martes, noviembre 09, 2004

Cuentario

Descripción de un expediente
tardío acerca de los feminicidios

Antonio Flores Schroeder
El primer estudio de la Subprocuraduría de Justicia del Estado en Ciudad Juárez acerca de los feminicidios, se realizó cinco años después de que los asesinatos llamaron la atención nacional, meses antes de que concluyera su mandato el gobernador Francisco Barrio Terrazas.
Se trata de un documento interno en el que se elaboró una síntesis de las investigaciones de los crímenes de mujeres ocurridos desde enero de 1993, a febrero de 1998.
En el trabajo ministerial titulado “Homicidios en perjuicio de mujeres que han causado indignación en los diferentes niveles sociales de la comunidad”, constan registros de que las autoridades no investigaron todas las líneas que se debieron haber seguido desde un principio.
La Subprocuraduría insistió, al final del estudio, -como se hizo durante todo el sexenio de Barrio y la presidencia municipal del alcalde Ramón Galindo Noriega (1995-1998)-, en desprestigiar ante la opinión pública a varias víctimas mediante una fallida conexión crímenes-estilo de vida, con el fenómeno que ya había alcanzado tintes de un escándalo mundial.


El método de
descartar
En la introducción del documento que consiste en 107 páginas, se puede leer con el lenguaje que caracteriza al género en el que está escrito, lo siguiente:
“Dentro del estudio que a continuación se realiza es oportuno mencionar que invariablemente en las investigaciones que se realizan para lograr el esclarecimiento en cuestión, se sigue primordialmente una técnica que tiene su sustento en los estudios o investigaciones victimológicos que se hacen del caso concreto, toda vez que universalmente es conocido que en tratándose de delitos de esta naturaleza donde en ocasiones se verifica también el delito de violación en la víctima, el victimario en un alto porcentaje de probabilidad resulta ser una persona: Conocido de la víctima de la familia de esta, e inclusive en ocasiones lleva un lazo de parentesco con aquella, quedando pues como excepcionales los casos en que se trate de eventos circunstanciales en los que no se den las hipótesis anotadas”.
Cosa curiosa, porque en la mayoría de los crímenes ocurridos en esa fecha ni en los ocurridos después, las víctimas no conocían a los asesinos.
Con este tipo de actitudes hacia las primeras indagatorias, se descartaban –como ahora se sigue haciendo- líneas de investigación que podían haber detenido el fenómeno todavía en etapa de gestación.

El inicio...
De acuerdo a varios de los documentos que forman parte del estudio y que el agente del Ministerio Público adscrito a la oficina de Averiguaciones Previas, Jorge Ramírez Pulido firmó “Constancia” el 19 de enero de 1998, el primer asesinato que debió haber llamado la atención de las autoridades, fue el sucedido el 12 de mayo de 1993, la segunda de las muertes que aparece en el estudio.
En la Averiguación Previa 9883/93-0604 se describió que ‘en las faldas del cerro bola conocido en esta ciudad como el cerro de las letras’, Juan Manuel Cárdenas Reyes y unos amigos que realizaban una excursión en la zona, encontraron un cadáver.
El relato de este hallazgo aparece en la página 8 y adquiere rasgos de una película de terror:
“Dicho cadáver se localizó en una posición de decúbito dorsal y vestido con pantalón de mezclilla con el zipper abierto y dicha prenda ubicada en las rodillas de la víctima, camiseta de color azul y zapato tipo sandalia de color negro, apreciándole herida punzo penetrante en el seno izquierdo, escoraciones en pliegue de brazo izquierdo, golpe contuso con hematoma a nivel de pómulo derecho, escoriación en mentón, hemorragia bucal y nasal, así como una escoración lineal cerca del cuello, era de tez morena clara, complexión regular, un metro con sesenta y cinco centímetros de longuitud, pelo castaño rojizo largo, cara redonda, ojos grandes de color café, cejas escasas, frente amplia, boca chica y nariz chica achatada, de aproximadamente veinticuatro años de edad , llevaba en su dedo anular de mano derecha un anillo tipo matrimonial y se le encontró un broche de pelo adentro de la bolsa trasera derecha del pantalón, en el resultado de la autopsia se le determinó como causa de muerte asfixia por estrangulamiento, no se pudo identicar...”.
Luego el crimen que causó terror entre las obreras de la frontera.
El hallazgo de la primer mujer trabajadora de una empresa maquiladora que murió a causa de esta ola de asesinatos, fue el 14 de junio de 1993 y tuvo lugar a un costado de la planta tratadora de aguas residuales, ubicada en El Chamizal.
Guadalupe Ivonne Estrada Salas, de 16 años de edad, vivía en la colonia Plutarco Elías Calles, una de las más inseguras de Ciudad Juárez. La averiguación previa marcada con el número 12602/93-0602 indica que la joven desapareció el día 8 de junio.
Como un dato extra al tema, es necesario mencionar que El Chamizal, es un lugar frecuentado por parejas jóvenes para sostener relaciones sexuales en el interior de sus automóviles, por lo que es vigilado por la Policía Municipal continuamente.
La Procuraduría General de Justicia del Estado, investigó a un sujeto (se omite en este espacio su nombre por no haberse encontrado culpable del crimen), que tenía un puesto ejecutivo en la empresa Bravo Electrosistemas, donde Estrada Salas trabajaba.
Meses después, el 14 de noviembre de 1993, otro feminicidio que lastimó a la sociedad fue el de Esmeralda Leyva Rodríguez, que perdió la vida luego de ser violada salvajemente por cuatro individuos, cuando se dirigía a la escuela.
Su cuerpo fue encontrado en el interior de los terrenos de la Escuela de Agricultura con huellas extremas de violencia y los hombres fueron sentenciados.
Los datos anteriores forman parte de algunos de los crímenes ocurridos durante 1993, fecha en el que según la Subprocuraduría, se tuvieron un total de 7 averiguaciones previas iniciadas, 4 de ellas consignadas a juzgados penales.

