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lunes, abril 26, 2004

Cartas del baúl (I)


Ambla Sa Sambla:
Te mando esta carta con Oriana porque hace tiempo que no contestas, ni siquiera te has dignado las poquísimias veces que he marcado a tu teléfono, a levantar la bocina, a decirme que todavía existes. De los textos que te he enviado, creo que han sido interceptados por la Santa Sede, de las llamadas no sé, por eso, para constatar que es mentira lo de tu secuestro, te envío este mensaje con ella.
Hace unos días vino a visitarme el hijo de puta del Sacerdote Altamirano, el muy cabrón creyó que no lo vi cuando me espiaba con un telescopio desde el edificio San Carlos. Luego, después de trepar con su cadena para montañas por las paredes del pasillo interior del edificio, tocó a la puerta unas treinta veces.
Yo estaba viendo el partido del River contra el real Madrid, eso fue lo que me enojó más. Mira que haberme interrumpido la fiesta.
Me preguntó por ti, sobre el baúl que tenemos escondido en El Salvador, pero no canté nada, me quedé callado, a pesar de que amenazó con arrojar las pinturas que robó tu padre hace casi un siglo en Francia, en 'Les demoiselles d'Avignon'.
Dice haber descubierto la fórmula de Kokhlova y otras tantas pendejadas. En la panadería, a un lado del edificio donde estoy viviendo, he visto entrar a hombres vestidos de negro y un carro de la Policía Secreta ha estado rondado el lugar por las noches. No he podido dormir.
Oriana lleva la llave del R-1 y espero que lo puedas echar a andar. Según los careros de los árabes todo saldrá bien.
Voy a estar a la espera de que lo puedas hacer (y de que puedas continuar vivo).

Te agradace atentamente, Baboriny

sábado, abril 24, 2004

En una tarde cualquiera

"Creo que si Dios bajara a la tierra se quedaría aquí, sobre todo si viera las sonorenses de Puerto Peñasco", balbuceó el alcalde de Magdalena en una tarde antes de que mataran a Colosio en la ciudad de Tijuana, en 1994. Era la música el cielo, el llanto de un cactus en el corazón.
Su esposa permaneció callada y hasta después de (supongo) treinta minutos en la carretera Nogales-Magdalena, contestó. Ya estaban en Imuris:
"Así como tu hablas pendejadas yo diré otra: si Dios bajara a la tierra y pasara por este poblado donde sólo venden quesadillas, se quedaría aquí, daría vueltas en la plaza, en ese entronque donde se puede escoger varios caminos, entre ellos para ir Ciudad Juárez, por donde fuimos hace cerca de ocho años cuando nuestro amigo Baeza le vio la cara de pendejo a Francisco Barrio, en aquel verano ardiente, lujoso, espectacular".
No hubo risotadas, sólo temblores de rabia en los labios.
El alcalde Equis Imbacelus se detuvo en uno de los famosos puestos donde hacen la tortilla de harina en medio de la contaminación que dejan los autobuses Norte de Sonora, y sin mediar una palabra, estiró la mano hasta la puerta del copiloto donde estaba su esposa, la abrió, y la arrojó al asfalto caliente de una certera patada (ante la mirada atónita de los presentes) casi al mismo tiempo en que las lagartijas habían aprovechado para ganar la carrera a los dinosaurios de México, lo que provocaría que los del la ultratumba se enmascaran para independizar la selva de los pescados, colonizada por los tiburones.
Imbacelus aceleró su automóvil, un Mercedes Benz 1994 y sin hacer el alto correspondiente, intentó ganarle la carrera a un tráiler. No tuvo suerte.

viernes, abril 23, 2004

-Desde el cielo lo puedo ver todo-, dijo Dios con una cerveza en la mano (tal vez rascándose el ombligo).
Laboratorio de misóginos

