viernes, febrero 13, 2004

La mujer de las botas en 1910

En 1910 una mujer preguntó a su marido por sus gotas. El esposo, sordo que estaba, escuchó en lugar de gotas botas y le preguntó para qué las quería. Ella confiada en que su esposo la escuchó correctamente, le respondió que necesitaba ponérselas en las ojos. Lo anterior no tendría pretexto alguno para publicarse en este espacio, de no haber sido por el problema es que esto representó para nuestro País.
Y es que el señor, que me supongo pudo haber sido un diputado, se dirigió inmediatamente con sus amigos y le dijo que su esposa usaba botas en los ojos, lo que se dispersó en cuestión de horas a lo largo de la república.
Al día siguiente el dictador se dio cuenta. Y lo mandó a poner en los libros de texto. Rápido un escritor fue contratado por el Gobierno para que relatara la historia. Después, con el tiempo, los grupos de música compusieron música con la historia de la bota. Los niños desde entonces, enseñados por los maestros, saben perfectamente lo que aconteció aquel día de 1910. Lo único que no me cabe duda en todo este desmadre, es que la historia la escriben los sordos.

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