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lunes, septiembre 27, 2004

Kafkianos por naturaleza


Antonio Flores Schroeder
Sólo en un país tan kafkiano como México las cosas pasan de esta manera. La mala nueva es que a un regidor priísta se le ocurrió asesinar a la candidata del PRD del municipio San José Estancia Grande, (que por cierto no sabía yo de la existencia de este poblado oaxaqueño)a unos días de que se celebren elecciones municipales.
Hoy por la tarde, posiblemente me entere de un diputado que intentó asesinar a un magistrado porque no le gustaba su segundo apellido, y mañana, López Obrador dirá que descubrió un complot de extraterrestres que fue planeado en conjunto con la CIA, horas antes de que Fox diga que en los próximos seis segundos creará cinco millones de empleos, casi al mismo tiempo de que Sahagún diga que siempre si va por las tortillas a la panadería marcada con el 2006 de la calle ratolandia.
Así es México. Muy chistoso. Hace falta un cambio de actitud, sin duda.

sábado, septiembre 25, 2004

Estación de taxis

Antonio Flores Schroder
-Desde aquí puedo ver el mantel manchado. Me recuerda tus ausencias y esas fiestas que terminan con esas lecturas incomprensibles- dijo Oriana sin saber lo que decía.
Quizá de lo que hablaba la mujer más pálida del mundo, en realidad, se trataba de ese momento de luz, la grieta en el espacio donde uno puede caer, para no levantarse más.
Estábamos en la sala.
En la parte baja del sofá, mi imperio, aguardaba la tromba de cerveza que recorría la tela como un ejército líquido frente a la montaña de la sábanas, el valle como una alfombra.
-¿Quién iba a decir que cuatro años atrás, a esta hora y en un día de vivos, estuve de rodillas frente a un altar?-, regresó.
Las respuestas a esta y muchas otras preguntas, se quedaban casi siempre en imágenes, anhelos que podrían iniciar una cruzada, una guerra por una simple discusión.
-Nadie-, contesté.
-No lo tienes que recalcar, actúas demasiado frío en estos casos, por eso no me gusta platicarte el proceso. Prefiero quedarme sentada en este sofá, esperando a que toque la puerta, y luego te levantes presuroso a abrirla y sea yo y luego reírme-.
-Sí, seguramente habrías optado por destrozar esta habitación-, dije con un tono burlesco.
-Pendejo, no sabes que sin mi tu no existes, serías alguien que sólo camina solo-.
Siempre iba de un tema a otro. Era más que divagar y gastar horas como esclavos de Dios.
-No puedes enteder que mis respiros y sollozos son por ti-, rebatió Oriana.
Se levantó y caminó en silencio sobre la alfombra, como si estuviera pensando en el final de un cuento feliz que pudiera narrar en ese momento.
-Ven, siéntate aquí, no te preocupes, te voy a contar una historia, un recuerdo-, se me ocurrió.
Ella volteó a verme serena, con ese rostro de niña regañada y sonrisa reprimida (No podía ser de otra manera), después de haberse instruído tanto en la televisión para disimular.
-A veces dices cosas que no deberías decir. Me haces tanto daño cuando actúas como loco, cuando gritas juramentos y otras inperfecciones. Eres un niño sin su juguete preferido y sin padres, una hoja de un árbol volando entre tus propias sombras-.
Sus palabras hacían eco en cada rincón del cuarto, sin siquiera haberme dado cuenta de cuándo dejamos el sofá, eran estelas de un color azulado, a veces pardo, a veces amarillezco.
-¿Quiéres vino o cerveza, también tengo jugo de naranja?-, le ofrecí algo. Ahora la cocina.
-Dame una copa de ese vino que tienes sobre la cómoda-, la recámara.
Se apoyó en mi hombro para ir (o regresar) a la cocina por unas copas que casi nunda usaba.Yo fui detrás de ella.
Le serví del vino más barato hasta que el licor humedeció sus manos.
Pensaba que estábamos en la estación de taxis de la Juárez y Mejía, no hay nadie, mas que su cuerpo, una silueta que se pasea entre la gente, un canto, una despedida, un vaso con agua.
La sed por una cruda es difícil de resistir.


Diálogo enfermo

Antonio Flores Schroeder

No se quiere quedar.
-Yo, si no sales conmigo de aquí, me largo en camión, yes ¿he?-
(Hasta pocha salió). A veces la cama es un buen motivo para otras cosas, como dormir, sobre todo cuando los párrafos se caen con noticias venidas a menos desde esas otras ciudades.
-Como desestresa escribir. Cuando me decía el psicólogo... Ya ves que uno llega a una etapa. Si uno piensa que está loca, pues a la chingada-
Ríe. Suelta la burla, el grito. Y yo sigo sin dormir. Sigue platicando, entre sueños.
-Neta-, dice y continúa:
-¿A dónde vamos?. Lagarto cuernudo. Yo si me baño, pero es otro rollo. Pinche agua de Nogales no sirve pa nada. Yo voy a cobrar derechos de autor, por fumar. ¡Quítame los cigarros!, me voy a morir, no sé si estamos ebrios-
Un silencio. Los perros ladran. Se quejan.
-¿Ya te chingaste los cigarros?. Para eso estás bueno, pero que nadie te agarre los tuyos-. Su voz un regaño.
No deja de hablar. Enciende un cigarro, es un Benson & Hedges 100’s Ultra Light (esos no hacen daño, creo).
-Se acabó el gas-.
-¿Y cómo vamos a cocinar?-.
-No, pendejo, el gas del encedor-, arremetió.
-Me estaba diciendo Lupita de las fresas. Compró 70 dólares de esas chingaderas...-
Yo ya estaba dormido.
El acertijo

Antonio Flores Schroeder

Sólo el desierto, final.
La pregunta (sin) una razón:
¿La lujuria casi pactada?.
Estrella al revés,
a veces otra sangre,
entonces fuego, una playa tus muslos.
Edificios a medias.

