lunes, febrero 02, 2004

Desierto. La intermitente línea blanca de la carretera. Al fondo el sol rojo y las nubes que buscan agua y rocas. A las seis de la tarde la señora se desplaza a un lado del camino. Ella es la niña de ayer que mataron al salir de la maquiladora, era del Sur de México. Viene hacia mi. Acelero la velocidad. Soy el único. Por el retrovisor, tras su espalda, se pueden ver tres centenares de amigas suyas. El relámpago rompe el silencio. Ahora llueve. Ya no están.

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