Por Antonio Flores Schroeder
-De verdad, sí me pasó por la mente buscarlas ahí. Creo que aquellas cosas... cómo se llaman, mmmm, esperate, creo que las tengo en la punta de la lengua-
-Ahi Norma, -interrumpió Germán enojado- siempre con tus olvidos, en esta semana metiste en tantos problemas al equipo investigador-
-La borraja, (Una explosión sus palabras) ya ves, sí me acuerdo, no exagere las cosas don Germán-, las palabras de la química Barrón sucumbieron a los demás y René, desde la esquina de la oficina le gritó:
-A ver si no confundes la borraja con una rosa-
Todos los que estaban ahí desde la noche anterior se burlaron, como desahogándose del estrés. La refigeración del edificio Cuarto Militar impedía que a los científicos les diera sueño, sin embargo el café colombiano que habían llevado desde Nogales a Phoenix con el contrabando de cigarros cubanos, era el mejor despertador.
-Dinos la verdad, Norma, ¿Te pasó por la mente buscarlas ahí si ó no?- dijo en voz alta mientras retiraba sus ojos del microscopio, como escorpión que abandona el cadáver de un conejo.
Súbitamente Norma preguntó a los demás si ya estaba listo el análisis de la borraja
-No cambies de tema, acepta que lo olvidas casi todo- replicó Germán Valtierra desde el otro lado donde se encontraban los tubos de ensayo, esos arcoíris diminutos que cuelgan de las paredes blancas de cualquier laboratorio.
-Ya está bueno cabrones, con eso de que aquí hay puros pinches hombres misóginos parece que aprovechan cualquier pinche rato para hacerme encabronar, ya ni la friegan-
El silencio fue sepulcral. Jamás Norma decía palabras que hirieran la sensilibilidad de los guatemaltecos y mexicanos que pasaban días enteros para encontrar alguna formula o lo que los europeos y norteamericanos ya habían descubierto años atrás. Germán y el patólogo giraron la cabeza y los demás desaparecieron casi antes de que concluyera la misa de enojos de la mujer juarense.
A los pocos minutos Germán, con su vestimenta oaxaqueña regresó. Se paró frente a ella y le miró tranquilo de pies a cabeza:
-Tienes un gran problema con esto de tus olvidos, los de las llaves fue el colmo, nunca debiste haberlas dejado en el refrigerador, contaminaste la comida de todos nosotros. Además aquí no nos sirven las mujeres. Quedas despedida-.

miércoles, abril 21, 2004

Aquel sonido

Por Antonio Flores Schroeder
Ya me tenía hasta la chingada esa mujer que aparecía colgada de una soga, justo detrás de mi, a través del espejo del baño cada vez que me lavaba los dientes o adelgazaba mi barba gris con un rastrillo viejo y sin filo.
La primer vez fue cuando renté el departamento. La arrendadora, una mujer de unos cuarenta y cinco atardeceres y tres noches, con un cuerpo que cualquier bailarina con las que solía acostarme enviadiaría, me enseñó cada rincón de las habitaciones: el baño, la recámara, la cocina.
Horas después de su partida de lo que sería mi nuevo aposento, fui al baño para acomodar algunas cosas en el espacio que hay detrás del espejo, al cerrarlo, vi una imagen aterradora detrás de mi, tan solo por unos instantes. No le hice mucho caso y preferí pensar que se trataba del estrés y el cansancio que suele provocar cambiarse uno de casa.
La imagen era la siguiente, la puedo ver como en una fotografía. Una mujer blanca, de cabello medio rizado color castaño, con sus párpados pintados de un color claro y pestañas grandes, muy grandes.
Sus ojos, en los que se podía apreciar aunque de forma rápida, un dolor que le carcomía el cuello, se encontraban casi en blanco.
Un vestido que le cubría el cuello, color azul, con leves destellos de ausencia y algunas flores de color amarillo. Colgaba de una soga y parecía que acababa de haber abandonado el mundo de las ideas, la sangre apenas concluía la marcha de la sangre por la plaza de su cuerpo.
Durante los dos meses que siguieron no la volví a ver hasta que una mañana que me alistaba para ir a la Universidad, volví a observarla. Esa ocasión fue diferente. Pude oír la cuerda o la soga rechinar del techo.
Me aterró la idea de que estuviera padeciendo de mis facultades mentales, fui con el psiquiatra y me dijo que todo era producto del ritmo de vida que llevaba.
Después la visualicé más seguido, en la mañana, tarde, noche, madrugada y cada vez que iba al baño.
El problema que era por una fracción de segundo. Nunca pude preguntarle nada, ya que apenas giraba mi cabeza hacia donde ella se columpiaba como una estrella, desaparecía, además de -de haber sido uno de ellos- los muertos no responderían a un hombre tan sucio como yo.
Y así como llegué a ese departamento tuve que irme cuando partí a Denver. Desde esa ocasión, para no olvidarme de ella he decidido colgar un maniquí en el baño, aunque la verdad, no he podido encontrar una grabación que suene igual a aquella soga que rozaba el techo. Era escalofriente.