La frontera por respuestas.

La lujuria.
¿Razón pactada?.
Al revés.
Casi, (Sólo a veces).

La sangre pactada,
y el desierto y las respuestas
y la media por tus muslos y una frontera,
el inicio.

jueves, septiembre 23, 2004

Nace un nuevo proyecto: Punto Final

Antonio Flores Schroeder
A partir del 15 de octubre los lectores de Ciudad Juárez tendrán una alternativa para poder informarse.
Se trata de un proyecto editorial que a través del análisis tratará de proponer soluciones a los problemas que aquejan principalmente a Ciudad Juárez, sin dejar de voltear a ver a la capital del estado.
Con el 30 por ciento del espacio total de la revista, la sección cultural estará a partir del segundo número, a cargo de un reconocido escritor juarense, que muy pronto sabrán de quien se trata, y que estoy seguro muy pronto, la literatura que se hace por estos lares tendrá un lugar digno que podrá llegar a miles de lectores.
En Chihuahua, una conocida bloguera trabaja duro desde hace algunas semanas al mando de un equipo entusiasta muy joven que quiere un Chihuahua mejor.
Del lado periodístico tiene a los mejores colaboradores de la ciudad del burrito y la violencia.
Punto Final nace como una alternativa que no propondrá el morbo como su mayor aliado para circular, tampoco tomará partido en los temas políticos, sino que apostará por la propuesta y el debate.
A partir del lunes pasado han aparecido algunos posters con la información de la revista. El primer número será gratis.







martes, septiembre 21, 2004

Legislar contra los excesos

Antonio Flores Schroeder
Este país necesita un cambio profundo en todos los aspectos. No es posible que pasemos de frente a los problemas sin detenernos a pensar en soluciones.
No son los partidos políticos los que están mal, somos nosotros.
Aunque parezca un chiste la noticia dada a conocer en los principales medios de comunicación, acerca de que ahora la esposa del gobernador Antonio Echeverría, Martha Elena García quiera registrarse como candidata del Partido Acción Nacional para gobernar Nayarith, es la realidad mexicana.
Y es que a como van las cosas, Martha Sahagún terminará por ser la candidata del PAN en el 2006.
Primero fue en Tlaxcala en donde por cierto el PRD ha actuado bien respecto a la esposa del gobernador Alfonso Sánchez Anaya, luego, ¿en dónde más será?.

¿Debe legislarse para impedir la transferencia de poder entre cónyuges?
Esta pregunta apareció en la página virtual de El Universal, como parte de un sondeo entre los cibernautas.
La respuesta fue contundente. De 4111 personas que habían decido participar en el muestreo, 3500 (85.14%) se manifestaron en el sentido de que debía legislarse y sólo 610 dijeron que no, es decir, el 14.84 por ciento.
Aunque a simple vista para algunas personas pudiera parecer que aquellos que están en contra, están acudiendo a una medida sexista, me parece no ser así.
De no legislarse el tema, fácilmente podríamos estar hablando en unos años de graves problemas.
Pero mejor pongámonos a ver la televisión y el caso de Gloria Trevi, que está muy interesante.
Por eso estamos así.









domingo, septiembre 19, 2004

Para aquellos que quieren hacerse ricos sin trabajar


Antonio Flores Schroeder
A veces es curioso lo que un cibernauta puede encontrar en la red de internet. Desde pases gratuitos para no entrevistarse con San Pedro y llegar directamente a la oficina de primer mundo de aquel que llamamos Dios, hasta fraudes contra el Seguro Social, como los que ha realizado un rojizo rotativo de San Lorenzo de mínima circulación, en la ciudad del burrito y la violencia.
Pues bien, existe una página que vende un "Detector direccional", capaz de localizar, según sus vendedores, un depósito metálico a 4 kilómetros de distancia y a 28 metros de profundidad.
Sí, la oferta es ridícula.
Según lo difundido por Latincom, el dispositivo puede encontrar también una moneda de oro a una distancia de más de 200 metros, enterrada a 1 metro de produndidad.
Una persona acudió a un taller de Latincom con el famoso detector y los resultados que difunde la agencia de información es la siguiente:
"El “detector” que vimos se compone de un cuadro de aproximadamente 25 x 30 cm en madera barnizada, tiene una brújula de plástico al frente, un seudo medidor, algunos reglajes y en la parte posterior una especie bulbo… el conjunto parece una máquina de Julio Verne de principios del siglo. Pudimos verificar con nuestro amable visitante que este material de detección no sirve absolutamente para nada. Fuimos por segunda vez con este tipo de aparato a nuestro terreno de prueba en donde enterramos a solamente 20 cm de profundidad 5 centenarios (gordas monedas de oro mexicanos) más 20 monedas de plata de buen tamaño. Arreglamos el aparato en su posición óptima según el manual del constructor y tratamos de detectar este depósito de metales nobles. Resultado: En ningún momento dado, ni a cualquier distancia y en cualquier ángulo pudimos detectar algo aunque estuviésemos encima del blanco. Les recordamos que cualquier tipo de “detector direccional” no tiene ningún fundamente electrónico o físico que sea conocido o demostrable. Es material radiestesista disfrazado para darle una apariencia de material electrónico poderoso. Mejor de comprar un metro de cuerda y colocar al final un plomo para así obtener un péndulo y no le costará tres mil dólares!"

Sí, es una estafa, aunque esto es sólo una muestra de los grandes fraudes que se pueden llevar a cabo a través de internet.
Si alguien quiere visualizar lo anterior incluyo la dirección:


http://www.deepers-detector.com

sábado, septiembre 18, 2004

A grandes rasgos

-Sé que por dentro estás diciendo que me vaya a la chingada-, dijo Esteban a su esposa como si fuera adivino.
Era la madrugada, el primer día, un sol después de emborracharse antes de volver a nacer para localizar el futuro a través de un telescopio.
Los vecinos estaban acostumbrados a verlos hacer el amor en una esquina de la terraza, porque eso sí, les gustaba arrinconarse a un lado de la mecedora en donde la abuela murió. A veces se les podía sorprender, aún lo recuerda mi prima, escuchar sus palabras un exhalo y varios accidentes, entre ellos, que se les quebrara una botella de ron.
Ocurría casi todos los viernes, así que quienes vivíamos cerca de ellos, estábamos acostumbrados a tanto desvarío de la pareja.
Pero muy diferente a todas esas veces, fue esta madrugada que no hubo estrellas ni porvenir. Hoy fue un tanto anormal, podríamos decir.
Y es que encontrarlos ahí, con el tiempo encima y tan desnudos.
Ella estaba callada, miraba los mozaicos la sombra del pino. Con la sonrisa a cuestas, fria, inmensa, condescendiente. Ese ruido y esos putos quejidos me jodieron tanto que no pude dormir. Hacer el amor al aire libre y frente a todos, no es cualquier cosa, siempre lo supuse, se trataba de una empresa difícil.
Verlos muertos a los dos, ahí en el balcón, fue impactante.

jueves, septiembre 16, 2004

El regreso (del delirio)


Antonio Flores Schroeder
A las cuatro de la madrugada giré de un lado a otro del colchón. El calor que emanaba del suelo no me dejaba dormir.
Entreabrí los ojos por un extraño sentimiento y pude ver a Oriana sentada sobre el sofá antes de pintarse los labios.
-¿Cómo entraste?- pregunté todavía con la voz entrecortada.
-Una mujer se las arregla como puede para estar con alguien, además ya me conoces como soy-.
Mi voz no tenía fuerza y su rostro parecía desaparecer cada vez que caía por etapas al vacío de la alfombra.
-¿Qué estás haciendo ahí acostado, si ya sabes que todos los viernes vengo a molestarte?-, interrogó con esa inconfundible voz de niña insolente.
Sus palabras me remitieron al viejo juego sexual. Llegaron a mi mente imágenes, días, tardes en los que uno suele pasar atardeceres sin más que embriagarse con las pláticas de una mujer, antes de pintarle un óleo sobre el lienzo de sus senos.
Acomodó el cigarro entre los labios y recogió su cabello, luego, me hizo una señal con las manos para que me acercara.
-A esta hora, si no fuera por venir a verte, ya estaría dormida-, sentenció.
Los golpes de otras madrugadas llegaron rápido: Una luz entre sábanas y un pez que muere lento sobre la arena; fotografías como relámpagos que aún se conservan en mi armario.
-A esta hora ya no sé quién soy, ni por qué estoy otra vez aquí-, dijo al buscar en uno de los cajones del buró, un cuchillo que había dejado entre la ropa.
-¿Cuándo te dije que regresaras a mi departamento?- recobré el tono de voz.
-No me tienes que invitar y ni siquiera te tengo que pedir permiso para entrar. Subo las escaleras y tu ni te das cuenta, te acompaño hasta esa cama donde te derrumbas poco a poco-.
No sé cómo, pero me enloquece (ella lo sabe). Cada vez que aparece es diferente.
Me levanté como pude, me recargué sobre el respaldo de la cama y di un trago a la cerveza caliente, que dejé a medias en el suelo antes de conciliar el sueño, este sueño.
-Estás más flaco que la última vez que vine, cuando tiré por accidente el cortinero de la otra recámara-, sentenció un poco molesta.
-No me gustan los cuartos a media luz, ¿qué le hiciste a la lámpara?-.
Aparecí en el baño para lavarme la cara antes de que un temblor en las piernas me impidiera regresar a la cama.
Apagó su cigarro un fuego en el agua del olvido. Fue hasta la ventana y miró en la calle el rodar de la basura. Las hojas de los árboles secos de octubre semejaban juguetes, muñecas o granos de maíz casi imperceptibles que caían uno a uno sobre los techos de los carros.
-¿Qué te parece si platicamos un poco sobre nuestra relación?- dijo mientras se acomodaba las medias y sonrió.
-¿No me digas que no te está gustando esta forma de amarnos a escondidas de nosotros mismos?, ¿crees que no me he dado cuenta cómo me ves mientras me pinto los labios?
-No empieces con esas preguntas que no nos llevan a ningún lugar, necesito que me digas que va a ser de ti cuando yo me vaya de la ciudad- (Siempre me ha inquietado la idea de dejarla sola, divagar por este edificio).
-Buscaré otro amor o en el peor de los casos te seguiré-, contesto incrédula.
Fui a la cocina para preparar un café, ella se quedó cerca de la ventana viendo la noche. Oriana intuía que sus palabras habían dado en el lugar exacto, lo supe por la expresión de un rostro de arrepentimiento en busca de un sitio para evadirse de mi aflicción.
Le eché agua a la cafetera y un poco de ron. Sabía que no le gustaba así.
Caminó unos cuantos pasos y se sentó en el sillón de la sala. Ahí se perdió en sus mundos. La idea de que yo emigrara terminó por aterrarla. Le llevé la taza con café para que bebiera un poco y se calmara, nunca me ha gustado verla triste, sobre todo cuando se guardan las esperanzas de que de un momento a otro, aparezcan las caricias y el eterno trayecto desde su espalda hacia el sexo.
Apenas le dió el primer trago al café cambiaron sus facciones. Debió haber pensado lanzarme frases hirientes para exhibirme con los vecinos, pero ella también estaba esperanzada en rescatar un poco de amor.
Los ladridos de los perros, un mareo y enseguida un fluído de colores se formó en re menor al despertar con la música que bajó por las esclaeras desde el piso de arriba.
Quise acariciar sus piernas pero no pude. Dije que todo estaba predestinado para volverla a encontrar. Tenía que haber sido así.


