miércoles, noviembre 03, 2004

Dos poemas, dos


Antonio Flores Schroeder

(Años después)

Estos sonidos de palabra
buscaron en tu lugar de sexo
horas donde la muerte
se entregaba muda
en un parque cualquiera.
Y cuánta rereza encontré:
silbidos
noche entre ropa
armario (in)móvil que dejaste
de tus medias un fantasma.


(Cuando te vayas)
Dormirás, mujer, porque
hemos olvidado el sol
detrás de aquellos grises edificios,
donde la muerte paseaba triste,
lívida,
en una tarde amorfa
cuando la fuerza del día
era en blanco y negro.
Ese momento (ausencia)
sacrificio
para un dios invisible
será -espero-
mientras te haga el amor.






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