jueves, agosto 05, 2004

Nogales, Sonora: sinónimo de caos


Vivir en Nogales, es vivir no sólo en una ciudad sin ley, sino en una urbe en la que la ley sirve al crimen organizado. Es un lugar común observar unidades de la Policía Municipal con delincuentes.
Prueba de lo anterior es que el pasado Director de Seguridad Pública, Obeso Montoya, está internado en un Centro de Readaptación Social (Cereso), luego de que la Agencia Federal de Investigación le comprobara que encubría a narcotraficantes.
Obeso Montoya, es suegro de Demetrio Ifantópulos, Secretartio del Ayuntamiento local.
Vivir en Nogales, Sonora, es desde luego, vivir en medio del tráfico de personas. Ver en los periódicos todos los días muertes de indocumentados, sin que los famosos Grupo Beta, hagan algo por salvar esas vidas que desventuradas en su territorio, sueñan con algo insoñable: vivir como americanos.
Vivir en Nogales, por supuesto es vivir en la frontera menos desarrollada a causa de varios apellidos árabes como Zaied y Dabdoub. Tierras invadidas, asentamientos ilegales.
Vivir en Nogales, es estar de testigo de cómo cada persona hace lo que le conviene sin importarle el bien común. Nogales, es la tierra del desmadre, así de sencillo.

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