martes, septiembre 14, 2004

El búho

Antonio Flores Schroeder
La historia que a continuación relataré aún me sigue causando terror cada vez que salgo al patio trasero de la casa.
Hasta hoy, cinco años después, he decidido escribir lo que ahora sangra a través de mis dedos que golpean monótonamente el teclado de esta vieja computadora.
La anécdota marcó mi juventud y hasta hoy suele despertarme de madrugada mientras la fiebre se apodera de mi cuerpo.
Un día antes de que mi madre muriera presa de su diabetes, enfermedad terrible de la que nunca pudo escapar, mi hermana lavó la ropa y me pidió la acompañara a colgar la indumentaria en el tendedero.
Tenía sólo una hora para llevar a cabo nuestro cometido, antes de regresar al hospital para cuidar a quien nos había visto crecer de juego en juego hasta que aprendimos a parlar.
Al momento que mi hermana colgaba un vestido en el cordón que ya sostenía más de una decena de prendas, un búho sobrevoló la casa por algunos minutos.
Sin saber cómo fue a parar a ese lugar, el búho apareció en una de las ramas del árbol de la casa del vecino.
El ovíparo emitió un extraño ruido y entonces mi hermana empezó a sollozar en silencio.
No me interesé en las razones de aquel llanto que comprendí lógico. Pensé que sus lágrimas se debían al estado que guardaba mamá en el cuarto del hospital en donde vivió sus últimos cuatro meses.
Dos días después de la sepultura de aquel sábado lluvioso, me contó la conmovedora historia.
Sólo de recordar sus palabras el corazón se me nubla.
Un día Ivonne acompañó a mamá de compras. Mi hermana escuchó atenta la narración mientras se dirigían al supermercado. La historia se le grabó en las entrañas.
“Cuando los búhos cantan es que se va a morir un familiar”, sentenció mi madre.
Desde entonces Ivonne guardó un profundo temor a esas hermosas aves nocturnas.
La frase le fue explicada meses después.
Un tío contó que horas antes de haber muerto el abuelo, una mañana un búho se paró en la barda del patio de su casa.
Por la tarde la policía les habló por teléfono para informarles de un accidente que le arrebató la vida mientras viajaba en un camión a la ciudad de Chihuahua.
Desde que me contó lo sucedido jamás he vuelto a visitar el zoológico.
Ante el temor de encontrarme de frente a un búho, mandé a clausurar con ladrillos las ventanas de mi departamento.
Aunque a muchos parezca cosas de locos mis últimas actitudes, tampoco me gusta andar de noche fuera del hogar y mi sirvienta tiene órdenes explicítas de taparme los oídos antes de marcharse a su dormitorio, ya que no quisiera volver escuchar el ruido que emitió aquel búho.




domingo, septiembre 12, 2004

Este texto lo encontré en un archivo de la computadora. Lo escribí poco antes de irme a Sonora. No tengo la fecha exacta pero fue es de hace dos años (Más o menos).

El dios (puras piñas)

Antonio Flores Schroeder
A las once aeme Juarez se disfraza de arena, antes de que hombres de amarillo limpien esos vestigios, miradas del pasado.
Para la mujer de la piña ya no será igual, me dijo un reportero.
El mundo le había encendido el vientre con un sueño. Le expulsaron de la Catedral sin que al padre le importara que las puertas de su conciencia eran golpeadas por un ir y venir de borrachos, esos hombres de locura pasajera que viven en el paraiso terrenal.
La mujer -ya con su piña podrida- insistió. Tocó ventanas, luces, fantasmas que habitan cantinas de la zona centro.
Nadie le brindó ayuda. Al contrario, varias fueron las ancianas que corrieron cortina para evitarles a sus nietos, la pena de ver caer en la interperie a una mujer.
No pudo más. La dama de la piña tomó de un bote de basura un cartón y lo acomodó sobre la banqueta.
Desnudó su cuerpo blanco, el cabello en el tendido. Al cabo de un tiempo pudo escuchar el llanto de un recién nacido que aparecía entre la niebla y su piel.
Nadie imaginó que de esa señora -muerta de hambre-
nacería otro dios.
Más recuerdos de Laesta