El segundo año
de la pesadilla
En 1994, se iniciaron 11 averiguaciones previas, 5 consignadas a juzgados penales.
El primer feminicidio de ese año ocurrió el 11 de enero, aunque éste no coincide con los rasgos y edades que presentan la mayoría de las víctimas.
A diferencia de las demás jovencitas, la mujer presentaba una media filiación robusta, tez morena clara y un metro con ochenta centímetros de altura.
Como en algunos de los casos de los asesinatos relacionados con el narcotráfico, la descripción que hace el forense señala que ‘se aprecia la falta de los dedos meñique y anular’, (en algunas ejecuciones del narcotráfico en Ciudad Juárez, se les corta algún dedo en señal de que filtraron información ó ‘pusieron el dedo’). Nunca se pudo conocer su identidad.
El día 11 de marzo, aparece una víctima más.
La policía encontró a una niña muerta de aproximadamente 10 años, dentro de un tubo de concreto ubicado al poniente de la carretera Casas Grandes. En la averiguación previa 4577/94-505 consta que fue violada. No hubo detenidos pero la Procuraduría sospechaba de un hermano del padrastro.
Catorce das despus se encontró a Lorenza Isela González. Su cadáver estaba semienterrado en la arena cerca de la carretera Casas Grandes, en el kilómetro 19 y fueron encarcelados por los hechos Jorge Alberto Muñoz y Adrian Mireles.

Los asesinos del monumento
Durante los primeros años del fenómeno, conocido a nivel mundial como “Las Muertas de Juárez”, se propagó una versión alimentada por los medios de comunicación, que alertaba a la sociedad: las víctimas eran escogidas en el monumento a Benito Juárez.
En la averiguación previa 08520/94-503 se indica que el 8 de mayo de 1994, a la altura de la estaciónde radio XROK (Radio Cañón) la policía encontró el cadáver de una mujer.
Aquí empezaban hacerse más visibles algunas patologías, huellas y mensajes que dejaban los victimarios.
Se describe que el cuerpo ‘estaba en forma de cruz y las extremidades inferiores separadas en forma de “V” de una edad aproximada de diez años’. El nombre era Gladys Yaneth Fierro Vargas y estudiaba segundo año de secundaria en la escuela Jesús Urueta, ubicada a un costado del monumento.
Su media filiación era de ‘...Cabello negro, frente regular, nariz chica, boca chica y labios delgados...”
La Procuraduría a través del texto que aparece en la página 19, mostraba lo que a partir de 1998 sería común. Culpó a otros por los malos resultados de las indagatorias.
“Se hace notable el hermetismo por parte de un sector de la familia de la víctima, que en múltiples ocasiones obstaculiza la labor investigativa, sin embargo se tienen avances importantes en el esclarecimiento del hecho”, se apunta.

