martes, julio 06, 2004

Contra-tiempos


Por Antonio Flores Schroeder
Podría decir muchas cosas esta tarde. Contar mentiras y glorificar a Satanás en un altar sobre la bandera tricolor. Enfrentar las críticas mediante un escrito, una fotocopia inalterable con sellos de verdad y explicar el pasado, para luego, mediante un análisis subjetivo, detallar el presente y así poder asumir los riesgos que el pensamiento libre me podría obsequiar en el futuro. Pero sería perder el tiempo en vanalidades.
Ahora tras el resultado de nuestra democracia enana, no queda mas que pensar. Seguir desde mi trinchera como hasta ahora lo he hecho, sin contratiempos ni averías.
Decir por decir es una cosa, pero cuando los corazones didácticos no toleran los sufrimientos del pueblo, la indignación, la pobreza, sobre todo si se ha vivido de cerca, si se saborea todos los días mediante el trabajo periodístico, si la verdad se conoce a base de la verdad, entonces uno puede decir lo que quiere, aunque muchos crean que los pétalos sean espinas, tan solo por sentimientos iracundos.
El estado de alerta permanente en el que se vive en este país y el regreso al pasado por parte de su población, no queda otra mas que quedarse callado, permanecer al margen y escribir la historia de las ciudades, los estados y esta puta nación.
Decir las cosas para tratar de explicar este mundo tan complicado, es -pensarían muchos- perder el tiempo.
A veces las palabras que se escriben duelen más al autor que al lector. Quien da un mensaje es porque sabe lo que ocurre, o al menos tiene una noción de una parte de ese universo al que se refiere con las oraciones en un párrafo de alguna canción, un poema, un post.
No pediré una disculpa, pues hacerlo, sería caer en el juego de la estupidez. Lo que está dicho ya tiene lugar y no se le puede olvidar.



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