martes, agosto 24, 2004

‘Chito’ Solís, entre el narco y la pared*


“El tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Los gobiernos corruptos no son eternos”.
Isabel Arvide
(Extraído de un artículo de la periodista después de que fuera recluida en la cárcel por segunda vez, por el Gobierno del Estado de Chihuahua).


Antonio Flores Schroeder
Los cateos por parte de la Procuraduría General de la República y del Ejército Mexicano a varias fincas y ranchos en Camargo, Chihuahua, propiedad de familiares del exprocurador Jesús José Solís Silva, no hacen mas que confirmar la sospecha de que éste último mantuvo durante su gestión nexos cercanos con personajes del narcotráfico en la entidad.
Lo anterior había sido denunciado incluso a nivel nacional en distintos medios de comunicación, por periodistas que después tuvieron que pagar el precio de ejercer su derecho a expresarse en un estado en el que el autoritarismo y la violación a las leyes, se tornaron en un lugar común a partir de 1998.
Sin embargo lejos de que fuera llamado a cuentas no sólo por parte del Congreso del Estado, sino por el gobernador, se le sostuvo en el puesto.
A Patricio Martínez no le bastaron las críticas que lanzó tanto el relator para la Libertad de Expresión de la OEA, Alberto Bertoni, como la organización latinoamericana, Periodistas Frente a la Corrupción, en el sentido de que el accionar por parte de las autoridades estatales amedrentaba la libertad de prensa.
Al contrario, los señalamientos de los periodistas que se atrevieron a denunciar públicamente sus sospechas, fueron perseguidos y metidos a la cárcel, como fue el caso de Isabel Arvide.
Con el tiempo las acusaciones fueron en línea ascendente. No fue hasta el escándalo de las narcofosas del fraccionamiento ‘Las Asequias’, cuando se decidió desde la capital del estado, que ‘Chito’ tenía que salir a raiz de las sospechas del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, sobre sus vínculos con el capo Vicente Carrillo Fuentes.
El hallazgo de once osamentas en el patio de la residencia de ese fraccionamiento, aceleró las investigaciones que venía realizando la PGR.
Y es que resulta obvio que el Procurador conocía los desmanes en lo que venía incurriendo la Policía Judicial del Estado desde el inicio de la presente administración estatal.
Ricardo Ravelo, corresponsal en Washington de la revista Proceso, realizó un reportaje a principios de marzo de este año, en el cual afirma que el ‘expediente negro’ elaborado por el FBI, fue consultado por la PGR para enriquecer sus investigaciones.
En Camargo y en la ciudad de Delicias es sabido por las autoridades y la ciudadanía en general que los familiares del exprocurador operaron impunemente cárteles locales, todo esto, amparado por el poder que tenía ‘Chito’ Solís mientras fungió como la máxima autoridad de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Los cateos a fincas de sus familiares no son producto de la imaginación, sino resultado de una indagatoria basada en hechos reales.
Ramón Solís y su padre José de Jesús Solís Gándara alias “El Cheché”, (Este último primo de ‘Chito’) quienes ostentan vehículos blindados, mantenían una estrecha relación con Solís Silva, según se acentúa en el expediente del FBI en Washington.
Otro hecho que nos hace suponer la oscuras relaciones de quien fuera llamado hace dos años en esta misma columna, ‘El procurador de juguete’, fue el atentado que sufrió su hermano Eduardo (a) ‘El Lalo’ en julio de 1993. Aunque nunca se confirmó pero tampoco se desmintió ‘Chito’ viajaba en la camioneta que recibió varios impactos. A un lado del exprocurador iba a Guadalupe Arévalo, presunto narcotraficante de la ciudad de Ojinaga.
Por si al lector le queda una duda del pasado de este personaje tan protegido por Patricio Martínez, sólo hay que traer a la memoria
los sembradíos de mariguana en el rancho “El Búfalo”, propiedad de Rafael Caro Quintero, a unos cuantos kilómetros de Camargo, la tierra que vio crecer a Solís.
El único que no sabía de las actividades ilícitas que se cometían en ese lugar, era el entonces director de la Policía Judicial en Chihuahua, Jesús José Solís Silva.
La culpabilidad en la protección a narcotraficantes por parte de ‘Chito’ es innegable.
Sólo falta esperar si en realidad la Procuraduría General de la República quiere llegar al fondo de todo esto, porque el procurador, creo, no se mandaba solo, también recibía órdenes.

*Artículo publicado en el periódico Norte de Ciudad Juárez, hoy martes 24 de agosto de 2004.

antoniofloress@yahoo.com.mx

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