Sustancias químicas
parecidas al semen
Meses después de varios asesinatos de mujeres, algunos de ellos relacionados con el crimen organizado que no llevaban el patrón de los crímenes sexuales, se presentó uno de los casos que no fue debidamente tratado por las características que presentaba.
En la averiguación previa 20789/94-602 el ministerio público detalla lo siguiente:
“En fecha de 9 de noviembre de 1994 en la avenida Vicente Guerrero, entre las calles Nicaragua y Bolivia, en un edificio abandonado de tres pisos, la policía encontró un cadáver del sexo femenino”.
El cuerpo estaba envuelto en una cortina beige y su edad occilaba entre los 25 años de edad y en el parte forense se escribe textualmente:
“...Apreciándosele escoriaciones en diferentes partes del cuerpo de cara, líquido amarillo y rojo en nariz, su lengua levemente hacia fuera de los labios y presionada con ambos maxilares, alrededor del cuello se le aprecia una calceta tipo deportiva atada fuertemente con nudo hacia el lado derecho del cuello debajo de la cual se le aprecia a la víctima un surco equimótico; vestía sweater y brasieer el segundo de estos debidamente puesto en sus senos y la primera prenda levantada hasta esa altura, pantaletas y minifalda ambas bajadas a la altura de la pelvis, los zapatos tipo choclo se encontraban sacados de sus talones puestos en la región de empeine”.
El documento explica que en la realización de la necropsia del cadáver ‘se tomó muestra de residuos blanquecinos encontrados en vagina los que determinaron los peritos no correspondían a espermatozoides ni a semen’, es decir, una sustancia similar a la que se utiliza en las películas pornográficas.
La causa de muerte se estableció como asfixia por estrangulamiento. En este caso a diferencia de otros, es que en la revisión vaginal del cadáver no presentaba huellas de violencia. No se identificó a la víctima ni hubo detenidos.
Cinco meses después, el 20 de abril de 1995, la Policía encontraría otro cadáver con ‘las misma sustancia blanquecina’.
Karina Daniel Gutiérrez fue localizada en un terreno baldío en el fraccionamiento Paseo del Río, en la prolongación de la avenida Hermanos Escobar. Su media filiación era de 1 metro con 59 centímetros, tez morena, cabello castaño teñido de rubio, nariz grande, boca y labios regulares, vestía leotardo en color gris.
También presenta escoriaciones en el rostro y hematomas en el cuerpo. Textualmente se le dictamina lo siguiente: “Como causa de muerte asfixia por estrangulamiento y a la revisión de la región genital se observó sustancia blanquecina, la que fuera examinada por los peritos químicos que no se observaron espermatozoides ni corresponde a semen, durante la investigación se supo que en vida la hoy occisa se dedicaba a la prostitución y adicta a inhalantes y otro tipo de drogas”.
La última vez que se le vio fue en el centro de diversión Noa-Noa, ubicado (el cual se incineró hace unos meses) en la avenida Juárez, a unos 300 metros del puente internacional.

Año de elecciones,
alarman más casos
En el año electoral para escoger nuevos presidentes municipales y fecha para renovar el Congreso del Estado en Chihuahua, creció el número de averiguaciones previas iniciadas a 14, de las cuales sólo se consignaron a juzgados penales 8 casos.
El 24 de enero de 1995, en la averiguación previa 1436/95-0502 la Subprocuraduría indicaba que María Cristina Quezada, encontrada muerta en la colonia Francisco I.Madero, solía ‘acudir a salones de baile y salir con diferentes hombres’.
Se dictaminó de igual manera que los anteriores crímenes a esta fecha, muerte por asfixia por estrangulamiento. Fue sentenciado su novio Ezequiel Rubio Burciaga.
Un mes después, el 23 de febrero de 1995, se localizó muerta a la segunda empleada de una maquiladora. Su nombre: Miriam Velazquez Mendoza.
Fue encontraba en el interior de una excavación tipo zanja, con una profundidad de un metro aproximadamente, a unos sesenta metros de las vías del ferrocarril.
La media filiación es similar a la de las demás mujeres que murieron siendo trabajadoras de maquiladoras: 14 años de edad, complexión delgada, 1 metro con 60 centímetros de estatura, cabello oscuro, frente mediana, cejas pobladas rectas, nariz y boca chica.
Velazquez presentaba cuatro heridas con una navaja en la región toráxica y cuatro más en la región abdominal. En la autopsia se determina que murió por ‘shock hipovolémico consecutivo a heridas punzo corto penetrantes en tórax’.
El 16 de abril de 1995 murió otra empleada de maquiladora en circunstancias extrañas poco investigadas por la Subprocuraduría. Aunque el cuerpo ni la edad de Fabiola Samudio Calderón, no coincide con el patrón de los móviles que han causado indignación mundial durante estos casi 12 años, vale la pena mencionar que murió “por congestión visceral generalizada consecutiva a intoxicación por sustancia desconocida”, tal como se plasma en la averiguación previa 7168/95-0505.
La sustancia o droga no fue analizada más allá de la autopsia.


