domingo, octubre 31, 2004

Antro

He roto la cordura de una guitarra.
Sólo quedo solo.
Esta esquina fría
detiene a los poetas
que encienden altares
y borran palabras con cerveza.

Está la noche y ahora ellas
ni los ladridos del perro suceden.

Desfile imaginado de voces,
cuerpos pálidos sin falda,
espinas arrojadas, el vientre del bar.

El alcohol, memoria, tiempo,
caen.
Una cascada de lamentos
disipa el precipicio.

De la alfombra nace una luz:
una mujer me ofrece llevarse el infierno
pero ya no tengo dinero.


Antonio Flores Schroeder
31 de octubre del 2004.

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