lunes, agosto 16, 2004

De Catemaco para el mundo


Por Antonio Flores Schroeder
Ahiviosc Doniceties, una mujer robusta que le faltaba el ojo izquierdo, decidió de la noche a la mañana cambiar su brujería por las letras.
Nacida en Veracruz aprendió desde niña a jugar entre lodo y chamanes.
Con el pasar de los años Doniceties, afectada por las malas predicciones de los Brujos Mayores de Catemaco decidió emigrar su mundo y transgredir la realidad.
Cuentan que a mediados de la década de 1980 los espíritus sempiternos no le ayudaron mucho a crear versos. Acudió con un par de limpias y rameadas, sin embargo sus poemas no cambiaron mucho. Entonces decidió viajar en la escoba que le regaló su madre, para intentar a toda costa formar parte del mundo de los poetas.
En uno de esos viajes, allá por Uruguay, tuvo la suerte de encontrarse con el Decimo Sexto Congreso Internacional de Brujería.
Para alcanzar historias inolvidables una decena de hechiceros le retiró el maleficio y algunas salaciones, para que pudiera escribir.
Dicen los que dicen saber, que Alivios fue a Nanciyaga, a uno de los adoratorios de piedra, para que le dieran la facultad de versar igual a poetas internacionales de su agrado.
En los últimos días se le ha visto ursurpar textos sin que mucha gente se de cuenta. A veces va a bañarse con Temascal, en esas bóvedas de piedra con barro en donde flota el abecedario.
A pesar de sus esfuerzos la bruja no puede escribir como quisiera.

No hay comentarios.: