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lunes, mayo 29, 2006

Una breve de candidatos

AFS
Me parece mala la táctica electoral de Felipe Calderón, de hecho no sólo me parece inadecuada, sino mala. Sus recientes spots donde utiliza a jugadores del ‘Tri’ que llaman a conformar un equipo ganador, aprovechando las fechas del Mundial, caen mal. En mi opinión me parece que el comercial político tiene otro fondo. ‘Si con López Obrador está la gente pensante, escritores de sobrada calidad y directores de cine, conmigo están los muchachos que le pegan a un balón’. Quizá eso nos quiera decir el candidato del blanquiazul.
El spot se inauguró durante el juego de la selección contra Francia, en donde por cierto, los aztecas perdieron 1-0. Siempre he sido aficionado al futból, pero me parece que no sólo perdió el ‘Tri’. También perdió Felipe con el resultado ante los franceses que despidieron a Zidane de la majestuosa cancha parisiana. Además quién puede creer que nuestra selección es ganadora, si siempre se ha quedado en el camino por una u otra cosa. No cabe duda que a Calderón, le hace falta un buen asesor. Quienes aman el futból seguramente no le perdonarán que haya desconcentrado al Tri CUANDO NADIE DEBE HACERLO, ni sus esposas, ¿por qué un candidato tendría que hacerlo?

domingo, mayo 28, 2006

Gana César Silva Márquez premio binacional



Angel Trejo / CONACULTA
La vida cotidiana y la que se nos ofrece en sueños o ensoñaciones no puede ser sustituida ni modificada por la literatura, porque ésta se sustenta en la realidad, afirmó César Silva Márquez, autor De mis muertas, libro con el que ganó el Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras 2005.
“Mientras escribía De mis muertas  -reveló Silva Márquez- jamás tuve la intención de abordar el tema de las muertas de Juárez, sino hablar de la vida cotidiana de cualquier persona envuelta en preocupaciones y quehaceres domésticos o laborales irrelevantes, que un día se ven perturbados por la aparición de un vampiro”.
“Fue hasta que terminé la novela cuando me di cuenta que el vampiro de mi ficción se había convertido en un asesino de mujeres en serie y que tenía un enorme parecido con los hechos ocurridos en Ciudad Juárez desde la década pasada”, añadió el escritor chihuahuense.
César Silva (Ciudad Juárez, 1974), conocido hasta hace sólo un mes como poeta en verso con títulos publicados en el Fondo Editorial Tierra Adentro, Ediciones Sin Nombre y Nod de San Luis Potosí, escribió De mis muertas a partir de un hecho anecdótico irrelevante, pero acaso particularmente significativo.
“Una mañana mi esposa y yo despertamos con el alboroto que hacían unos cuervos en un sembradío de algodón que está a espaldas de nuestra casa. Los cuervos llegan a Juárez cada invierno y en la primavera regresan al norte. Su presencia y su curioso parloteo me indujeron a escribir esta primera novela, ya que existe la creencia de que estas aves anuncian lo que va a suceder”.
“Una novela que desde el principio quise hacer con personajes, diálogos e incidentes cotidianos; con el habla común y la sencilla mitología popular de mi región, cuya irrupción habría de aparecer con la figura del vampiro, el cual habría de someter a los personajes a un ambiente vital extraño, incómodo y finalmente mortal”, precisó el joven escritor, quien por cierto ha decidido cambiar el nombre de la novela premiada por el de Los cuervos, a fin de reubicar su origen en la anécdota y evitar un posible parecido con otros títulos literarios.
En el acta del jurado que otorgó el Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras (Border Words) 2005, el cual otorgan el Fondo Editorial Tierra Adentro del Conaculta y el Centro Cultural de Tijuana (Cecut), los escritores Orlando Ortiz, Mauricio Bares y Pablo Soler Frost declararon por unanimidad triunfador a César Silva Márquez tras reconocer que De mis muertas es “una novela bien estructurada en la que se percibe malicia y fluidez en la prosa”.
En el mismo documento, los tres jurados expresaron su satisfacción no sólo por su fallo coincidente a favor del escritor norteño, sino también porque la decisión personal de cada uno fue adoptada después de una ardua deliberación para seleccionar la obra ganadora de “entre tres títulos de gran calidad literaria”.
Los cuervos o De mis muertas, la primera novela de Silva Márquez, fue escrita entre 2003 y finales de 2005, aunque desde su configuración formal ha sido sometida a permanentes cambios. “A 10 días de enviar a concurso el manuscrito, le hice modificaciones importantes y ahora estoy considerando otros más antes de que se vaya a la imprenta”, confesó el novelista.
El reconocimiento a su labor inaugural como autor de prosa de ficción han llevado a Silva Márquez –en dos ocasiones beneficiario de la beca David Alfaro Siqueiros que otorga el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Chihuahua- a la escritura de una segunda novela desde el término de la obra premiada.
El escritor juarense es autor de los poemarios Si fueras en mi sangre un baile de botellas (2004), Par/ten 200º (al alimón con Edgar Rincón Luna), La mujer en la puerta que aparece (dentro del colectivo El silencio de lo que cae (2000) y Abece dario (2000); de numerosos poemas publicados en diversas revistas y varias traducciones de textos poéticos en inglés.
César Silva Márquez compitió en el certamen literario de 2005 con el seudónimo Tragamonedas. 



