miércoles, junio 08, 2005

De regreso a casa


Por Antonio Flores Schroeder

El hijo de la chingada se veía mal. Varias veces se lo dije. Su esposa, familiares y un soldado gay se lo repitieron. Hasta que llegó lo impostergable. Lo corrieron del trabajo. Esa noche que llegó de regreso a su departamento hundido bajo los espectros de mayo, varios de los vecinos se asomaron tras las cortinas sucias de sus viviendas. Fue la última vez que se pudo poner su trajae anticiclones.
Lo hubieran visto.

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