sábado, junio 24, 2006

Nos ganó otro nivel,
sigue la mediocridad

Por Antonio Flores Schroeder
Nuestra selección dio el mejor partido de la era La Volpe pero en el futbol, como dijo ayer al término del juego Rafa Márquez, gana el equipo que mete los goles.
El Tri lo dio todo en la cancha y eso hay que aplaudirlo, aunque al final de cuentas, el resultado nos dice que el futbol mexicano no ha logrado dar ‘ese paso’, en otras palabras, seguimos en la mediocridad de los octavos de final.
El partido estaba muy reñido y sólo una genialidad podía sacarlo adelante, y sucedió así. Maxi Rodríguez se convirtió en el héroe. Un gol así sólo un grande lo puede hacer, bastó con un chizpazo para que las esperanzas se vineran abajo, porque una vez que el balón golpeó las redes se sabía que el equipo argentino haría lo que sabe hacer: perder tiempo y jugar sucio.
Lo dije antes, que el equipo argentino estaba lleno de estrellas y eso hizo la diferencia. A México le faltó el tiro de distancia, se tuvo el balón pero no se supo aprovechar eso y al final nos costó.
Además La Volpe erró en cambiar a Ramón Morales que estaba desequilibrando el partido. Sinha no jugó a la altura y sólo tuvo leves destellos de buen futbol.
Al TRI le hizo falta un líder en la parte ofensiva y ya pensando fríamente, al equipo nacional no le hubiera hecho mal Cuauhtémoc Blanco -aunque sea del América-, esa hubiera podido ser ayer la diferencia.
Finalmente queda para el apunte la entrega de Márquez y la pasión y ganas de Guardado, de Ramón Morales, de Jared, ‘Kikín’. Todos jugaron bien pero nos falta ese brincó para -hablando en el lenguaje beisbolero- estar en las grandes ligas. Ahora habrá que esperar hasta el 2010 en donde quizá con algunos de los jóvenes de la ex sub 17, como Giovanni Santos y Carlos Vera, las cosas sean diferentes. Tal vez -¿por qué no? como entrenador el pentapichichi Hugo Sánchez.
Todo queda como una maldición: Jugamos como nunca ¡y perdimos como siempre!

w El mejor partido del Mundial
El Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA, manifestó a través de el escocés Andy Roxburgh, que el partido Argentina-México ha sido el más intenso de los 50 que se habían jugado hasta ayer.
‘Los mexicanos tuvieron un juego más fluido, estaban en constante movimiento y hacían grandes combinaciones, mientras que los sudamericanos tenían más estructura con el excelente (Javier) Mascherano como recuperador’, dijo Roxburgh

miércoles, junio 21, 2006

El Tri se regresa
este sábado

Por Antonio Flores Schroeder
Qué tristeza me dio el equipo nacional. Qué coraje da verlos jugar de esa manera, desdibujados en la cancha, sin control del balón, titubeantes y hasta infantiles en algunos aspectos como el penalty que regaló Rafa Márquez y el que falló Omar Bravo.
Y luego, oír las frases de cada cuatro años como la de ‘jugamos como nunca y perdimos como siempre’, o todavía peor escuchar a los conductores de TV Azteca decir que ‘no pasa nada’ y ver en la tele a los chilangos festejar en el Ángel de la Independencia como si el ‘Tri’ hubiera llegado a la final.
¿A caso pasar a octavos de final de panzaso es motivo para festejar? Está bien que los mexicanos -a falta de buenas noticias- estén hambrientos de festejar lo que sea, pero creo que era lo menos que podía hacer el ‘Tri’.
La verdad el equipo mexicano está inflado por los medios electrónicos y el ‘Tri’ se ha convertido por cuestiones económicas en la bandera de TV Azteca mientras que Televisa pareciera estar feliz de los malos resultados de la oncena nacional.
El juego contra Portugal se planteó mal, gracias a los cambios que no ha dejado de hacer La Volpe desde que México llegó a Europa y enfrentó a Francia y Holanda. Eso de sacar a Márquez de la defensa originó que el equipo se perdiera totalmente en el campo y que las líneas defensivas, en la media cancha y delantera, se desdibujaran y nuestro futbol volviera a lo que tanto nos aborrecemos: el futbol ratonero.
Yo no vi un jugador que pudiera convertirse en el armador de jugadas y pudiera conectar con la delantera.
Por momentos con mucha garra, pero sin inteligencia, México intentó desesperadamente el empate, pero con tan grandes fallas en la parte delantera un equipo no puede aspirar a nada, menos en una copa del mundo.
El próximo sábado México termina su participación en el Mundial de Alemania y lo que se puede esperar ahora, es que se defiendan los colores patrios con todo y se mueran en la línea.
Ayer Enrique Burak dijo en una entrevista que los jugadores regresarán a votar el próximo 2 de julio. Hay que estar conscientes de que nuestra selección no tiene ni la técnica ni entrega del equipo argentino.