domingo, abril 18, 2004

Lunes
Sobre los blogs

Recientemente han aparecido una serie de textos sobre los blogs, algunos de ellos (sólo algunos) son interesantes pero la verdad es que el grueso de los 'análisis' que abundan en la red construyen una pecera de ideas accidentadas sobre el tema.
Hace unos días en un 'posteo', Edgar Rincón Luna escribió una frase que me gustó y la cual es muy cierta: "A veces parece que los blogueros esperan más de su blog que el blog de ellos". Otro escritor juarense, Mauricio Rodríguez (Zerk) también debatió el tema arrojando buenas ideas.
Empezaré por decir que de los únicos blogs que no han perdido la idea para lo que fueron creados es uno :el de Dolores Dorantes. ¿A quién le importará leer las anotaciones diarias que en lugar de haberse hecho en una servilleta manchada con salsa Tabasco, se hacen en internet?
El de 'Tabla sin asidero' denota la presunción, la pérdida de la identidad, además de meros textos sin entrada o salida hacia algo que pueda parecer innovador, salvo algunos dos o tres poemas que se pudieran rescatar.
Es abominable (así como en las películas del Santo contra las momias) que aparezcan en el espacio virtua de un 'artista' saludos o cosas que no importan en demasía a quienes buscan en los blogs algo de literatura fresca.
El problema es que los blogs fueron creados para eso. Para escribir lo que a uno se venga en gana. Así de sencillo. No creo que él o los creadores de tan atinada idea pensaran en los escritores, de aquí que diga que el blog que no ha tomado una vertiente para lo que fue concebido, sea el de la escritora veracruzana, radicada en Ciudad Juárez.
Lo escrito por Rincón Luna y Zerk sobre si es o no una autopromotora de su obra es digno de tomarse en cuenta. Es cierto que se dedica a viajar y a exponer su poesía en lecturas internacionales, pero de ninguna forma su blog es un ejemplo de la autopromoción cultural.
Escritores y decenas de periodistas lo han adoptado como un medio de expresión. Creo que el blog -usado por periodistas y escritores- no ha alcanzado todavía su esplendor debido a que sólo son leídos por sus mismos colegas o personas que llegan a ese lugar por buscar temas que no tienen nada que ver con los que desean encontrar.
Aproximadamente un blog tiene 30 visitas diarias. Veinte de escritores y amigos y diez de visitadores que abandonan el lugar antes de haber leído siquiera un párrafo de lo escrito ahí.
Decía que le falta mucho todavía para convertirse en una alternativa real para los creadores. Esto no quiere decir que un día no vaya a pasar. Quizá en cinco años podamos ver en la red blogs que tengan 50 visitas diarias de lectores, y no sólo de los amigos, familiares o escritores.
Hay que no olvidar como dijo Heriberto Yépez en la revista Tierra Adentro (número 127, abril-mayo 2004) que 'el medio masivo actual más avanzado es uno donde predomina la escritura: el internet. Allí no es la voz o el sonido lo que rige, sino el texto. El texto combinado con la imagen'.
Lo anterior da esperanza de que el blog logre avanzar en términos de expresión literaria.
Ojalá y podamos encontrar en algunos años la renovación de las letras mexicanas por estos lares de la red. Pero todavía falta.

jueves, abril 15, 2004

Fracciones de segundo,
otra vez la muerte

-Es posible que esta noche sea otra noche- dijo en voz baja Adriana después de haber salido de la caverna.
Hasta cierto punto era algo normal. Vivir en las montañas arizonenses suele provocar varias cosas en los espejos de la tierra árida:
que el tiempo se retarde, que las horas,
esas horas de tiempos inconcebibles
perpetuen senderos de luz.
Por eso el reflejo del lobo ausente
que ha dejado su cría morir,
morir de tristeza, envenenados con el más puro veneno que deja la noche tras aquel Ernesto desolado, aquella Olivia desangrada a mentiras, ese soldado putrefacto de inocencia que olvidó catorce gramos de mariguana tras el encuentro de dos culturas.

