lunes, diciembre 06, 2004

Cartas sobre Eaglejazz (I)

Ambla, quizá no lo lo vas a creer pero ayer lo vi deambular frente al edificio donde el grupo ha pernoctado las últimas noches. El Eaglejazz iba sin rumbo como en los años pasaderos donde perdió alguna de sus vidas. Llevaba el palo de golf y el casco de motociclista alemán que le regalaste en 1986. No estoy seguro pero de su mano izquierda colgaban los lentes que robamos en aquel circo donde se te ocurrió detonar la bomba en El Salvador. De los demás utencilios que portaba nuestro amigo de batallas no tiene caso nombrar. ¿Para qué?
Sólo te escribo que le faltaba el ratón muerto que siempre jalaba con un lazo y por el que siempre te enojabas por los olores que éste despedía.
Creo recordar que al final (antes de inciarse en aventura de su eterna tarea), allá por Guatemala, sólo arrastraba huesos porque la piel del ratón había quedado sobre el poco pavimento de El Encuentro. Varios de los que puedieron verlo anoche por la ventana, sucumbieron y estuvieron a punto de salir en su busca, pero ya hemos visto que los recuerdos y las nostalgias nos han quitado a varios miembros del equipo y eso es muy peligroso. Lo dejamos ir.

Nos vemos

Baboriny
Bogotá, Colombia.
A 6 de julio de 2002.

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