miércoles, mayo 12, 2004

(Cartas del reinicio de la guerra)


Estimado amigo Baboriny,
Habíamos dejado de tiempo atrás nuestras misivas, por
las razones que tú tendrás bien en mente, la
confabulación por parte de la policía secreta había
hecho casi imposible que mantuvieramos contacto
directo.
De tí supe lo ocurrido en la noche del 23 de febrero,
cuando cayeron en manos de las fuerzas opositoras, al
sudeste de Zimbawe. Desafortunadamente, me encontraba
aislado tomando una serie de precauciones con los
amigos de las altas montañas al Sur del estado.
Me decidí a escribirte, pese a las advertencias que me
hicieron algunos camaradas acá en el encierro, porque
no sé qué es lo que me pasa, tal vez sea el
aburrimiento, tal vez la rutina, tú sabes cómo es
acá, siempre haciendo lo mismo día tras día, hora tras
hora, minuto tras minuto y la hora de dar el golpe
final se aleja cada vez más.
Este mundo humano se ha vuelto rutinario, con poetas
que siempre están pensando en su propio beneficio y
cuando las cosas no salen como esperan, se echan las
culpas unos a otros.
Cófrade entrañable, déjame señalarte que aún recuerdo
las tardes bajo aquel gran roble en las que solíamos
debatir sobre Breton y Celan.
En estos días recién nos visitó el camarada Cardenal,
vino a traer noticias de los amigos de América
Central, y aunque en primer instancia parecía que
podríamos tener una charla más extensa, las
posibilidades se nublaron, ya que el amigo del centro
del continente, estuvo siempre protegido por las
fuerzas melosas que imperan en este terruño, tú sabes,
siempre la burocracia aletargando la causa.
Me comentó que en el último enfrentamiento, Animal
perdió el habla y a Ruiz le fue cortada la lengua, con
una navaja fina y con un solo filo, según me relató.
Los locos, víctimas de su imaginación, dejaron de
andar sueltos por la vida y porefirieron abandonar las
armas antes que volver a sufrir tales ataques por
parte de las fuerzas imperialistas.
Te comento que aún tenemos la base-refugio bajo el
banco de la calle principal, se quedó tal y como la
dejamos antes de partir tú a las tierras del oeste y
yo, al auxilio del ejército de la India.
Es a mi regreso en el barco Alice, cuando por fin pude
concertar la cita con aquel ciurioso gusano de
apellido Morphine, no sé si lo recuerdes, el tipo
aquel que nos quizo vender hachis en Estambul a precio
de diamantes.
Fue por tal razón, luego de algunos contratiempos
entre los que podemos incluir la desaparicion de las
hormigas, fue nos vimos obligados a pasar la noche en
Winchester, tras una escandalosa salida en el
aeropuerto.
Es precisamente de este tipo de lugar, en alguna parte
del país, de donde te escribo antes de abordar un
nuevo vuelo, a mi llegada a Kenia te enviaré noticias
recientes, sólo quería reencontrarte en este contacto,
para que sepas que todavía guardo la bala y el licor
ese que quedó pendiente en la última velada, antes de
que partieras al pueblo donde actualmente preparas
para la guerra.
Estaremos en permanente seguimiento. No olivdes leer
los diarios del lunes, busca en el apartado
internacional, encontrarás noticias del movimiento.

Ambla Sa Sambla

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