lunes, enero 24, 2005

Mentiras con sabor a mentira

AFS
No cabe duda que la mentira es un signo representantivo del actual gobierno federal. Nadie puede creer la palabrería que sale de las bocas corruptas que han permitido que el narcotráfico se apodere del país. Hasta ahora la guerra declarada al hampa organizada, es sólo mediática. Las televisoras nacionales tienen que rendir cuentas por las grandes cantidades de dinero que reciben por la publicidad oficial. Los capos, esos que escupen al gobierno, siguen gobernando la criminalidad desde la cárcel. Mientras tanto, afuera, las autoridades protegen a sus miles de agremiados, reciben sus dádivas y hasta comen con ellos.
El gobierno no puede autodeclararse la guerra. Muchos políticos están involucrados en el negocio de las drogas. Es imposible. Beltrones es uno de ellos. Sólo hay que excarbar su pasado en Sonora y las investigaciones de la DEA. Pero existen más de esos criminales de cuello blanco. Andan libres. Caminan las calles sin ningún tipo de temor. Están protegidos. Se puede ver en los estados del norte de la república. En Chihuahua es visible. En la sierra tienen sus ranchos. Descansan después de haberse salvado de atentados. Ni las balas pueden contra ellos.
Por eso el gobierno federal no dice la verdad. Sólo trabaja en la fabricación de las mentiras. Y trabajan mal. Ni siquiera eso saben hacer. Crear gabinetes al vapor no sirve de nada. Si el ejército entrara de verdad a la lucha contra el narco triunfaría. Pero el gobierno no lo quiere así. Hay muchos intereses. Ojalá que nuestros ojos vean un día lo contrario. No lo creo.


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