Antonio Flores Schroeder
La nostalgia siempre acaba por ganarme. En las últimas horas me azotaron los recuerdos de aquel taller literario, que aunque muchos no lo acepten por razones 'politicoculturales', fue el único grupo de esa 'institución' que no recibió apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes, pero el que más trabajo realizó.
Pero bueno, mejor que meterme en cuestiones meramente personales, relataré de manera breve otra de las imágenes que hasta el día de hoy no se han borrado de mi turbia mente.
En el taller había un joven al que conocí en la librería Clips con el que dimos inicio a una serie de actividades culturales que tuvieron mucho éxito los sábados por las noches, allá a finales de 1999 y principios del 2000.
Su nombre es Sergio Avila, un buen tipo del que hay muchas historias, las cuales se han tornado en una especie de mitos (o por lo menos chistes, como lo quieran tomar).
En una ocasión, minutos antes de asistir a la sesión del taller, Sergio me dijo que no tenía material, pero que 'quizá podría servir un texto que le gustaba mucho'.
Llegamos en mi carro a su departamento, ubicado sobre la avenida Vicente Guerrero, casi esquina con López Mateos.
Lo aguardé en el auto por espacio de (supongamos) diez minutos. Antes de que encendiera mi segundo cigarro subió al Tsuru desesperado:
-Ya chingé, vamos a una papelería a sacar copias-
No tomé mucha importancia al hecho, porque conocía muy de cerca su irresponsabilidad. Jamás me pasó por mi turbia mente (otra vez) que incurría en un vil plagio.
Recuerdo muy bien las palabras de uno de los talleristas, creo que fue López Landó, que le indicó que era una falta de respeto llevar un texto escrito 'a pluma'.
Con los años me enteré de que aquellos versos eran una copia de un gran trabajo literario. Aunque no recuerdo a ciencia cierta el nombre del trabajo original, le pueden preguntar a Zerk.
Lo curioso de este penoso asunto también debe ser comentado. Me refiero a que en la convocatoria que hizo el INBA para el taller, solicitó a los interesados llevar copias de su trabajo 'literario'.
Meses atrás Sergio incurrió en otro delito no sólo moral sino legal.
Dejó todo para el último minuto.
Aunque parezca chistoso no lo es. Sergio Avila burló a los funcionarios del INBA que seleccionaron a los jóvenes que participarían en el taller.
Los responsables de entregar un grupo de nacientes escritores y otros no tanto al doctor JMGG, fueron el flamante escritor chihuahuense Enrique Cortazar que por cierto, me gusta como escribe (no es chiste), y el otro es es el poeta Jorge Humberto Chávez.
De Laesta hay muchas cosas que contar, por ejemplo ¿Cómo nació el nombre de Laesta?. Pero mejor, que esa la cuente "El Lobo", Zerk o Santana.
Da gusto enterarse de que la lectura del sábado fue un éxito. No podía ser de otra manera.
Así las cosas.























viernes, septiembre 10, 2004

Algunos recuerdos de Laesta

Algunas anécdotas de 'El Lobo', Zerk y Santana


Antonio Flores Schroeder
Ahora con la próxima lectura de los exmiembros de Laesta, regresaron a mi sucia mente algunas imágenes de ellos, recuerdos que me persiguen cada vez que ingreso a las inhabitables salas del Instituto Nacional de Bellas Artes, en Ciudad Juárez.
Uno de los escritores de ese taller (dirigido por el doctor JMGG), además de haber sido mi compañero, es Mauricio Rodríguez, es decir el buen Zerk.
Desde mi particular punto de vista, es uno de los mejores poetas de la ciudad del burrito y la violencia.
Una de las anécdotas que más risa me provoca es una de sus angustiosas manías.
A Zerk le gustaba hace algunos años -no sé si todavía- repetir sílabas, expresiones en un tono de locura pasajera que quedaban grabadas de sus entrevistas.
Por ejemplo, si alguien se reía de fea manera, lo repetía una y otra vez y entonces era la redacción un pequeño manicomio. Risas por aquí, risas por allá.
Sus enseñansas en el taller literario eran sobre todo constructivas, criticaba sin criticar.

De Jorge López Landó recuerdo su gusto indomable por Star Wars y el buen rock. "El Lobo", aunque nunca lo conocí a fondo es una buena persona.
Tiene versos interesantes y aunque no ha publicado un libro, su calidad literaria es inobjetable.
No me gustaba -lo confienzo ahora- cuando leía mis textos en la sesiones y tocaba su turno en las críticas.
"Puta madre". La expresión se quedaba atorada en las entrañas.
Sus palabras eran versos terrorificos a la hora de señalar los extravíos en lo que solíamos caer.
Le aprendí la cordura y el gusto por la ciencia ficción.
Jorge, convertido con los años en padre de familia, lleva un niño en su interior, pero ay de ustedes que lo hagan enojar. Es un demonio.