-De seguro no pudiste contar las horas que duraste adentro, aunque déjame decirte, que en una ocasión Santa María perdió por completo la noción del tiempo. La tuvo que atender el indio que hechizó a sus hijos, dicen, yo no te lo puedo asegurar, pero relataban que casi muere, no por enfrentarse a la oscuridad sino por hambre- contestó Oriana después de reposar el silencio sobre el paisaje que amenazaba con volverse infinito.

Sentado en una roca, sediento, con llagas en todo el cuerpo, con heridas de coyotes que nadie puede ver cuando fantasmas recorren la línea entre Sonora y Estados Unidos, un veracruzano repetía, lo gritaba, cada vez que Oriana y adriana montaba la escena teatral para ciegos:

"Y es que en medio de esta locura de voces te puedo decir varias cosas Arizona:
Esa puerta de arena caliente
los migras no son mas la imagen de una fábrica de imbéciles en serie fuera de la cueva, la caverna".

-Los seres espirituales circundan el sillón reclinable donde aguardo al demonio de las letras, las ideas-, decía a punto de llorar Adriana. Otra vez de regreso a sus paisajes, a sus raíces.
Oriana como siempre después de oír esas palabras, sacó de entre su ropa un cuchillo y así, por la nada, se lo enterró por décima vez en su sol.
La bahía del silencio
de Oscar Monroy Rivera



Habla el escritor más productivo de Latinoamérica sobre su biblioteca, sus libros y su lucha contra el narcotráfico. El Autor de 305 obras literiarias, algunas de renombre internacional, fue baleado en una ocasión...

(Entrevista publicada hoy jueves 15 de abril en El Diario de Sonora)

Antonio Flores Schroeder
Admirador ‘hasta la muerte’ de José Vasconcelos, el escritor que fecundó tanto en su concepción filosófica como en los estudios sociológicos de América y de Simón Bolivar, ‘El Libertador’ del continente.
Amante del teatro, la música y el arte en general, Oscar Monroy Rivera, el poeta del desierto, invitó a El Diario a conocer su biblioteca a la que bautizó como La bahía del silencio donde alberga sus 305 obras literarias publicadas.
Sin duda el mejor escritor que haya tenido Sonora en su historia, el nogalense se ha convertido en el autor más productivo de Latinoamérica, ya que no se tiene registrado a otro artista con tan alta cantidad de libros escritos.
En su aposento cultural conserva centenares de recuerdos, fotografías con escritores internacionales, imágenes de un discurso en Los Pinos donde conmovió con su poesía a altos funcionarios del gobierno de México.
En una de las paredes cuelgan fotos en blanco y negro de Vasconcelos, de su traductora, de filósofos, su familia, y de una serie de personajes que marcaron su vida.
Lejos del bullicio de los camiones urbanos y de las sirenas de las corporaciones policiacas, Oscar Monroy se levanta, hace señas, y explica la historia de cada una de las fotografías como si la tarde fuera interminable. Sus ojos azules denotan el conocimiento y la experiencia de un hombre maduro que ha sabido combinar la criminología que estudió durante 20 años, con la pasión de las letras.
”Esta es Victoria Ocampo que entregó toda su fortuna a las letras argentinas, que desarrolló la Sinfónica de Buenos Aires y que donó su hacienda de 18 hectáreas como biblioteca y archivo para las Naciones Unidas”, comenta tranquilo, sin prisa y con toda la personalidad emotiva que le caracteriza sobre una de las fotografías que cobran vida mientras escribe.
El Autor de “El mexicano enano”, (un ensayo filósofico conocido en América Latina, libro con 300 mil ejemplares de 30 ediciones agotadas, que han leído 4 generaciones, se ha convertido en un libro esencial para la biblioteca mundial de la literatura) es leído también en naciones como Australia, Inglaterra y Estados Unidos. Un estracto de “El mexicano enano” muestra una alta calidad literaria:


El mexicano enano rinde tributo a la libertad....
El mexicano enano, rinde tributo a la libertad a través de ofrendas depositadas en los monumentos que la consagran con presencia señera. Rinde homenaje a los héroes, depositado sobre sus tumbas color y aroma de flores singulares. Se hace presente en toda tributación hecha a la historia; en todo monumento está presente con devoción oficial y plena.
Mas él es prisionero de su propio enanismo espiritual. No se templa a lo heroico, no lo imita, ni lo ejemplifica, ni lo pretende. Y siendo lo que es, trunca la plenitud que la historia -de su tiempo, en su tarea esperaba de él. Así, niega lo que de esfuerzo personal, único y singular tiene la historia.
El mexicano enano cuando llega a ocupar puestos.....
El mexicano enano cuando llega a ocupar puestos en la instituciones de cultura -porque llega- no abre su esfuerzo pleno a realizar un programa planificado con todo el vigor de que el hombre de cultura es capaz. Hace tientos, sondeos viendo siempre lo que esto o aquello le puede acarrear en su ventaja. No sigue así la realización de una ida útil que pueda en sus consecuencias ser aceptada o no. Teme a la innovación porque ésta se realiza frente a fuerzas sociales y culturales que él le interesan personalmente par lo que "espera" más adelante e su hacer con la bandería de su actividad cultual. Tender puente a generosidad política, con el apoyo que suelen dar las posiciones de cultura.
.....Y desde ese momento, que nace cuando él llega a su puesto y "visiona su interés", ha perdido el sentido de las grandes y hermosas ideas y realizaciones. Niega las realidades vivas, duras, cortantes, superiores que representan las vidas de sus maestros.


Contra el
narcotráfico
Ataviado con ‘shorts’ y una sencilla playera Monroy dio un recorrido a El Diario por su casa, por las recámaras donde crecieron sus hijos, todos ellos artístas de gran calidad a nivel nacional e internacional, habló sobre la persecusión de la que fue objeto por parte ‘de los enemigos’ y del narcotráfico.
Explicó que en la década de 1970 cuando mantuvo junto a otros intelectuales un lugar de arte y buen café (Café y Arte de Nogales), en donde según el escritor mexicano, “ustedes (reportero y fotográfo) no volverán a ver un lugar con tantos cafés como los que se podían ver. Ahí se podían ver las mejores exposiciones de pintura argentinas y mexicanas. Era un lugar maravilloso”, recuerda con nostalgia.
Asegura que durante ese periodo acudieron espías tanto del gobierno como del narcotráfico para ver qué ‘era lo que se escondía’.
Uno de los ataques con balas de metralla que sufrió cerca de su casa fue una ocasión después de que una obra de teatro que se montó, denunció que las farmacias de la ciudad eran las culpables de la drogadicción entre los jóvenes de la localidad.
Su familia tuvo que abandonar Nogales y se enfrentó a los cánceres sociales más ruines del narcopoder.

Sobre el narcotráfico, ¿Cuál ha sido su lucha y cuál es su postura actual ante este problema?
“No se muevan de ahí -dice Monroy y se levanta de la mesa apresurado-
“Esa es la pregunta -continúa- más inteligente y más importante que me han hecho los periodistas y merece una respuesta adecuada”.
El creador señala hacia unas cajas que se encuentran en la biblioteca:
“Todas estas cajas que ven ustedes aquí, esas y aquellas, que suman sesenta, es el primer estudio hecho por un criminólogo sobre el narcotráfico hecho en esta ciudad. El primer estudio de un criminólogo en America Latina. ¿Está contestada su pregunta?...Sin comentarios”, la voz del nogalense ilustre rebota como eco entre las pastas de los libros que tapizan las paredes de su biblioteca.
En dicho trabajo se acentúan sesenta años del narcotráfico local con 30 años de trabajo y con una inversión de 20 millones de pesos.
Monroy estuvo preso en dos ocasiones por diversas causas, debido a la persecusión del narcotráfico, pero eso no lo detuvo ya que las alas del pensamiento no fueron arrestadas.
“Tuvimos que ocultar que era una casa de arte, y pusimos el café. Ahí llegaban los narcotraficantes disfrazados. El narcotráfico representa 38 mil millones de dólares en el eje Oriente-Poniente de la frontera Norte, el narco tiene que defender el 10 por ciento o lo que sea de los capos y si alguien quiere hacer cambios sustanciales los tiene que ejecutar”.
Con lo anterior el escritor se refiere a que en Nogales era conocida su lucha contra el narco y en distintas formas intentaron matarlo.
Aunque la charla con Oscar Monroy Rivera se trataron muchos más temas que los publicados en este espacio, los cuales serán guardados para la próximidad, definitivamente que Nogales, la frontera del caos y los murales, tiene entre sus habitantes a un personaje de clase mundial que no ha sido valorado lo suficiente tanto por las autoridades como la sociedad civil.
Dos horas después de haber entrado a “La bahía del silencio” reportero y fotógrafo, regresan a la otra realidad. Entonces era el viento y “Un extraño en el puerto”, “Sueños sin retorno”, “Esas voces lejanas”. El trabajo nos esperaba...

