domingo, agosto 08, 2004

A continuación a petición de Carlos D. Pérez, Coordinador General de REDH(Red Solidaria por los Derechos Humanos)publico el siguiente texto. Debemos ayudar desde nuestra trinchera a recuperar el pasado y si no puede ser en todas las historias, por lo menos en una, que seguramente es una copia de miles que sucedieron durante la guerra sucia de Diaz Ordaz y Echeverría, quienes han sido perdonados por la actual administración federal:






PARA TI: JUAN CARLOS HERNANDEZ VALADEZ
(LUCIO ANTONIO GALLANGOS VARGAS)

Sabes, desde niña surgieron en mi muchas incógnitas: ciertos sucesos que ocurrían en mi hogar y no resultaban del todo comprensibles, me faltaban datos, detalles para entenderlos, y sobre todo la incertidumbre que nunca me abandonó: la gente que me rodeaba se veia distinta a mi...

Los interrogantes se fueron sumando y crecieron conmigo (es posible que a ti te haya ocurrido lo mismo), y conforme fueron pasando los años llamó la atención mi característica rebeldía... Claro, hoy comprendo y conozco perfectamente la fuente; pero en aquellos años, esos comentarios aumentaron aún más mis dudas, mis sospechas.

Finalmente, a causa de mi insistente inquietud por conocer la verdad, fue mi tía María de los Ángeles quien rompió el silencio. Nunca olvidaré sus palabras:


“A ti te trajo tu tío Carlos cuando tenías 2 años de edad, él dijo que a tus padres los mataron en un enfrentamiento. Tú tienes un hermano, 2 años más grande que tú, no pudimos hacer nada para rescatarlo, se lo llevaron al hospital de IMAN. Carlos quedó de regresar para llevarme adónde se encontraba; él me dijo: «yo te voy a señalar quién es para que tú le hables...», pero desgraciadamente nunca llegó ese momento, al poco tiempo lo mataron y todo vínculo se rompió. Nunca supimos quiénes eran tus padres, qué pasó con ellos, ni qué fue de la vida de tu hermano luego que saliera del hospital.”


Desde ese preciso momento has estado siempre conmigo, no te he conocido pero te quiero. Sabes, siempre hubo y habrá algo muy grande y muy fuerte entre nosotros, contra lo que nada pudo hacer la distancia, ni el desencuentro.

Mi tía, que siempre confundía las cosas -y sobre todo los nombres-, creía recordar que te llamabas Andrés (pero bueno, a mi me puso Adelaida, en lugar de Aleida!). El hecho es que por mucho tiempo viví con esa idea, y nunca se me quitaba de la mente que el día que tuviera un hijo se llamaría igual que tú, ... qué bueno que se haya tardado en llegar!, porque imagínate que ahora, además de estar buscando a su tío, estaría metida en un gran lío tratando de cambiar su nombre por el de “Tony”.

¿ De dónde salió eso de Tony? Muchas dudas se cerraron el día que leí aquella revista, “bendita revista” DIA SIETE, o bendito reportero, ¿qué grandioso rayo de Luz lo iluminó?!! ... Más grandioso fue el certero golpe de mi padre Alejandro al leer aquel artículo, que contenia las fotografías de dos niños y señalaba al gobierno como responsable de su desaparición: Aleida y Lucio Antonio Gallangos Vargas.

Esos eran nuestros nombres, esa era nuestra historia...

Me llamo Aleida en honor a la hija del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara, te llamas Lucio, por Lucio Cabañas (aquel famoso guerrillero mexicano de los años 70s) y Antonio como nuestro padre, aún desaparecido por la acción del Estado opresor.

El artículo detallaba todos nuestros antecedentes familiares. Recuerdo que aquel día mis ojos se inudaron de lágrimas, y que en ese momento no supe si eran de alegría o de dolor, todo era muy confuso. Hicieron falta algunos días más para asimilar las cosas y darme a la tarea de emprender una búsqueda que aún parece inagotable. A partir de ese momento, pensarme fue pensarte, sabía que eras un espejo para mi. Que como yo, habías crecido con otro nombre, otro apellido, rodeado de otra familia.

Hoy se que tu nombre es JUAN CARLOS HERNÁNDEZ VALADEZ, que has vivido en el hermoso estado de Tlaxcala, Calpulalpan Tlaxcala; pero para mi siempre serás Tony, MI ADORADO TONY. Tambien supe que estás registrado el 29 de septiembre de 1971, aunque tu verdadera fecha de nacimiento es el 15 de diciembre de 1971.

