ya que también lo nombró su jefe de policía al inicio de la presente administración.

¿Qué quiso decir Reyes Ferriz con que la infiltración empezó desde hace 15 años? Ni siquiera se dio cuenta de que lo dijo. Podía más su enojo por los señalamientos del diputado Héctor Ortiz Orpinel. Por eso, como dicen, escupió para arriba.

La herencia

José Reyes Ferriz dejará una policía incompleta y sin el equipo necesario para enfrentar a la delincuencia común. Todo fue una gran simulación.

Los reportajes especiales publicados por NORTE en marzo de este año evidenciaron lo que era un secreto a voces dentro de la Policía Municipal. "¿Por qué no despidieron a los que de verdad andaban mal, a los que participan en asaltos y en todo eso?", preguntó una de las oficiales a este medio en uno de los trabajos periodísticios.

Otro elemento recordó cómo algunos municipales, adscritos a la Policía Especial de la SSPM y que aprobaron los exámenes, fueron detenidos en diciembre de 2008 por un asalto a la sucursal de Bancomer ubicada en la avenida Tecnológico. "Muchos de los que supuestamente reprobaron las pruebas de confianza aún siguen en la corporación, no sé si porque alguien los protege o por otra razón, pero ésos que no aprobaron están en algunos puntos fijos, como en los bancos", dijo "Pablo", un oficial con más de 10 años de servicio en la Policía. Aseguró que cuando la Policía Federal inició con la aplicación de los exámenes, los mandos protegieron a algunos elementos.

"Esos exámenes, que por cierto empezaron con cuatro policías que habían sido detenidos por el Ejército, en realidad no eran confiables, porque si uno ve, algunos de los que supuestamente los pasaron fueron detenidos después en varios delitos, ésa es una de las pruebas de que estuvieron amañados", explicó el municipal entrevistado en un restaurante del centro de la ciudad.

El 14 de abril de 2008, el alcalde José Reyes Ferriz dijo que estos exámenes "eran una oportunidad que tenemos los juarenses de poder limpiar la corporación, de hacer que esta infiltración que ha contaminado a la Policía Municipal termine, y tener elementos en los que podamos confiar".

Hoy, a unas horas de que termine su gestión, sabemos que no sólo falló. Ferriz dejará las arcas vacías, con una deuda superior a los mil millones de pesos. Pero eso sí, él y sus funcionarios más allegados se van con los bolsillos llenos de dinero.