Las dos primeras
víctima de Shariff
Luego vendrían las primeras dudas y la incertidumbre en la ciudad. El 8 de julio de 1995 se reportó desaparecida a Silvia Elena Rivera Morales, de 16 años de edad. Casi dos meses después, 1 de septiembre de 1995, fue hallada muerta en el kilómetro 25 de la carretera Panamericana, a unos dos kilómetros del Libramiento Torres del PRI.
Según la Subprocuraduría la última vez que se le vio fue en el Monumento, al igual que el caso de Gladys Yaneth Fierro Vargas, encontrada el 8 de mayo de 1994, a la altura de la estación de radio XROK (Radio Cañón).
En este caso la Subprocuraduría encontró responsabilidad del egipcio Omar Latif Shariff, consignada su averiguación al Juzgado Quinto Penal en marzo de 1996.
También en ese mes de julio, el día 15, se encontró muerta a Erika García Moreno, de 18 años de edad. El lugar se trataba otra vez de un hotel, ubicado en la calle La Paz número 286.
La posición en que fue encontrado su cuerpo es igual que el de otras víctimas anteriores, como Gradys Yaneth Fierro, hallada muerta el 8 de mayo de 1994, cerca de una estación de radio.
Así se describe en la averiguación previa 13516/95-501:
“...En una posición decúbito dorsal con los brazos extendidos en forma de cruz, es de complexión delgada, tez morena, cabello negro recortado, frente estrecha, cejas ralas, nariz chica, boca chica, labios delgados, vestía blusa en color blanco, sostén blanco, a la mitad de sus extremidades inferiores se le aprecia su ropa interior consistiendo enuna pantaleta de color negro con sus pantimedias en color café claro... como huellas de violencia externa se le apreció Equimósis por Succión...”.
En la autopsia se determinó que la causa de muerte era asfixia por estrangulamiento y tenía diez horas de haber muerto.
Otra coincidencia en ambos hallazgos, es la media filiación de Gladys y Erika García, además las dos murieron a causa de la asfixia por estrangulamiento.
A esta última víctima la Subprocuraduría dice que durante sus investigaciones ‘se estableció quela occisa se dedicaba a la prostitución’.
Después de otras muertes que aparecen en el expediente y que no tienen que ver con estos crímenes, como una sobredosis de una mujer, y una ejecución que por sus características indica que pudo haber sido obra del crimen organizado, el 19 de agosto se localizó la segunda víctima, según la Subprocuraduría.
Se trata de Elizabeth Castro García de 17 años, muerta por estrangulamiento.

“Los Rebeldes”
En la página 39 del estudio donde aparece la averiguación previa 16482/95-1103, se hace mención por primera vez de la banda “Los Rebeldes”.
Según la sintésis se menciona que el 22 de agosto de 1995 se localizó en el kilómetro 27 de la carretera Casas Grandes, en una zona desértica el cadáver de una mujer.
Debido a que la Subprocuraduría no pudo investigar su nombre, se hace mención en el expediente como “Femenino no identificada 122/95”. Más abajo sin hacer una aclaratoria de la forma de operar de la mencionada banda ni los nombres de sus integrantes dice:
“La Femenino 122/95, fue acumulada a un grupo de averiguaciones que se turnó al Juzgado Quinto de los Penal, remitiéndose como presuntos responsables aun grupo de diez integrantes de una banda denominada los Rebeldes”.