martes, abril 06, 2004

El elefante y el perro


Por Antonio Flores Schroeder
El elefante seguía acostado en el jardín de la abuela en Delicias, Chihuahua. Era la primer ocasión que veía a un paquidermo y no pude mas que sentarme a contemplarlo cerca de la manguera que regaba los surcos que conducían agua a las flores.
Un perro boxer, lo recuerdo, no dejaba de mirarle desde el otro lado de la acera. No ladraba, sólo se mantenía en guardia mientras giraba su cabeza hacia donde estaba yo. A mis seis años me parecía curiosa la escena y pude sentir algo extraño después de verle los ojos al canino de color café.
Estoy seguro que tenía lista una estrategia de defensa. Brincar la barda como eco que viaja entre las montañas y atravezar la calle empedrada en menos de un parpadeo, luego volar la cerca para salvarme de un repentino ataque del gigantesco animal.
La escena era fantástica. Las nubes que venían del horizonte con su red de relámpagos mezclaban un rojo sobre el óleo del cielo deliciense. En ese momento no recuerdo haber oído el ruido de un carro, ni siquiera voces, ladridos, cantos de pájaros.
Después la lluvia deciso la imagen del elefante. La diluyó mientras el 'chato' y yo vimos cómo se iba una pintura café por las corrientes de agua de ese jardín.
Minutos después el perro, no sé de que manera, entró al patio de la abuela y se puso a olfatear el césped.
Todo lo dijo con sus ojos: increíble.

lunes, abril 05, 2004

Día Cero
Breve comentario sobre el
periodismo hispano en EU

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir en Phoenix, Arizona, a la presentación del Manual de Estilo para periodistas hispanos en Estados Unidos, el cual contiene información sobre gramática, el uso correcto de las abreviaturas, además de otros asuntos a los que se enfrentan los periodistas al difundir las noticias en español.
Fuera de las cosas positivas que se pueden obtener en este tipo de presentaciones, me di cuenta que los periodistas hispanos en la vecina nación tienen un problema con el español. La mayoría de ellos no pueden evitar que el inglés y los anglicismos se 'cuelen' en su trabajo diario.
A la presentación asistimos sólo dos personas provenientes de México y ambos nos percatamos que resulta increíble que de los setenta profesionales de la comunicación que había en el salón de conferencias de la Biblioteca Central de Phoenix sólo había un corrector de estilo. No asistió ningún editor, que debieron haber sido los más en lugar de los grandes ausentes.
No se puede esperar algo positivo para el periodismo en español en Estados Unidos si aquellos a los que está dirigido el Manual de Estilo no asisten. Los errores ortográficos y gramaticales son grotescos en muchas de las veces.
Qué se puede esperar si son los medios de comunicación los que moldean el idioma español en ese país, posiblemente, que el español desaparezca, o que en el peor de los casos se convierta en una combinación con el inglés.
Lo importante de todo esto es que 'The National Association of Hispanic Journalists' está preocupada por este fenómeno que se está dando. A menudo organiza talleres, conferencias y elabora documentos como el Manual de Estilo.
Es importante para nuestro idioma que los periodistas hispanos hagan algo por salvarlo. Ese es su reto.