w Pero el mundial no termina...
La pésima actuación del equipo azteca en la copa germana no debe de convertirse en motivo para dejar de prestar atención a los equipos que vienen creciendo. Seguro que veremos un gran futbol en los octavos de final. Si nos adelantamos poquito y nos vamos con la lógica, ¿le gustaría por ejemplo en cuartos de final un agarrón entre Argentina vs Alemania?

martes, junio 06, 2006

Semblanza

Destacó Henry Miller por sus novelas
llenas de erotismo y sexualidad

-Cumple este 7 de junio 26 años de haber fallecido

México.-(Notimex).- Autor de novelas eróticas que desencadenaron grandes polémicas y censuras, pero que sirvieron para que el sexo se tratara en la literatura con mayor naturalidad, el escritor estadounidense Henry Miller murió el 7 de junio de 1980, en Pacific Palisades, California.
Nació en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de diciembre de 1891, donde desempeñó distintos trabajos y asistió al City College durante un breve lapso, antes de marcharse a París, en 1930, huyendo de la crisis económica en su país.
En la capital francesa, en la que residió durante 10 años, llevó una vida bohemia, rodeado de personajes como Anais Nin, Gilberte Brassai y Alfred Perlés, y en la que se empapó de diferentes corrientes literarias, entre ellas el surrealismo.
Estando en Francia, escribió sus primeras y más célebres novelas eróticas de carácter autobiográfico: "Trópico de Cáncer" (1934), "Primavera negra" (1936) y "Trópico de Capricornio" (1939).
Pasó un año en Grecia como invitado de Lawrence Durrell y a su regreso a Estados Unidos, en 1940, se instaló en Big Sur, California, donde rememoró su estancia helénica en "El Coloso de Marussi" (1941), obra presentada como guía de Grecia, lugar donde es posible recuperar la divinidad del ser humano.
También publicó "La pesadilla del aire acondicionado" (1945-1947); la trilogía "La crucifixión rosada", conformada por las obras "Sexus" (1949), "Plexus" (1953) y "Nexus" (1960); además de "Big Sur" y "Las naranjas del Bosco" (1957), así como el estudio literario "El mundo de D.H. Lawrence" (1980).
Por su vida y obra se convirtió en uno de los máximos defensores de la libertad, tanto individual como literaria; su búsqueda de la "salvación" por medio de experiencias intensas influyó enormemente en las ideas de la llamada "Generación Beat".
Sus textos, ausentes de una estructura convencional y el uso de una narración lineal, se vinculan a la exposición introspectiva desde un universo esencialmente hombruno, con tendencia a la exposición erótica y el proceder nihilista modelado con un cierto sentido lírico de la prosa.
Los "trópicos" están consideradas sus mejores novelas, por su prosa fluida, en la que funde obscenidad y espiritualismo, y salta con gran naturalidad del expresionismo más realista a lo divino y simbólico.
Su obra ha sufrido los ataques de la crítica feminista debido a su retrato de "la potencia masculina", frente a lo que él consideró un masoquismo femenino.
Henry Miller comentaba que había un tema relacionado con la lectura de libros que valía la pena desarrollar, pues implica un hábito que es muy generalizado y sobre el cual, muy poco se ha escrito: la literatura en el retrete.
"Siendo joven, en busca de un lugar seguro donde devorar los clásicos prohibidos, a veces acudía a refugiarme en el cuarto de retrete", solía comentar a menudo el escritor a sus amigos.
Con el paso de los años, sus costumbres se fueron modificando, prefería lugares de paz y quietud para saciar su hambre de lectura, por lo que se marchaba por largas temporadas al bosque, junto a los arroyos.
"Yo fui trabajador hasta los 33 años, periodo en el que realicé la mayor parte de mis lecturas. Invariablemente leía en condiciones difíciles...leí los libros más pesados de pie, apretujado por los cuatro costados durante mis traslados en el ómnibus", comentaba.
Miller recordaba sus largas horas de trabajo hasta muy avanzada la noche, por lo general sin almorzar, no porque quisiera leer durante la hora del almuerzo, sino porque no tenía dinero para comer.
De cuando en cuando pasaba la noche en la biblioteca pública, donde, en sus propias palabras, ocupaba un palco en el paraíso.
"A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros, ¿por qué no vienes más a menudo?, el motivo por el que no lo hacía, por supuesto, era porque la vida se interponía en el camino", afirmaba.
Tras una vida llena de literatura, viajes y mujeres, entre ellas la bailarina June Mansfield Smith, la cantante japonesa Hiroko Tokuda y la actriz Brenda Venus, Henry Miller murió a los 88 años de edad, el 7 de junio de 1980, a causa de problemas circulatorios.