 




   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 

martes, mayo 16, 2006

Desvelado

Antonio Flores Schroeder
(Edición 5)

Siempre sucede así. Y todo por la noche que suele reterme, entre voces -sombras de tabaco- puros gritos en re menor, mujeres ya sin vestido, ni conciencia.
Me dormí esta vez las horas del frío un amanecer a las veintitantas aemes del reloj. El silencio aún no llegaba; las palabras, casi todas, se (re)volvían en mi cabeza:
-Ya quiero despertar, pinche sueño... qué me pasa...-
Un sapo del que sólo veía la silueta en las paredes tapizadas de olvido, no dejaba de repetir lo que yo pensaba:
-No mames, qué pedo con este trip, qué tomé anoche-. Luego daba los saltos. En las sombras veía todos los movimientos matamáticamente. Primero, el impulso, luego la (des)compresión de sus músculos, los ojos, a qué velocidad abría la boca, cuántos milímetros de su piel se estiraban en cada acrobacia. Después reptaba el techo. Ya no era nada. Era como un gusano, sólo un cuerpo amorfo, sin color.
Regresé al cuarto ¿en dónde estaba?
Entonces me metí bajo sábanas una serpiente hasta llegar a la almohada. Vi la distancia y conocí mundos en cuestión de segundos. La niñez enmarcada. Recuerdo el zumbar de abejas, la distancia cada escuela, manifestaciones de hombres anónimos con bandera roja y las ideas compradas en azul. Bajo sus pies charcos de sangre, caliente. Una explosión.
Regresé (otra vez). Traté de poner mi mente en blanco pero el sapo continuaba siguiéndome por los laberintos de la imaginación.
-Van a pensar que estoy loco, como callo a esa chingadera -insistía en repetirme.
De pronto Oriana abrió la puerta.
-¿Que no vas a ir a trabajar?- me preguntó, pero el sapo ahora se encontraba sobre su hombro.
-También te sucede lo mismo?- le pregunté.
-¿Qué? -respondió. ¿En realidad no sabía nada de esa pesadilla? Todo esto como si fuera poco el malestar físico y el temblor de mis manos pálidas.
-¡Pues lo del pinche sapo ese! -grité desconcertado. Debí haber cimbrado sus oídos. Eran campanazos que despertaban a los demás sapos. Desde afuera venían sus bostezos y el concierto de lamentos de mis vecinos.
Era lunes.