viernes, julio 16, 2010

“Primero escuché una explosión”


Narra reportera de NORTE lo que vivió junto a su hija al momento del ataque narcoterrorista en Juárez


Antonio Flores Schroeder

"Mi hija me dijo que había mucha gente volteando hacia la avenida 16 de Septiembre, pero no le hice mucho caso. Luego entró una señora toda nerviosa al negocio y dijo que había un policía muerto".

Esos fueron los momentos previos a la explosión que vivió una fotógrafa de NORTE que se encontraba en la zapatería Andrea, ubicada a unos cuantos metros de la 16 de Septiembre y Bolivia.

Un minuto después, un estallido sacudió el negocio y alrededor de unas treinta personas, entre clientes y empleados, se arrojaron al suelo porque pensaron que había sido en la parte superior del edificio.

"De repente sentimos como un temblor, se quebraron las ventanas, los cristales del aparador y nos fuimos pecho tierra hasta la parte trasera de la caja".

La reportera gráfica de NORTE asegura que posteriormente se escuchó otra explosión y todo fue un caos. El local se quedó sin luz en medio del polvo que entraba por los ductos del aire acondicionado.

Informó que entre los clientes había al menos ocho niños que estaban aterrorizados porque no sabían qué ocurría.

"Nos quedamos como hipnotizados", dijo la reportera, "y sólo pude ver a gente que corría despavorida entre el polvo que había en la calle".

"Se escuchaban muchos llantos afuera del local y los sonidos de los pasos de la gente que huía del sector", narró vía telefónica, tras el atentado narcoterrorista.

Luego de uno o dos minutos, de acuerdo a su versión, uno de los empleados gritó a los clientes que se fueran a la bodega porque podría haber otra explosión.

"Fuimos corriendo hasta la bodega, mi hija y yo estábamos llorando porque no sabíamos qué había ocurrido, oí a un señor que dijo que era un bombazo, a otros que había explotado la tubería del gas, eran muchas versiones, pero todos estábamos llorando, no había luz, parecía en serio como un película de terror, porque afuera se oían muchos gritos", explicó.

En medio de la incertidumbre y el miedo, comenzaron a escucharse sirenas de policías y de ambulancias. Fue hasta ese momento que una empleada abrió la puerta trasera y pudieron salir.

Afuera olía a pólvora y a escombro. Había mucho humo y polvo en el ambiente. La reportera y los demás clientes se abrieron paso entre los policías que iban llegando.

"Lo que queríamos era irnos de ahí, no nos importaron los carros ni nada, teníamos que irnos, corrí con mi hija unas dos cuadras para hablar con mi mamá que nos fueran a recoger, no puedo creer todavía lo que ocurrió", finalizó.

http://nortedigital.mx



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