viernes, enero 16, 2004

Si allá es el lugar
Si la puerta de hierro es un aullido incorrecto,
la pintura (es tu cuerpo) un tropiezo a media luz;
un círculo, la pausa máxima en cuatro tiempos.
Si este es el ‘stop’ del que me hablaste
la sangre, el sonido, el aroma a destrucción
es tu sueño atrapado.
Yo estoy aquí, afuera y abajo,
al otro lado del mar, de regreso al relámpago.
Por eso busco tus senos firmes en el féretro,
para no perecer la sagrada lectura de tus labios.

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