Más familiares
sospechosos
La última víctima de 1995 según el estudio de la Subprocuraduría, fue hallada el 15 de diciembre, en un lote baldío de la colonia San Antonio.
Se trata de Rosa Isela Tena Quintanilla, con las mismas facciones que algunas de las víctimas anteriores.
Fue amarrada de las manos con las cintas de sus zapatos. Según el parte forense fue ultrajada salvajemente via vaginal y anal. La muerte es igual a las de muchas más: asfixia por estrangulamiento.
Sobre él o los responsable, el documento informa poco. Sólo que “Se determinaron varias líneas de la investigación pero la que más se robustece es aquella quese tiene como prioncipal sospechoso de este homicidio a un familiar de la víctima quien asediaba sexualmente a ésta y que según el comportamiento reúne el perfil para ser capaz de cometer dicho delito de violación”.

El boom de los
feminicidios
En 1996 la Subprocuraduría abrió 24 averiguaciones previas, a diferencia del año anterior en el que se abrieron sólo 14. De las 24 se consignaron a juzgados penales 13.
A los tres meses de este año, el 10 de marzo en el kilómetro 7 de la carretera Casas Grandes, en un camino ejidal se encontró otra osamenta. En el documento se afirma que la víctima pudo haber tenido de 9 a 12 años de edad. En la autopsia se aprecian heridas punzo cortantes en el cuello, tórax y abdomen.
El caso quedó pendiente de resolver.
En la página 48 se documenta parte de la averiguación previa 05396/96-1102 a la que se acumularon la 06086/96-1103, 05462/96-0102, 05040/96-1103, 6698/96-1101, 23458/95-0101, 15561/95-0402, 17610/95-1104, 17364/95-1104 y la 16482/95.
En esta indagatoria se explica que el 13 de marzo de 1996 se encontró muerta a una mujer en Lomas del Poleo, luego se habla del segundo cadáver hallado en el mismo sector el 18 de marzo.
Renglones abajo indica que veinte día después de este último cadaver encontrado la Policía localizó a 4 kilómetros y medio al Sur de la presa “La Pistola”, se encontró un tercero.
La cuarta de las víctimas de esta banda, según la Subprocuraduría, apareció el 7 de abril en un sector de Lomas del Poleo. Era Rosario García Leal, empleada de una maquiladora local.
La síntesis asegura que al practicarse los reconocimientos (autopsias) se estableció que en su mayoría las víctimas habían sido violadas y victimizadas:
“... Se dio con el paradero de una persona que vive cerca del sector por el rumbo de Anapra el cual a su vez era empelado de un bar o salón de baile “El Joyce Place” y el cual a ser interrogado manifestó que conocía a la mayoría de las víctimas y que las había visto reunirse en el citado centro nocturno, por lo que se ahondó en las investigaciones y se llegó a establecer la participación de un grupo de delincuentes que se encontraban enrolados en una banda y se hacían nombrar Los Rebeldes, reuniendo enseguida elementos de prueba capaces de demostrar la presunta responsabilidad de algunos miembros de esa banda los que fueron identificados como Carlo Barrientos Vidales, Sergio Armendariz Diaz, Héctor Raymundo Olivares Villalba, Carlos Armando Molina Mariscal, Juan Jorge Contreras Jurdo, José Luis Rosales Juárez, Erika Fierro, Rómel Omar Ceniceros García, Gerardo Fernández Molina y Fernando Rubén Germés Aguirre, lo queen un operativo sin precedente lograron ser detenidos...”
En la página 50 semenciona que dichos criminales “...Tenía nexos con un egipcio que en el tiempo de su detención de aquellos se encontraba detenido en el Cereso de esa ciudad por el delito de homicidio cometido en perjuicio de una joven mujer hechos sucedidos en similares circunstancias ya que según se declaró por algunos miembros de la banda que el egipcio de nombre Omar Latif Sharif proporcionaba cantidades de dinero a los miembros de la banda en la comisión de los crímenes con el propósito de crear confusión a las autoridades y a la opinión pública y tal vez así obtener su libertad, por lo que aquellos fueron consignados en fecha 18 de abril de 1996 al juzgado quinto de lo penal de este distrito por los delitos de homicidio calificado, secuestro, violación equiparada, asociación delictuosa y delitos en materia de exhumaciones e inhumaciones en perjuicio de Rosario García Leal, de una persona que fue identificada con el nombre de Lucy, Guadalupe Verónica Castro Pando, Olga Alicia Carrillo, otra identificada con el nombre de Tania y las féminas no identificadas 137/95 y 122/95...”.

