jueves, septiembre 28, 2006

Los días de ayer

Antonio Flores Schroeder
Recuerdo los años cada vez que duermo y recorro las calles de la ciudad del burrito y la violencia. Memorias vienen -y van- cuando paseábamos las calles de Beirut a las siete de la mañana, borrachos, amanecidos. Eran los días en que todo empezaba o al menos algunas otras situaciones terminaban. Recuerdo al Maury correr frenético tras dos sujetos, quizá otros amanecidos, trasnochados; JP en sentido contrario por la López Mateos; la puta que no pagamos; París en el Puente al Revés; las palomas que (des)estresaban las horas de ayer en San Lorenzo; aquel nuevo olor a tinta; la sala de redacción. Éramos héroes y entonces alguien entraba gritando al área de coeditores que el Popo había erupcionado y los reporteros sólo reían. Era mi reflejo tras los cristales del área de diseño.
Ha pasado el tiempo y ahora encuentro a esos personajes y de tan cercanos que alguna vez fueron a mi, los siento ahora tan lejanos. La pregunta: “¿Qué harías si se le prendiera el cabello a esa ruca?”. “Me quitaría los pantalones y la apagaba”. La respuesta, la risa, como de idiota. El escenario: el Centro Cívico Paso del Norte. La música: Premiata Forneria Marconi.
Dos horas después el recorrido por la avenida 16 de septiembre me parece un recuerdo. Ese camino lo había recorrido con aquellos personajes que ahora son otros personajes más viejos y menos sonrientes. Son las once. Hay que cerrar la edición.

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