Del señor Juan Pablo Santana qué más puedo decir. No sólo es buena persona sino que el 'poeta blando' no escribe en su blog.
A mi me relajaba mucho cuando le tocaba dar su punto de vista sobre mi texto.
Era el más piadoso y solía reconstruir mejores oraciones, con las mismas palabras que uno había edificado poemas, versos o historias de segunda clase.
La anécdota que más recuerdo de él, es el día de la gran borrachera en su depa, en la cual se encontraba Zerk. (Manejar en sentido contrario por una de las avenidas más transitadas de Ciudad Juárez no cualquiera lo hace).
Eran buenos tiempos. De eso no hay duda.

El taller de Laesta construyó varias historias.
No recuerdo a ciencia cierta si fue el primer día de sesiones, pero una jovencita que acudió con un texto un sábado de esos, no regresó.
En su creación incurrió en un error gravísimo, en donde en lugar de escribir 'corazón' dibujó un 'corazoncito'.
Varios de nosotros no reímos hasta que el estómago se cansó y alguien le dio una lección de la que hasta ahora -estoy seguro- no se ha olvidado.
Laesta era un grupo unido no sólo en las letras sino en las borracheras. También dejó algunos fantasmas que hasta la fecha no he podido ver desde esos años. Lluvia, Carolina, Daniel y Sergio, algunos de ellos.







jueves, septiembre 09, 2004

Algunos recuerdos de Laesta

(Ahora que se aproxima la lectura de "El Lobo", Zerk y Santana)


Antonio Flores Schroeder
Ahora con la próxima lectura de los exmiembros de Laesta, vinieron a mi mente algunas imágenes de ellos, recuerdos que me persiguen de vez en cuando.
Uno de los jóvenes creadores de ese taller dirigido por el doctor JMGG, además de haber sido mi compañero, es muy amigo mio. Me ha soportado en todos mis desvaríos.
Me refiero a Zerk, el cual desde mi particular punto de vista, es uno de los mejores y más inteligentes poetas de la ciudad del burrito y la violencia.
Una de las anécdotas que más risa me provoca es una de sus manías.
A Zerk le gustaba hace algunos años -no sé si todavía- repetir sílabas o expresiones que quedaban grabadas de sus entrevistas.
Por ejemplo, si alguien se reía de fea manera, como suele pasar en las fuentes que cubría para un rotativo que no valoró a un periodista con caracter social, lo repetía una y otra vez.
Entonces era la redacción un pequeño manicomio. Risas por aquí, risas por allá.
Sus enseñansas en el taller literario eran sobre todo constructivas, Criticaba sin criticar. Señalaba los tradicionales vicios literarios a los que acudíamos todos en nuestros textos.
De Jorge López Landó recuerdo algunas cosas. Su gusto indomable por Star Wars y el buen rock. "El Lobo", aunque nunca lo conocí a fondo en una buena persona.
Tiene versos interesantes y para mi se me hace injusto que las editoriales, por los menos las chihuahuenses, no bajen por él cuando hay luna llena.
No me gustaba -lo confienzo ahora- cuando leía mis textos en la sesiones y tocaba el turno de "El Lobo" en las críticas.
"Puta madre", las palabras no me salían porque quedaban atoradas en las entrañas.
Sus palabras eran bombas de las cuales uno podía aprender mucho, pero había veces que varios de nosotros nos calaba hasta los huesos.
Jorge lleva un niño en su interior, pero ay de ustedes que lo hagan enojar.
Del señor Juan Pablo Santana que más puedo decir. No sólo es buena persona sino que el cabrón no escribe en su blog.
A mi me relajaba mucho cuando le tocaba dar su punto de vista sobre mi texto. Era el más piadoso y solía reconstruir mejores oraciones, con las mismas palabras que uno había escrito los poemas o los cuentos.
La anécdota que más recuerdo es el día de la borrachera en su depa con el Zerk.
(Manejar en sentido contrario por una de las avenidas más transitadas de Ciudad Juárez no cualquiera lo hace).
Eran buenos tiempos. De eso no hay duda.





lunes, septiembre 06, 2004

La lectura del Presidente

Antonio Flores Schroeder
Ojalá y Fox tuviera el reto de convertir a México en un país de lectores, como lo dijo esta mañana en la celebración del 70 aniversario del Fondo de Cultura Económica (FCE).
El mundo de la política en este país, con sus (des)propuestas e ideas han propiciado que ya nadie crea en sus gobernantes.
Y es que si revisamos lo que dicen durante sus campañas electorales respecto a sus acciones, nos damos cuenta que los funcionarios no les importa mentir, caer mal o que tengan una mala idea de ellos, con tal de llegar al poder. Hay mucha lana.
Todos sabemos que el mundo foxilandia y los demás mundos de cada uno de los representantes populares, no existen.
Por eso cada vez nos parecen más alejadas de la realidad, sus discursos y declaraciones.
Al Ejecutivo federal se le ocurrió decir ahora que "Uno de los grandes retos es fomentar la lectura, es uno de los objetivos que perseguimos en cada aula de todo el país para que exista una bliblioteca que tenga un libro al alcance de todos los niños mexicanos".
Hasta la fecha no conozco un plan serio de algún gobierno para hacer que los mexicanos más que leer más, lean.