Durante este proceso de búsqueda he aprendido a diferenciar cuando se llora de alegría y cuando se llora de dolor. Eso lo pude aprender el día que encontré el expediente donde pude ver tu fotografía. Eras igualito a nuestro padre, solamente que en pequeñito, y con aquella inocencia que caracteriza a un niño. Pude leer el acta donde constaba el momento que habías sido ingresado a la casa hogar: fecha precisa 12 de junio de 1975, el niño dice llamarse “Tony”, cuenta con aproximadamente tres años y medio de edad... No cabía la menor la duda, en ese momento sentí mi pecho y mi corazón esponjarse, los ojos se me humedecieron, y ya nadie me pudo convencer de lo contrario: aprendí que lloraba de alegría, una inmensa alegría que nunca podré borrar...

No vengo a quitarte nada, no quiero que renuncies a nada. Te traigo las respuestas que pude conseguir, y mi amor de hermana. Te ofrezco la parte de tu vida que no conoces, y mi propia vida, para caminarla juntos...

Ha pasado el tiempo y he sentido que se me cierran algunas puertas, mientras se abren una enorme cantidad de interrogantes: ¿cómo estas? ¿dónde estas? ¿por qué me han negado la oportunidad de conocerte?

No quiero robar nada a nadie, mucho menos a ti. Quiero ofrecerte la oportunidad que yo misma tuve, de conocer nuestra historia. Cuando lo supe, nada acabó en mi, al contrario se abrió una nueva dimensión a traves de la cual pude superar muchas dudas, encontrar respuestas, en cierto modo “completarme”.

Solo quiero conocerte. Quiero experimentar nuevamente el sentir mi corazón esponjarse y platicarte todo, absolutamente todo sobre mi, sobre nuestros padres y sobre nuestra familia, que conozcas todo el camino recorrido para saber de ti. Quiero que me cuentes todo sobre ti. Que por fin nuestras vidas que corren en paralelo, puedan reencontrarse.

Te pido me des la oportunidad de abrazarte, llorar nuevamente de alegría, y expresarte el significado enorme que tienes en mi vida.

Tu hermana te abre los brazos ...

Aleida Gallangos Vargas



 

En 1975 el niño Lucio Antonio Gallangos Vargas fue llevado al hospital de la IMAN (México DF) luego de ser herido en una pierna cuando sus padres fueron detenidos, acusados de pertenecer a la Liga Comunista 23 de Septiembre.

En julio de 1975 los estudiantes Roberto Gallangos y Carmen Vargas fueron detenidos. Su casa fue baleada y tomada por la policía. Desde ese momento se les considera desaparecidos, junto con sus hijos Aleida y Lucio Antonio."

Durante 26 años nadie supo nada de ellos.

En septiembre de 2001, gracias a la difusión del caso en un medio de comunicación, Aleida apareció con vida y pudo reunirse con su familia. Ella fue rescatada por Carlos Gorostiola, de la Liga Comunista 23 de Septiembre y amigo de sus padres. Carlos fue ejecutado por la policía en 1976.

Desde el momento en que tomó conocimiento de su propia historia, Aleida comenzó a buscar a su hermano. A lo largo de su búsqueda recabó datos suficientes como para saber que fue entregado en adopción, el nombre con el que fue registrado, e incluso tomó contacto con la familia adoptiva, quienes se mostraron reticentes a facilitar el reencuentro.

Hoy Aleida le escribe a su hermano.

REDH solicita a sus suscriptores y a la Solidaridad Internacional, que hagan circular este mensaje entre todos sus contactos, y tomen las iniciativas que consideren oportunas para garantizar su más amplia difusión.

Especialmente hacemos un llamado a los profesionales de los medios de prensa tradicionales y alternativos, para que colaboren con la divulgación del caso.

No conocemos el paradero actual de Juan Carlos Hernández Valadez (tal es el nombre que hoy lleva Lucio Antonio). Existe información no verificada que lo ubica en el Estado de California, EEUU; se sabe que creció en Calpulalpan, Tlaxcala. Aunque no existen datos que nos lleven a restringir la búsqueda hacia esos lugares, es importante tomar en cuenta que allí podríamos dar con gente que lo conozca o consiga ubicarlo.

El e-mail de Aleida Gallangos Vargas es: gallangosvargas@hotmail.com


A partir de este momento, hacemos lo posible (y, si se nos ocurre cómo, también lo imposible), para facilitar este reencuentro.

Un gran abrazo,

Carlos D. PEREZ

Coordinador General de REDH

(Red Solidaria por los Derechos Humanos)

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