Los otros psicópatas
de Lomas de Poléo
En la averiguación previa 5712/96-1101, se acentúa que el 23 de marzo de 1996, fecha intermedia, entre el 18 y el 28 de marzo cuando se encontraron víctimas adjudicadas a “Los Rebeldes”, apareció otra mujer violada y asesinada en el mismo sector de Lomas de Poléo:
“...Vestía una blusa desabotonada la cual estaba sobre sus hombros de color azul verde, un brassier en color negro el cual se encuentra hacia arriba de los senos... A la realización de la autopsia se determinó muerte por estrangulamiento...”.
Luego como si se tratara de una burla el 29 de marzo se encontró a otra víctima el 29 de marzo. Hasta el momento en el que se redactó el informe no se había podido saber su identidad, sólo que pertenecía al tipo sanguineo “B”.
Después de esto se desató una ola de asesinatos en los que se pudo arrestar a los asesinos, pero que no coinciden con los patrones de los crímenes de Lomas de Poléo.

Abandonada en
territorio de EU
A mediados de 1997 se presentó el primer y único caso de una mujer que fue secuestrada en las calles de Ciudad Juárez, y abandonada muerta después de haber sido violada, en territorio de El Paso, Texas.
En el expediente de la averiguación previa 13259/96-101 los datos señalan que Sandra Luz Juárez, empleada de la maquiladora Zenco, desapareció el día 9 de julio, cuando se dirigía a laborar.
“Aproximadamente tres días después de la desaparición de esta persona se tuvo conocimiento quedel lado amaricano como a tres kilómetros de la franja fronteriza se había localizado una joven mujer sin vida a la cual los familiares la identificaron...”
La Subprocuraduría hasta 1998 no había recabar diligencias de ‘levantamiento de cadáver y autopsia que realizaran las autoridades’ de Estados Unidos.

Otro crimen
cerca de las vías
Al igual que el crimen de Miriam Velázquez, el 23 de febrero de 1995, a 60 metros de las vías del ferrocarril, cinco meses después, el 19 de agosto, fue encontrada Sonia Ivett Sánchez en un lote baldío al poniente de las vías.
También al igual que Miriam González, presenta heridas en el rostro con una arma punzo cortante y había sido salvajemente golpeada ya que presentaba fracturas, como en su pómulo derecho y excoraciones en todo el cuerpo. Era empleada de maquiladora. En este caso fue detenido y consignado Pedro Vázquez Aguilar.
Después de este crimen se desciben varios feminicidios, algunos de ellos en donde se violó a las víctimas y luego se les disparó. En estos últimos asesinatos la Procuraduría General de Justicia del Estado, aprehendió a los responsables.

Asesinatos
de 1997
En este año los feminicidios ya habían cobrado fama, y empezaron a ser utilizados por el candidato a gobernador Patricio Martínez, quien al siguiente año, recuperaría la gubernatura para el Partido Revolucionario Institucional.
A lo largo de 1997, se abrieron 22 averiguaciones previas, de las cuales fueron sólo consignadas ante un juez la mital.
La mayoría de los crímenes no siguieron el patrón de los anteriores.
Por ejemplo, en el relleno sanitario, fue encontrada sin vida la niña Cynthia Acosta, el 8 de febrero. No fue ultrajada sexualmente.
Luego María Gardea Villalobos fue violada y muerta a navajazos por cuatro jóvenes pandilleros. El modus operandi de los asesinos fue el mismo que siguen feminicidios donde participan dos o más agresores.
La descripción en la página 72 es la siguiente:
“El día 3 de marzo de 1997 en esta ciudad en la calle Pavorreal a su terminación donde se localiza un expendio de gas denominado Punto Anapra, y a una distancia aproximadamente de dos kilómetros hasta la terminación de dicho camino y en la parte superior del cerro conocido como cerro bola a una distancia de un kilómetro y medio sobre un montículo de tierra... se encontró el cadáver de una persona del sexo femenino de complexión delgada... dicho cadáver vestía solamente una blusa tipo chaleco”.
En el resultado de la autopsia la Subprocuraduría determinó que murió desangrándose después de haber recibido heridas con una navaja en el cuello y tórax.
La niña fue violada y causó conmoción en los medios locales por la amplia difusión que se le dio a la tragedia. Fueron sentenciados los cuatro pandilleros por el juzgado sexto de lo penal.
Dos semanas después, el 21 de marzo, a casi un kilómetro de “El Sauzal” se encontró a otra mujer sin vida. Su cuerpo presentaba varias heridas, una de ellas en el cuello que le privó de la existencia. No fue identificada.
Otra empleada de una maquiladora que fue presa de los victimarios de Ciudad Juárez fue Silvia Guadalupe Díaz.
En este caso sus familiares no reportaron su desaparición hasta tres semanas después de que no regresó a casa. Silvia desapareció el 7 de marzo cuando fue a buscar trabajo a una maquiladora. La averiguación previa 6098/97-1101 indica que después de ese día, en fecha del 29 de marzo “...a dos kilómetros del panteón del poblado conocido como Sauzal Viejo se localiza la osamenta de una persona, con ausencia de tejido y piel de la parte inferior del cuello hacia abajo, aparece con ausencia de dedos pulgares e índice derecho e izquierdo...”.
Fue hasta el 1 de abril que la familia reportó su desapareció. No hubo detenidos.
Después a esta fecha desaparecieron varias mujeres. Varias de ellas fueron encontradas y a pesar de que la Procuraduría detuvo a sospechosos salieron libres tras no comprobárseles autoría en los homicidios.
El tres de octubre fue hallada otra víctima, a la que se le registró como “Femenina desconocida 163/97”, que brutalmente violada, nunca se pudo identificarla.
De nueva cuenta, el 6 de noviembre de 1997, fue hallada otra muerta en las faldas del Cerro Bola, con las características de las víctimas encontradas anteriormente en los alrededores de ese lugar.
También en el expediente se anexan asesinatos que no son sexuales, como el de Rosa Margarita Arrellanes, que fuera baleada en el interior de la discoteque Vértigo. Dicha averiguación está marcada con el 25340/97-0501.
El último hallazgo de 1997, fue el 19 de diciembre y tuvo lugar en Lomas de Poléo. No fue posible identificarla.



