domingo, septiembre 05, 2004

Los otros asesinatos. Reaparecen los desaparecidos


Antonio Flores Schroeder
El sistema que implementaron los gobiernos en México para terminar con sus adversarios son peliculezcos.
Durante los últimos meses la Fiscalía Especializada para Movimientos del Pasado (Femospp)ha iniciado una averiguación en distintos hospitales pquiatricos de este país.
Investigadores descubrieron ,según información divulgada por La Jornada, en su edición dominical, que existen más de cien expedientes con nombres iguales a los desaparecidos durante la guerra sucial de los años 70 y 80.
Como si se tratara de un guión de un escritor para uno de sus libros, no es así.
De acuerdo con las indagatorias muy pronto se podría dar con el paradero de los 'desaparecidos', por lo que ahora surge la idea de que no todos fueron arrojados al mar.
Existe un caso de un preso político que fue enviado a un manicomio. Se trata de Carlos Castañeda de la Fuente, quien en 1970 intentó asesinar al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.
La Jornada dijo que Ignacio Carrillo Prieto, fiscal
especial para esos asuntos, revisó 761 expedientes en el hospital Fray Bernandino Alvarez. Se detectaron posibles casos en el hospital Samuel Ramírez Moreno, después de que fueron revisados 12 mil expedientes.
"Hasta el momento la fiscalía tiene seis casos que pudieron ser los de seis desaparecidos, lo que significaría que efectivamente las torturas y los malos tratos infligidos por las autoridades llevaron a muchos opositores a esos sitios", aseguraron diversos funcionarios públicos al periódico capitalino.
De los casos concretos en los que se ha documentado que las torturas infligidas por autoridades militares o civiles llevaron a los afectados a hospitales siquiátricos están los de Carlos Castañeda de la Fuente (La Jornada, abril de 2004), quien permaneció 23 años recluido en el Samuel Ramírez Moreno; en el Fray Bernardino se localizaron los expedientes de Antonio Castro Wierczorek y Alejandro Arroyo Cabañas. El primero desapareció en julio de 1982; el segundo fue torturado por militares en 1973 y tuvo que ingresar al hospital luego de ser detenido en Atoyac de Alvarez, Guerrero, por presuntas alteraciones de sus facultades mentales.
Aunque lo anterior podría formar parte de una película argentina contra la represión, estamos hablando de una realidad que se vivió en este país de mentiras y verdades a medias.
Se trata, según el periódico La Jornada, del final que tuvieron muchos de aquellos que no concordaron con la degenerada política que mantuvieron los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional.

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