martes, febrero 03, 2004

El siguiente artículo es una cortesía a Cuentario del candidato a gobernador en Chihuahua, Javier Corral Jurado:



Narcofosas

Javier Corral Jurado*
Chihuahua ha concitado por estos días la atención de la opinión pública nacional; además del proceso electoral en puerta por el que los chihuahuenses renovarán la gubernatura, el Congreso local y las 67 presidencias municipales que abrió un excepcional caso de coalición total entre PAN y PRD, un macabro hallazgo hace voltear de nueva cuenta la mirada del país a nuestra tierra, apuntada en Ciudad Juárez, ya objeto desde hace tiempo de un especial miraje, incluso internacional.
Fruto de una investigación en contra de la delincuencia organizada, el 23 de enero pasado, miembros de la Agencia Federal de Investigación realizaron excavaciones en una finca situada con el número 3633 de la calle Parsioneros del fraccionamiento Las Acequias en Ciudad Juárez, y hallaron varios cuerpos de personas ejecutadas con signos de tortura. Han seguido excavando en esa y otras fincas y hasta el momento suman 12 los cuerpos encontrados. Se trata de una serie de narcofosas, en las que se presume pueden estar enterrados cerca de 30 cuerpos, víctimas de los ajusticiamientos de la mafia del narcotráfico.
Al horror del hallazgo vino el estupor por la denuncia que realizara el pasado día 27 el subprocurador federal de Investigaciones Especiales en contra de la Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos: en los crímenes estaban involucrados una veintena de policías judiciales del estado, varios mandos intermedios, y el primer comandante de la zona norte, Miguel Ángel Loya Gallegos, que se echó a correr a tiempo. Eran encargados de detener a las personas, trasladarlas a los domicilios, asesinarlas y enterrarlas.
Otros jefes de grupo ya no se presentaron a sus "labores" y el primer comandante de la PJE en la ciudad de Cuauhtémoc, Armando Medrano, renunció sorpresivamente "por motivos personales". Según la PGR, fueron detenidos 11 agentes estatales. Los hechos despertaron a las autoridades locales hasta el miércoles 28, en que salió a dar posición oficial el subprocurador de la zona norte, Óscar Valadez. El procurador del estado hasta el jueves 29. Y hasta ahora el gobernador no ha dicho esta boca es mía.
El asunto pone de relieve la corrupción y el grado de descomposición que existe en la Procuraduría de Chihuahua y en el gobierno estatal. El caso de las narcofosas es la prueba que faltaba para certificar lo que ha sido una sospecha ampliamente comentada entre los chihuahuenses: la vinculación y complicidad de la Policía Judicial del Estado con las organizaciones criminales de la mafia del narcotráfico. Estamos ante un hecho muy grave de la relación de las policías con el crimen organizado. Y en medio de este hecho, un asunto insoslayable: el papel y la responsabilidad que juega en este asunto el titular de la PGJE, Jesús José Solís Silva, El Chito, y también el jefe del Ejecutivo estatal.
Nos asombran las respuestas de los funcionarios de la Procuraduría estatal y el silencio del gobernador. En él por lo menos es extraño, un adicto a la palabrería se ha vuelto autista de la noche a la mañana. El subprocurador de la zona norte considera los hechos como un "incidente". El procurador Solís como "un prietito en el arroz". El candidato del PRI a la gubernatura del estado, exonerando de inmediato al procurador, en menos de 24 horas tenía ya un diagnóstico: "Falta de supervisión a los mandos medios". Y el gobernador sigue callado.
Dijo el procurador Solís que la infiltración del narcotráfico no es excepcional o privativa de Chihuahua. ¿Cómo es posible? ¿Sabe de otros estados del país y no sabía del suyo? Los hechos y esta respuesta merecerían el cese fulminante, inmediato. Por mucho menos que esto, en cualquier otra parte lo habrían puesto a disposición del Ministerio Público para ser investigado.
Pero es evidente que no se le va a cesar, porque hay toda una red de complicidad oficial. Este asunto coloca la necesidad de una investigación a fondo y el Ministerio Público federal debe llegar hasta sus últimas consecuencias sobre el involucramiento y complicidad, no sólo de las fuerzas de seguridad estatales, sino de sus responsables, con el narco y sus organizaciones criminales.
Desde enero de 2002, en que el licenciado Solís fue nombrado procurador de Chihuahua, diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos plantearon el peligro que este sujeto representaba para Chihuahua. Documentaron 27 abusos y atropellos realizados en su carrera de policía desde 1980 hasta nuestros días. De hecho en marzo de ese mismo año funcionarios del gobierno federal plantearon directamente al gobernador del estado las preocupaciones de la PGR y de la Secretaría de Gobernación por este nombramiento. Nada se hizo desde entonces.
Lo cierto es que dos hechos, los más escandalosos en la vida de Chihuahua en materia de narcotráfico, han tenido muy cerca al licenciado Solís Silva: en 1985 en el rancho Búfalo, cercano a Delicias, se encontró el sembradío de mariguana y el laboratorio de procesamiento y empaquetamiento más grande de América Latina, por aquellos años. Fue detectado y descubierto tras una denuncia directa del embajador de EU John Gavin. Tuvo que venir a ver el embajador estadounidense lo que no vio, lo que no detectó, quien entonces era el comandante de la PJE destacamentado en la zona de Camargo y Delicias, Jesús José Solís Silva. Ahora se descubre una red de policías judiciales del estado metidos con el narcotráfico, y tampoco lo ve, tampoco lo detectó, ni lo investigó. ¿Entonces qué está haciendo este superpolicía ahí?
Diversos sectores de la sociedad chihuahuense han exigido una investigación a fondo. Confiados en el estado de derecho y en la voluntad política del gobierno de la República en el combate a la delincuencia organizada, han solicitado que esto no se vaya a quedar en los agentes judiciales o en el jefe de grupo, o comandante de grupo. Porque este tema revela toda la podredumbre que hay. Estamos en manos de quienes, diciendo vigilar y resguardar a la comunidad, sirven a los capos del narco para eliminarle a sus obstáculos, para ejecutarlos.

*Candidato a gobernador en Chihuahua por la alianza PAN-PRD

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