Asesinatos
que siguieron
Al momento de que se realizó el estudio de la Subprocuraduría (Febrero de 1998) se habían abierto 3 averiguaciones previas y no había sido posible por parte del Ministerio Público consignarlas a juzgados penales.
Apenas transcurridos dos días de ese año, cerca de las vías del ferrocarril, en el kilómetro 24 de la carretera Panamericana.
El forense lo describe así:
“...Persona de sexo femenino, de complexión regular, de 12 años aproximadamente, tez morena, de cabello castaño, de un metro con treinta y seis centimetros de longitud, frente amplia... hematoma en antebrazo izquierdo, equimósis lineales en antebrazo izquierdo, herida cortante en cadera del lado derecho, desgarramiento en la cavidad vaginal con sangrado...”.
El relato del encuentro es verdaderamente tétrico pero lo es aún más la descripción de la autopsia, en donde se determinó causa de muerte asfixia por estrangulamiento.
Al final del estudio la Subprocuraduría de Justicia del Estado, Zona Norte, hace algunas anotaciones, que aseguran que desde 1993 a febrero de 1998, se abrieron un total se 81 averiguaciones previas, pero sólo se consignaron la mitad, es decir 41.

Migración-muertes,
conexión falida
En la página 105 se intenta hacer un mini-estudio en el que se vincula la muerte de mujeres con el fenómeno del crecimiento acelerado de la población.
“En estos grupos de estratos y dentro de ellos, las víctimas se reclutan además en términos de sexo y de edad, principalmente en mujeres y tratándose de este delito, tiene sus propios problemas según se ha demostrado en el trabajo que antecede, toda vez que esta ciudad atravieza por serios conflictos de un crecimiento acelerado de la población en los últimos años, tomando en consideración que se trata de un centro de importantes desde el punto de vista laboral, atrayendo grandes grupos de personas con ese fin, que ademáslamentablemente no todos vienen con el propósito de obtener un empleo y conducirse con honestidad, sujetándose a las normas éticas, morales y legales. Además que Ciudad Juárez es uno de los más importantes centros de nuestro país y puerta de salida para aquellos que pretenden emigrar al vecino país, los que, después de fallidos intentos llegan a engrosar las filas de la población ocupando asentamientos irregulares debido a la falta de recursos e inclusive por extrema ignorancia, es importante hacer notar que la conducta de algunas víctimas no concuerda con esos lineamientos del orden moral toda vez que se ha desbordado una frecuencia de asistir a altas horas de la noche a centros de diversión no aptos para su edad en algunos casos, así como la falta de atención y descuido por el núcleo familiar en que han convivido”.









No hay comentarios.: