viernes, agosto 13, 2004

De madrugada


Por Antonio Flores Schroeder
Esperaba tu silueta llegar a esta cama donde escribo palabras, esperaba tus manos, una sábana tus pies.
Textos inconclusos bajo luces intermitentes, con un olor a tabaco y carne podrida, estrellas de arena, mil perlas en el desierto.
La banqueta, sus escalones, eran un pretexto para espiarte, mientras el ruido de los tacones nunca llegaban y entonces el sol, una reminiscencia otra vez.
Antes de dormir otra música, espacios de silencio, tus piernas un abanico, monedas, (hambre) tus muslos un diván en mi sueño.

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