domingo, septiembre 05, 2004

Asesinatos contra periodistas: uno más a la cuenta


Antonio Flores Schroeder
Aunque no fue tan publicitado como el crimen del editor de la revista tijuanense Zeta, a mediados de la semana se llevó a cabo el sexto asesinato contra un periodista en lo que va de este sexenio y el tercero tan sólo en este año.
Ahora fue en Tamaulipas en contra de Francisco Arratia Saldiern, en la que por cierto, el gobierno de ese territorio ha recibido un cúmulo de cartas de protesta por el hecho violento ya que las tierras tamaulipecas se convirtieron en uno de los lares más peligrosos para el ejercicio periodístico que critica la colusión entre el narcotráfico y el poder político.
El crimen parece ser, como se deron los hechos una venganza por su trabajo.
Lo torturaron, le quemaron las manos, le destrozaron el cuerpo y el dedo medio de la mano izquierda no aparece.
Ahora, como suelen decir las autoridades después de los asesinatos de periodistas, se dará a conocer que obedeció a motivos personales y no a su desempeño periodístico.
Villamil, un columnista nacional, dijo ayer que 'Tamaulipas tiene ahora el récord de crímenes en las ciudades fronterizas y específicamente de agresiones contra periodistas: en tan sólo lo que va de 2004 se han cometido 128 homicidios, 47 de los cuales están relacionados con el narcotráfico'.
Aunque quizá se equivocó, ya que en Ciudad Juárez, posiblemente las muertes relacionadas con el narco, ya superaron ese número, tomando en cuenta las narcofosas.

Los otros asesinatos. Reaparecen los desaparecidos


Antonio Flores Schroeder
El sistema que implementaron los gobiernos en México para terminar con sus adversarios son peliculezcos.
Durante los últimos meses la Fiscalía Especializada para Movimientos del Pasado (Femospp)ha iniciado una averiguación en distintos hospitales pquiatricos de este país.
Investigadores descubrieron ,según información divulgada por La Jornada, en su edición dominical, que existen más de cien expedientes con nombres iguales a los desaparecidos durante la guerra sucial de los años 70 y 80.
Como si se tratara de un guión de un escritor para uno de sus libros, no es así.
De acuerdo con las indagatorias muy pronto se podría dar con el paradero de los 'desaparecidos', por lo que ahora surge la idea de que no todos fueron arrojados al mar.
Existe un caso de un preso político que fue enviado a un manicomio. Se trata de Carlos Castañeda de la Fuente, quien en 1970 intentó asesinar al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.
La Jornada dijo que Ignacio Carrillo Prieto, fiscal
especial para esos asuntos, revisó 761 expedientes en el hospital Fray Bernandino Alvarez. Se detectaron posibles casos en el hospital Samuel Ramírez Moreno, después de que fueron revisados 12 mil expedientes.
"Hasta el momento la fiscalía tiene seis casos que pudieron ser los de seis desaparecidos, lo que significaría que efectivamente las torturas y los malos tratos infligidos por las autoridades llevaron a muchos opositores a esos sitios", aseguraron diversos funcionarios públicos al periódico capitalino.
De los casos concretos en los que se ha documentado que las torturas infligidas por autoridades militares o civiles llevaron a los afectados a hospitales siquiátricos están los de Carlos Castañeda de la Fuente (La Jornada, abril de 2004), quien permaneció 23 años recluido en el Samuel Ramírez Moreno; en el Fray Bernardino se localizaron los expedientes de Antonio Castro Wierczorek y Alejandro Arroyo Cabañas. El primero desapareció en julio de 1982; el segundo fue torturado por militares en 1973 y tuvo que ingresar al hospital luego de ser detenido en Atoyac de Alvarez, Guerrero, por presuntas alteraciones de sus facultades mentales.
Aunque lo anterior podría formar parte de una película argentina contra la represión, estamos hablando de una realidad que se vivió en este país de mentiras y verdades a medias.
Se trata, según el periódico La Jornada, del final que tuvieron muchos de aquellos que no concordaron con la degenerada política que mantuvieron los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional.

viernes, septiembre 03, 2004

Feminicidios en Juárez, la historia oculta

¿Quiénes son los asesinos? ¿Coincidencias o la pura verdad?


Por Antonio Flores Schroeder
Probablemente el mundo nunca se entere de lo que ha pasado hasta este momento con los feminicidios en Ciudad Juárez.
Sin embargo, la relación existente entre el hallazgo de las llamadas narcofosas en el residencial "Las Asequias y los cadáveres de ocho mujeres encontrados en un campo algodonero, tiene lazos de unión muy fuertes, al menos en apariencia, que si la autoridad no quiere ligar e investigar, tendremos una idea de lo que si puede ser la verdad.
Me refiero a un informe de la Procuraduría General de la República, basado en otro documento similar elaborado por los peritos y el forense de la institución federal.
En ese texto, al que los medios de comunicación no se han tenido mucho acceso, se habla de que varios de los cuerpos de los cadáveres, aniquilados por elementos de la Policía Judicial del Estado de Chihuahua y el Cártel de Juárez, fueron congelados antes de ser bañados con cal líquida para evitar 'los malos olores'.
Estos quiere decir, que por las horas del día en que los mataban, los tenían que congelar para enterrarlos horas o quizá días después, con el fin de evitar que los vecinos se dieran cuenta de los crímenes.

