lunes, agosto 02, 2004

México, el país de la impunidad


Por Antonio Flores Schroeder
A veces uno no se explica a ciencia cierta lo que ocurre en México. Los recientes hechos de 'ajustes del pasado', donde prácticamente se olvidó una historia gris del país, demuestran que la impunidad sigue igual que antes, igual que siempre.
El combate extralegal que se le dio a los estudiantes a partir de la segunda mitad de la década de los sesenta, que 'culminó' casi una década después, el 10 de junio de 1971, fue brutal, avalado por la política sucia que acostumbra a mantener el gobierno estadounidense.
El llamado que hizo el fiscal Ignacio Carrillo Prieto a indagar el pasado, tuvo un resultado que al final se impactó contra una pared de complididades, que derivó en el injusto perdón al expresidente Echeverría.
Y es que el 'perdón' a Echeverría, tiene varias lecturas para mi.
Primero que el escrutinio de la justicia una vez más, quedó mal con los mexicanos. Carrillo Prieto, agente del Ministerio Público Federal, por órdenes de arriba realizó una investigación incompleta con el propósito de que el juez no pudiera enviar a la cárcel al exmandatario, a pesar de que el AMPF solicitó una orden de aprehensión.
Otra lectura es que el Juez fue comprado. Y otra más, la más probable, es que Fox negoció. Y así podría mencionar un mar de posibilidades, pero al final todas llegan al mismo lugar: impunidad.
Los verbos y párrafos de la justicia que escribe el fiscal, son sólo palabras, palabras solas.
¿Cómo van a creer los mexicanos que su país ha cambiado?
En la edición 319 de la revista Nexos, el fiscal escribió en un artículo:
"La obra de la justicia exige que el fiscal especial haga abstracción de su voluntad e interés particular, por lo que requiere, en todo momento, de la voluntad institucional y de las voluntades sociales que hagan perdurar esa cofluencia, encuetro de múltiples empeños que mantenga el impulso en virtud del compromiso de todos para honrar las promesas empeñadas con la Ley y con la democracia".
¡Chingaderas!
Sólo así podría resumir este texto y todos los demás que el fiscal escribe.
La democracia no importa ni la Ley, cuándo ésta no se cumple.
¿De qué sirve que los mexicanos acudan al pasado, si parece que su gobierno, se empeñó en hacer un viaje al interior de una herida que todavía no cicatriza, que todavía no deja de sangrar?
Lo que ha propiciado el Gobierno Federal con este 'imperdonable perdón', es lamentable. Se acabaron los límites de la imaginación.
En este país de mentiras, todo puede pasar. Ya lo vimos recientemente en Chihuahua. El gobernador se va impune. Ya nada se puede hacer.
¡Viva la impunidad!


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