jueves, abril 15, 2004

La bahía del silencio
de Oscar Monroy Rivera



Habla el escritor más productivo de Latinoamérica sobre su biblioteca, sus libros y su lucha contra el narcotráfico. El Autor de 305 obras literiarias, algunas de renombre internacional, fue baleado en una ocasión...

(Entrevista publicada hoy jueves 15 de abril en El Diario de Sonora)

Antonio Flores Schroeder
Admirador ‘hasta la muerte’ de José Vasconcelos, el escritor que fecundó tanto en su concepción filosófica como en los estudios sociológicos de América y de Simón Bolivar, ‘El Libertador’ del continente.
Amante del teatro, la música y el arte en general, Oscar Monroy Rivera, el poeta del desierto, invitó a El Diario a conocer su biblioteca a la que bautizó como La bahía del silencio donde alberga sus 305 obras literarias publicadas.
Sin duda el mejor escritor que haya tenido Sonora en su historia, el nogalense se ha convertido en el autor más productivo de Latinoamérica, ya que no se tiene registrado a otro artista con tan alta cantidad de libros escritos.
En su aposento cultural conserva centenares de recuerdos, fotografías con escritores internacionales, imágenes de un discurso en Los Pinos donde conmovió con su poesía a altos funcionarios del gobierno de México.
En una de las paredes cuelgan fotos en blanco y negro de Vasconcelos, de su traductora, de filósofos, su familia, y de una serie de personajes que marcaron su vida.
Lejos del bullicio de los camiones urbanos y de las sirenas de las corporaciones policiacas, Oscar Monroy se levanta, hace señas, y explica la historia de cada una de las fotografías como si la tarde fuera interminable. Sus ojos azules denotan el conocimiento y la experiencia de un hombre maduro que ha sabido combinar la criminología que estudió durante 20 años, con la pasión de las letras.
”Esta es Victoria Ocampo que entregó toda su fortuna a las letras argentinas, que desarrolló la Sinfónica de Buenos Aires y que donó su hacienda de 18 hectáreas como biblioteca y archivo para las Naciones Unidas”, comenta tranquilo, sin prisa y con toda la personalidad emotiva que le caracteriza sobre una de las fotografías que cobran vida mientras escribe.
El Autor de “El mexicano enano”, (un ensayo filósofico conocido en América Latina, libro con 300 mil ejemplares de 30 ediciones agotadas, que han leído 4 generaciones, se ha convertido en un libro esencial para la biblioteca mundial de la literatura) es leído también en naciones como Australia, Inglaterra y Estados Unidos. Un estracto de “El mexicano enano” muestra una alta calidad literaria:


El mexicano enano rinde tributo a la libertad....
El mexicano enano, rinde tributo a la libertad a través de ofrendas depositadas en los monumentos que la consagran con presencia señera. Rinde homenaje a los héroes, depositado sobre sus tumbas color y aroma de flores singulares. Se hace presente en toda tributación hecha a la historia; en todo monumento está presente con devoción oficial y plena.
Mas él es prisionero de su propio enanismo espiritual. No se templa a lo heroico, no lo imita, ni lo ejemplifica, ni lo pretende. Y siendo lo que es, trunca la plenitud que la historia -de su tiempo, en su tarea esperaba de él. Así, niega lo que de esfuerzo personal, único y singular tiene la historia.
El mexicano enano cuando llega a ocupar puestos.....
El mexicano enano cuando llega a ocupar puestos en la instituciones de cultura -porque llega- no abre su esfuerzo pleno a realizar un programa planificado con todo el vigor de que el hombre de cultura es capaz. Hace tientos, sondeos viendo siempre lo que esto o aquello le puede acarrear en su ventaja. No sigue así la realización de una ida útil que pueda en sus consecuencias ser aceptada o no. Teme a la innovación porque ésta se realiza frente a fuerzas sociales y culturales que él le interesan personalmente par lo que "espera" más adelante e su hacer con la bandería de su actividad cultual. Tender puente a generosidad política, con el apoyo que suelen dar las posiciones de cultura.
.....Y desde ese momento, que nace cuando él llega a su puesto y "visiona su interés", ha perdido el sentido de las grandes y hermosas ideas y realizaciones. Niega las realidades vivas, duras, cortantes, superiores que representan las vidas de sus maestros.


