lunes, febrero 28, 2005

Muere poeta italiano Mario Luzi


El Universal
Mario Luzi, poeta, ensayista y senador vitalicio italiano, falleció el lunes en Florencia, informaron las autoridades. Tenía 90 años.
Luzi murió en su casa en la mañana, dijo Giovanni Di Fede, portavoz del ayuntamiento. No se informó la causa del deceso.
Considerado como uno de los mejores poetas italianos del siglo pasado y una figura muy respetada, con frecuencia Luzi fue mencionado aquí como la mejor esperanza italiana para obtener el Premio Nobel de Literatura, un honor que nunca alcanzó. El año pasado fue nombrado senador vitalicio.
En todo el país se emitieron condolencias. "Con Mario Luzi, Italia pierde a una de sus voces más puras, claras y fuertes", afirmó el mayor de Roma, Walter Veltroni, en un comunicado.
El ex primer ministro y ex presidente de la Comisión de la Unión Europea, Romano Prodi, declaró desde Eslovenia que Luzi fue "uno de los poetas más grandes de nuestro país", informó una agencia noticiosa.
"Un hombre especialmente amable, con gran sensibilidad, un poeta", dijo el ministro de Cultura Giuliano Urbani.

domingo, febrero 27, 2005

Entre la nube y la bala

Antonio Flores Schroeder
Siempre que me levantaban los disparos en la sierra escuchaba a mi padre decir “En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.
Luego ya empuñado en armas sacaba el rifle por la ventana y mi madre sólo atinaba a decirle “Ay antonio, ya estás soñando otra vez”.
Con el tiempo supe que las palabras de mamá tenían otra razón para existir en ese momento y que no se trataba de la realidad, sino de la otra realidad.
Ahora cada vez que disparo recuerdo los árboles esquivando las tanquetas entre referencias de otros días.
(AFS)
 
Fin de semana de libros


No salí a bares ni a tocadas con DJ de música trance. El sábado y el domingo me quedé en casa a leer. Llegó por suerte de un amigo un buen libro a mis manos. “Bartleby” de Herman Melville. Y me fui a volar en la nave de los locos. “Hubiera preferido no hacerlo”, como diría su personaje principal, ya que me puse necio durante las horas de madrugada. La novelita apenas de 64 páginas puede ser leída en una sentada por su lectura ágil. Esta creación literaria atrapa al lector y lo lleva por un mar infinito en donde al final se encuentra al ser humano. Por momentos me hizo recordar las salas de redacción en donde los personajes son así de extraños. He conocido a más de un Turkey que por la tarde en las horas del cierre de ediciones se transtorna. También a un Nippers y a Ginger. En palabras de borrachera es un viajesote.
Otro libro que empezé a leer para matar el tiempo -un tanto atrasado- es “Jacobo el mutante” de Mario Bellatin, libro que una mujer dejó por olvido en uno de mis escritorios hace ya un par de años. El inicio se puede leer.
A veces es mejor quedarse en casa.

martes, febrero 22, 2005

Los años de la pelota



Antonio Flores Schroeder
Desde niño me gustó el futból. Jugaba con amigos el parque hasta que el sol desapareciera tras el cerro bola. Eran días en que los partidos se prolongaban hasta la oscuridad. Y entonces como si tratara de un juego de beisból, los resultados finales de vez en vez eran veinte contra diecinueve anotaciones.
Eran horas en las que uno podía perder la conciencia por salir avante.
Los jugadores de ese ayer éramos amigos hasta el alma. Uno de ellos se llama Jesús “El Quesillo” Soto. Un cazador de goles. Si le pasaban la pelota en la media cancha y si se trataba de una descolgada se cantaba anticipadamente el gol. Era una liebre. Entonces como yo me desempeñaba como centro o extremo, nos decían “la mancuerna perfecta”.
Otro de los jugadores era “El Alex”. Un niño que se jugaba la vida en cada partido y que a mi me daba miedo cuando el chamacón se barría como una aplanadora contra mis agrietados tobillos.
Un día durante la fiebre del futból en Ciudad Juárez, cuando las Cobras arribaron a la Primera División, decidimos formar un equipo que se llamó Cobras de San Lorenzo. El entrenador era nada más y nada menos que Jesús Galván “El Guayú”, el único jugador de las Cobras nativo de esta frontera. Era tío de “Victorito”, un niño todavía más niño que nosotros y el que -sin exagerar- parecía jugar como el ahora tristemente cocainómano Diego Armando Maradona.
Invitamos a unos niños del Fovisste en donde había de todo, desde delanteros, medios y defensas. Luego conocí en la Federal Uno a un portero de ensueño, hijo del profesor de educación Física de esa secundaria, y que por cierto, usaba un parche en alguno de sus ojos por haberlo perdido en su juventud. El salvametas se llama Adrían Castillo y cuando lo invité a ‘porterear’ lo vimos volar y tapar cualquier intento de la pelota por surfear las redes.
Jugábamos los sábados por las mañana en el Tecnológico de Juárez y casi siempre éramos un tsunami que arrasaba con el rival.
Mi único gol, porque ahí jugaba como defensa, fue en un tiro de esquina. Uno de nuestros delanteros la cabeceó y fue a dar hasta donde estaba yo parado muy cerca de la portería. La metí con la cabeza. Golazo. Lo festejé como si fuera el último día de clases.
Alrededor de esa fecha, cuando estaba en la secundaria, en primer año, me convertí en la estrella de los torneos intramuros. Llegamos hasta la final contra el “Grupo B”, y un partido antes, en la semifinal, quedó una pelota suelta en el área grande que la metí de media chilena. Ni yo lo creí. Las adolescentes aplaudieron tanto que casi experimento una eyaculación frente a las jovencitas.
Una semana después fue la final contra el referido equipo que vestía de azul -así como los panistas- y nos ganaron 3-2.
Durante el partido salimos expulsados el capitán del equipo, que era Rodolfo “El Fito” Machado (ahora músico profesional) y yo. Fue terrible. Salimos de la cancha llorando después de recordarle la madre al arbitro, por cierto se trataba de “El Palomo”. Eso nos costó que nos expulsaran de la secundaria y perdiéramos el año escolar.
Por supuesto que también había partidos de “banca a banca” que consistían en un juego sumamente agobiante, pues era uno contra uno y los goles se metían en las diminutas porterías que se formaban bajo las bancas del parque. La extensión dependía de las “retas”. Si esperaran tres o cuatro generalmante era a los tres goles. Sin embargo, a veces el Diablo nos aconsejaba jugar hasta los diez goles porque no había más “retas”. Cansadísimo. En una ocasión otro de mis amigos “El lonches” jugamos desde las tres de la tarde. Al principio el sol. Luego los minutos las nubes y la lluvia. Volvió a salir el sol y llovió otra vez. El partido duró cuatro horas. De verdad.
Años después fui a dar a las fuerzas básicas de las Cobras, ya en la última temporada en Primera División de éstas. De no haber sido porque dejaron caer al equipo, posiblemente un día hubiese debutado aunque fuera en las reservas.
Ahora con los años perdí el contacto con varios de esos amigos. De “El Quesillo” no sé que pasó. Lo último que supe fue que era un cantante de un grupo de música popular de Televisión Azteca y creo que hasta le anda entrando a la onda teatrera. Vive en el Distrito Federal. De “El Alex” tampoco sé que fue de él. Estudió psicología en UTEP y trabaja -creo- como asistente social en el gobierno gabacho.
Ahora lo único que me mantiene atado al futból es la televisión y -por supuesto- la cerveza. También una que otra vez, una patada a un balón en las porterías del Tecnológico, cuando nos echamos una cascarita mi hermano y yo. Sólo eso.

