jueves, noviembre 11, 2004

Las cartas de Ramallah


Estimado Baboriny, estoy triste como tu y como muchos de los compañeros. La verdad que nunca creí lo del envenamiento del que tanto insistías. Estoy a unas cuadras de donde pasará el féretro con el cuerpo de uno de los escogidos de nuestro dios. Llegué anoche a El Cairo y pronto regresaré a México. Sabes que esto no tiene que durar mucho tiempo, como se acostumbra.
Es meritorio que sepas que el arsenal lo he dejado en el lugar de siempre, ahí en donde realizaste uno de tus intentos-miedos en uno de los bancos del Distrito Federal. Seguiré con el plan DN-II hasta que decidas otra cosa. Estoy atento al porvenir, descansa en paz, Yasser.

Ambla Sa Sambla





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