martes, julio 28, 2009


Buscando a Dios

AFS
De vez en vez volteamos a ver el cielo para encontrar a Dios. Y en en esa búsqueda se nos va la vida. Hemos tratado entre el montón de los siglos pedirle que nos eche la mano, no para hallarlo, sino para hallarnos a nosotros mismos. Creímos que con el sonido de las guerras llamaríamos su atención, que con el hambre de los pueblos se apiadaría de los humanos.
De vez en vez volteamos a verlo en el crucifijo que hay en la recámara, pero no lo vemos, o no queremos verlo, en el agua, los amaneceres, el relámpago o en el niño recién nacido. Extraviamos entre tanta historia, el leve respiro que nos mantenía vivos cuando descubrimos cómo manipular el fuego, el agua, la energía eléctrica.
Viajamos al espacio no para encontrarlo, salimos de la Tierra porque nos fue más facil dar unos pasos en la Luna que encontrarlo. Alguien inventó la bomba atómica para explicarle a Dios acerca de la física y las matematicas, pero nunca le quisimos explicar por qué teníamos tanto miedo al diablo dibujado en el hongo de humo de Hiroshima.
Nadie cerró los ojos para buscarlo entre las ruinas de nuestra amorfa conciencia, debajo de la herida universal que existe en la mente. Sólo le hemos dado la vuelta a la cabeza a bordo del lamborghini. Estamos cansados de pasearnos por los caminos de la miseria en Africa, de avanzar por las carreteras de América Latina donde los niños prefieren inicarse como guerrilleros antes que morir por no tener que comer. Dios se ríe y seguramente se preocupa, cuando se da cuenta que para ayudar a esos niños valientes, les hemos dejado el ruido y más violencia.
No hemos encontrado a Dios, ni lo encontraremos, mientras sigamos intentando derrotar a la muerte o a la vida. Hay que derrotarnos a nosotros mismos. Si es que queremos ponernos a pensar cómo buscarlo.

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