sábado, febrero 19, 2005

Sobre la música TRANCE

Hace aproximadamente ocho años escuché por primera vez la música trance y otros tipos de desquebrantos electrónicos.
Sentir la conversión del rock clásico hacia el flujo de cientos de sonidos electrónicos me llevó sólo algunos minutos. Eso ocurrió mucho antes de que los brillos de diamantes locos se pusieran de “moda” en México.
Un día llegó a casa mi hermano con un disco y me dijo “se acabó el rock, ahora eso ya es música clásica, estamos en una nueva etapa musical”.
Su afirmación al principio me parecía disparatada, pero conforme pasaron los días, supe que tenía razón. Después de escuchar a diario la música de Pink Floyd y otros grupos de su estilo, me uní a los gustosos de la música que enciende a los jóvenes ‘rave’, aunque -aclaro- no he sido partícipe de sus explosivos conciertos, no por falta de ganas sino porque la policía ‘revienta’ seguido ese tipo de fiestas.
El sonido de Tijs Verwest, conocido en el mundo como DJ Tiesto, es verdaderamente alucinante. Su música es el compuesto de los ritmos cardiacos y cerebrales. Sólo así la puedo catalogar. A veces como un vuelo de una tortuga y en otras ocasiones como la caminata de una liebre.
Lo único que me queda es invitarlos a escucharla con detenimiento, relajados y en la soledad, para que sepan disfrutarla. Pronto se darán cuenta la magia que tiene en su ‘ruido’.
(AFS).

martes, febrero 15, 2005

miércoles, febrero 02, 2005

Propuesta Schroeder


AFS
Esta mañana el pequeño Lucifer amaneció con ganas de proponer ante el honorable Congreso de la Unión hacer jabón con narcotraficantes. La propuesta incluye, según me contó don Diablo, reciclar algunas viejas ideas alemanas para ahorrarle dinero al Estado, además de reducir la población mexicana que en los últimos tiempos ha crecido de manera desmesurada.
Con lo anterior evitaríamos -según Lucifer-, discusiones que no nos llevan a ninguna parte. Por ejemplo la pena de muerte, ya que es casi seguro, que los activistas en pro de los derechos humanos estarían en contra y obvio, provocarían serios problemas viales en las ciudades grandes como la nuestra.
Además, el gobierno evitaría -pude deducir de su propuesta escrita- estar contratando tiempo estelar en las dos principales televisoras para difundir su guerra mediática contra los capos del crimen organizado.
A media tinta no parece una mala idea. Es necesario que el Ejército quite el poder a las autorides policiacas que combaten ese delito. Hasta la fecha no se han visto resultados razonables. Lucifer entrado en copas me dijo que inclusive apoyaría que los soldados que matan niños en otros países como en Irak, vinieran a eliminar a los narcotraficante violando todos sus derechos. No es mala opción.

martes, febrero 01, 2005

Al final

(AFS)
1 de febrero. Dos y media aeme.-No he podido dormir. Desde hace algunas noches el frío congela mis palabras. Me levanto cada madrugada a la una con veinte y ahí veo el reloj. Parece un guardían junto a sus fantasmas. Luego me vuelvo a dormir, y a eso de las tres, cuando el gato juega con su pelota de estambre, vuelvo a despertar. La visión es la misma. Empiezo a temblar. A veces las horas la muerte no la pasa bien. Esa es la verdad. Lo que es desafiante es que se asome así, cuando menos lo espero, por la ventana.