Lo curioso...
Según notas publicadas en Norte en el 2002, el abogado Mario César Escobedo Anaya, de 29 años, fue asesinado por Ricardo Alejandro Valles, primer comandante de PJE en Juárez y seis agentes de la siniestra corporación.
Era el defensor de uno de los supuestos asesinos de 8 mujeres encontradas en los campos algodoneros.
En una ocasión le comentó a un amigo reportero, durante una plática informal, que los cuerpos presentaban heridas por 'quemaduras de hielo' y que él suponía que los cadáveres podían haber sido congelados.
Escobedo fue el primero que lo dijo y tenía una hipótesis que estaba a punto de comprobar. Dos semanas después murió acribillado supuestamente porque 'lo confundieron' con un criminal y meses después el caso de 'los congeladores' fue manejado por los medios nacionales.
Si la Procuraduría General de la República acusa a los elementos de la PJE de ser los sicarios del cártel, ¿A caso no hay coincidencia o 'gato encerrado' con el congelamiento de cadáveres?
El periodista José Pérez Espino, Director General de Almargen, mencionó hace poco en un artículo 'las coincidencias' que había entre la cercanía -sólo 2 kilómetros- entre 'Las Asequias' y los campos algodoneros.
Entonces son dos concordancias bárbaras.

miércoles, septiembre 01, 2004

Comentario lo más serio posible sobre el (Des)Informe

Por Antonio Flores Schroeder
El Informe de Vicente Fox fue lo que muchos esperaban: aburrido.
y le faltó algo muy importante: Un presidente.
A pesar de que fue menos peor que los anteriores, quedaron muchas cosas por tratar, por ejemplo, si le gustó el partido de Pumas contra el Real Madrid, y que opina de que Hugo Sánchez quiera ser el próximo entrenador de la selección mexicana.
Otra aspecto que le faltó ver a fondo y sobre todo presentar un resultado concreto, fueron los asesinatos de mujeres en Juárez.
A los que estaban sentados ahí con pancartas y otros sin ellas, les faltó roncar más. Les quise recomendar se fueran a dormitar con sus amantes a las estaciones del metro Pino Suárez, pero no me contestaron sus celulares porque -creo- no le habían puesto crédito a sus celulares.
Les faltó gritar más cosas: Porras a favor de las Chivas o los Lakers; Consignas a favor de que en China no suban el precio del tomate, digo, por lo menos...
Luego Beltrones con su voz salinista, me hizo recordar los informes de un orejón.
Entre otras cosas me llamó la atención como el sonorense contestó: cuidando su imagen rumbo al 2006. (Pregúntele a todos los periódicos de esa entidad si no es un 'presidenciable nato'.
En pocas palabras a Fox le faltó pronunciar una vez más la palabra democracia.
Ya para terminar con el tema, que me duele el estómago, es el más importante que se ausentó en este parte de informe como en los partes de priístas y perredistas: La honestidad.
Cuentario

Pistas y traiciones*

Por Antonio Flores Schroeder

Lo que alcanzó a ver Mariana le bastó para darse cuenta de lo que ocurría. La historia se repitió como si se tratara de una película de terror.
-Fueron otra vez los judiciales-, exclamó en voz baja la reportera al fotógrafo que la acompañaba.
-Sí, estos hijos de puta se las llevan a los sicarios del cártel-.
Uno de los oficiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado que custodiaba el área alcanzó a escuchar.
-Shhhh, cállate que te oyen-, replicó asustada la mujer.
-¡Que me escuchen!-, gritó el caza imágenes para que todos se dieran cuenta.
La víctima se trataba de una mujer dentro de un hoyo de unos dos metros de largo por uno de profundidad. Tenía una herida en el seno izquierdo, escoraciones en los brazos y varios golpes en el rostro que le habían provocado hemorragia bucal y por la nariz. Su pantalón de mezclilla estaban debajo de las rodillas. Tenía amarrada a su cuello un cable eléctrico color blanco.
Los ojos de la mujer parecían estar aún con vida, sumergidos en un rostro moreno pálido de una niña con labios secos.
Pocas veces la reportera había quedado tan sorprendida como esa mañana. Durante su primer año como comunicadora se había encontrado con crímenes entre narcotraficantes o suicidios, pero esta era la primera ocasión que veía de frente un asesinato de una mujer con tanta saña.
A través de sus lentes semioscuros, el oficial que había escuchado la queja de los periodistas vio la cara de frustración de la reportera, los curiosos que observaban desde lejos la escena del crimen y algunos policías que buscaban
inútilmente evidencias sobre la tierra y las espinas.
-Pinches judiciales culeros, ya me han dicho que les llevan a los sicarios mujeres para que las violen y la maten... estos han de ser los que ejecutan a los rivales del cártel- reclamó el fotógrafo, sin saber que 10 años después descubrirían una narcofosa en el fraccionamiento Asequias de Ciudad Juárez, que pondría al descubierto la protección de la Procuraduría a los narcotraficantes.
Horas después cuando el departamento de comunicación social rindió una conferencia de prensa, el oficial abordó a la reportera y le entregó una servilleta con una leyenda escrita con lápiz:
“Tengo información importante para usted, busque quiénes son aquellos que manejan en sus negocios refrigeradores grandes, en algunos cuerpos hay evidencias que pueden explicar muchas cosas que aquí se han ocultado. En un estudio forense de 1993 a 1998 que tenemos se da a conocer que se utilizó una sustancia sintética blanca que se parece mucho a los espermatozoides. Si quiere más información yo se la haré llegar. No me busque”.
Inexplicablemente los dos corrieron con bastante suerte. El policía es subprocurador de la PGJE y la reportera directora de comunicación social del gobierno del estado.
Ambos viven en lujosas residencias que no soñaron tener.
Que casualidad.


*Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Esto es sólo un cuento (eso aparenta).