jueves, septiembre 09, 2004

Algunos recuerdos de Laesta

(Ahora que se aproxima la lectura de "El Lobo", Zerk y Santana)


Antonio Flores Schroeder
Ahora con la próxima lectura de los exmiembros de Laesta, vinieron a mi mente algunas imágenes de ellos, recuerdos que me persiguen de vez en cuando.
Uno de los jóvenes creadores de ese taller dirigido por el doctor JMGG, además de haber sido mi compañero, es muy amigo mio. Me ha soportado en todos mis desvaríos.
Me refiero a Zerk, el cual desde mi particular punto de vista, es uno de los mejores y más inteligentes poetas de la ciudad del burrito y la violencia.
Una de las anécdotas que más risa me provoca es una de sus manías.
A Zerk le gustaba hace algunos años -no sé si todavía- repetir sílabas o expresiones que quedaban grabadas de sus entrevistas.
Por ejemplo, si alguien se reía de fea manera, como suele pasar en las fuentes que cubría para un rotativo que no valoró a un periodista con caracter social, lo repetía una y otra vez.
Entonces era la redacción un pequeño manicomio. Risas por aquí, risas por allá.
Sus enseñansas en el taller literario eran sobre todo constructivas, Criticaba sin criticar. Señalaba los tradicionales vicios literarios a los que acudíamos todos en nuestros textos.
De Jorge López Landó recuerdo algunas cosas. Su gusto indomable por Star Wars y el buen rock. "El Lobo", aunque nunca lo conocí a fondo en una buena persona.
Tiene versos interesantes y para mi se me hace injusto que las editoriales, por los menos las chihuahuenses, no bajen por él cuando hay luna llena.
No me gustaba -lo confienzo ahora- cuando leía mis textos en la sesiones y tocaba el turno de "El Lobo" en las críticas.
"Puta madre", las palabras no me salían porque quedaban atoradas en las entrañas.
Sus palabras eran bombas de las cuales uno podía aprender mucho, pero había veces que varios de nosotros nos calaba hasta los huesos.
Jorge lleva un niño en su interior, pero ay de ustedes que lo hagan enojar.
Del señor Juan Pablo Santana que más puedo decir. No sólo es buena persona sino que el cabrón no escribe en su blog.
A mi me relajaba mucho cuando le tocaba dar su punto de vista sobre mi texto. Era el más piadoso y solía reconstruir mejores oraciones, con las mismas palabras que uno había escrito los poemas o los cuentos.
La anécdota que más recuerdo es el día de la borrachera en su depa con el Zerk.
(Manejar en sentido contrario por una de las avenidas más transitadas de Ciudad Juárez no cualquiera lo hace).
Eran buenos tiempos. De eso no hay duda.





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