lunes, abril 26, 2004

Cartas del baúl (I)


Ambla Sa Sambla:
Te mando esta carta con Oriana porque hace tiempo que no contestas, ni siquiera te has dignado las poquísimias veces que he marcado a tu teléfono, a levantar la bocina, a decirme que todavía existes. De los textos que te he enviado, creo que han sido interceptados por la Santa Sede, de las llamadas no sé, por eso, para constatar que es mentira lo de tu secuestro, te envío este mensaje con ella.
Hace unos días vino a visitarme el hijo de puta del Sacerdote Altamirano, el muy cabrón creyó que no lo vi cuando me espiaba con un telescopio desde el edificio San Carlos. Luego, después de trepar con su cadena para montañas por las paredes del pasillo interior del edificio, tocó a la puerta unas treinta veces.
Yo estaba viendo el partido del River contra el real Madrid, eso fue lo que me enojó más. Mira que haberme interrumpido la fiesta.
Me preguntó por ti, sobre el baúl que tenemos escondido en El Salvador, pero no canté nada, me quedé callado, a pesar de que amenazó con arrojar las pinturas que robó tu padre hace casi un siglo en Francia, en 'Les demoiselles d'Avignon'.
Dice haber descubierto la fórmula de Kokhlova y otras tantas pendejadas. En la panadería, a un lado del edificio donde estoy viviendo, he visto entrar a hombres vestidos de negro y un carro de la Policía Secreta ha estado rondado el lugar por las noches. No he podido dormir.
Oriana lleva la llave del R-1 y espero que lo puedas echar a andar. Según los careros de los árabes todo saldrá bien.
Voy a estar a la espera de que lo puedas hacer (y de que puedas continuar vivo).

Te agradace atentamente, Baboriny

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