Contra el
narcotráfico
Ataviado con ‘shorts’ y una sencilla playera Monroy dio un recorrido a El Diario por su casa, por las recámaras donde crecieron sus hijos, todos ellos artístas de gran calidad a nivel nacional e internacional, habló sobre la persecusión de la que fue objeto por parte ‘de los enemigos’ y del narcotráfico.
Explicó que en la década de 1970 cuando mantuvo junto a otros intelectuales un lugar de arte y buen café (Café y Arte de Nogales), en donde según el escritor mexicano, “ustedes (reportero y fotográfo) no volverán a ver un lugar con tantos cafés como los que se podían ver. Ahí se podían ver las mejores exposiciones de pintura argentinas y mexicanas. Era un lugar maravilloso”, recuerda con nostalgia.
Asegura que durante ese periodo acudieron espías tanto del gobierno como del narcotráfico para ver qué ‘era lo que se escondía’.
Uno de los ataques con balas de metralla que sufrió cerca de su casa fue una ocasión después de que una obra de teatro que se montó, denunció que las farmacias de la ciudad eran las culpables de la drogadicción entre los jóvenes de la localidad.
Su familia tuvo que abandonar Nogales y se enfrentó a los cánceres sociales más ruines del narcopoder.

Sobre el narcotráfico, ¿Cuál ha sido su lucha y cuál es su postura actual ante este problema?
“No se muevan de ahí -dice Monroy y se levanta de la mesa apresurado-
“Esa es la pregunta -continúa- más inteligente y más importante que me han hecho los periodistas y merece una respuesta adecuada”.
El creador señala hacia unas cajas que se encuentran en la biblioteca:
“Todas estas cajas que ven ustedes aquí, esas y aquellas, que suman sesenta, es el primer estudio hecho por un criminólogo sobre el narcotráfico hecho en esta ciudad. El primer estudio de un criminólogo en America Latina. ¿Está contestada su pregunta?...Sin comentarios”, la voz del nogalense ilustre rebota como eco entre las pastas de los libros que tapizan las paredes de su biblioteca.
En dicho trabajo se acentúan sesenta años del narcotráfico local con 30 años de trabajo y con una inversión de 20 millones de pesos.
Monroy estuvo preso en dos ocasiones por diversas causas, debido a la persecusión del narcotráfico, pero eso no lo detuvo ya que las alas del pensamiento no fueron arrestadas.
“Tuvimos que ocultar que era una casa de arte, y pusimos el café. Ahí llegaban los narcotraficantes disfrazados. El narcotráfico representa 38 mil millones de dólares en el eje Oriente-Poniente de la frontera Norte, el narco tiene que defender el 10 por ciento o lo que sea de los capos y si alguien quiere hacer cambios sustanciales los tiene que ejecutar”.
Con lo anterior el escritor se refiere a que en Nogales era conocida su lucha contra el narco y en distintas formas intentaron matarlo.
Aunque la charla con Oscar Monroy Rivera se trataron muchos más temas que los publicados en este espacio, los cuales serán guardados para la próximidad, definitivamente que Nogales, la frontera del caos y los murales, tiene entre sus habitantes a un personaje de clase mundial que no ha sido valorado lo suficiente tanto por las autoridades como la sociedad civil.
Dos horas después de haber entrado a “La bahía del silencio” reportero y fotógrafo, regresan a la otra realidad. Entonces era el viento y “Un extraño en el puerto”, “Sueños sin retorno”, “Esas voces lejanas”. El trabajo nos esperaba...

No hay comentarios.: