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viernes, noviembre 28, 2003

Uno nunca sabe...
La decisión final de publicar o no una nota combina el efecto de la ética y los compromisos existentes con aquellos a quien supuestamente se debe guardar 'respeto'. La creencia que uno tiene acerca del bien y el mal dentro de las empresas informativas puede causar repercusiones fuertes cuando uno menos lo espera.
Los nombres de los responsables de lo que puede ocurrirme ya fueron enviados a varios amigos via e-mail. Ahora, como nunca, debo hacer del conocimiento público muchas cosas y ponen en práctica las palabras de T.H. Huxley: "El fundamento de la moral es acabar de una vez por todas con las mentiras".

Antonio Flores Schroeder en una tarde de incertidumbre.

jueves, noviembre 27, 2003

Marchan contra asesinato de mujeres


México.- Cientos de mexicanas marcharon el martes por calles de la capital para protestar por el asesinato de más de 200 mujeres en Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, desde 1993.
Más de 1,000 mujeres se dirigieron a la residencia presidencial, donde horas antes el presidente Vicente Fox recibió a 15 madres de jóvenes asesinadas en la última década en la ciudad fronteriza, quienes le demandaron justicia.
"Le pedimos al presidente que otorgue recursos para la búsqueda de las desaparecidas, que se finquen responsabilidades contra los funcionarios que han actuado negligentemente y que haya una reparación del daño", comentó Norma Andrade, madre de Lilia Alejandra García, quien fue asesinada en el 2001 en Ciudad Juárez.
"Le dimos un voto de confianza al presidente y ojalá lo cumpla", dijo.
Andrade fue una de las madres que encabezaron la marcha, la cual partió del Angel de la Independencia, uno de los principales monumentos del país localizado en el centro de la ciudad de México.
Ataviadas con un sombrero rosa y la leyenda "Ni una más", una rosa roja en la mano y una fotografía de sus hijas asesinadas o desaparecidas sobre el pecho, las mujeres gritaban "todas son nuestras hijas, todas son nuestras muertas".
En Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, Texas, decenas de mujeres han sido asesinadas desde 1993 y sus cuerpos han aparecido en zonas desérticas alejadas de la ciudad. Las cifras nunca han coincidido.
Según la Procuraduría General de la República en la última década han sido asesinadas 258 mujeres, aunque organizaciones civiles nacionales y extranjeras han señalado que el número es superior a las 300.
La marcha se realizó un día después de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) presentó un informe especial en el que señala que las investigaciones sobre los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez han estado plagadas de descuidos y negligencia oficial.
El presidente de la CNDH, José Luis Soberanes, presentó el martes a Fox el informe especial en una reunión privada, un par de horas antes de que el mandatario recibiera a las madres de las víctimas.
El informe de la CNDH documenta 263 asesinatos y la desaparición de 4.587 mujeres de 1993 a la fecha.

martes, noviembre 25, 2003

La distancia es lo de menos, me dijo ella desde Los Angeles. En Mexicali te están esperando sus manos tendidas bajo el árbol donde la besarás.
Oriana llegó anoche a mi depa cuando estaba dormido, abrió la puerta de la recámara y me dijo en voz baja:
"Sin duda un placer conocerte, en éste y el otro modo. Gracias a tí por esa ventana que me permite llegar hasta el otro lado. En tu conversación y tus historias te veo, te sé, y eso ya es un regalo increible.Besos, niño puerta.
Oriana ( me gusta el nombre, sabe a eso)"
Con un Presidente al que le faltan huevos y una ciudadanía inmersa en su estupidez, los asesinatos de mujeres en la ciudad del burrito y la violencia no podrán ser resueltos. De nada sirve que unas cuantas personas le griten al Gobernador de Chihuahua (Patricio Martínez) su pasividad para investigar si los demás no salen a las calles.
Todos sabemos que el imbécil de Patricio protege a los asesinos. quienes hemos vivido toda nuestra vida en aquella frontera, sabemos de antemano, quienes pudieran estar detrás de todo esto.
Se me hace extrtaño que le Procurador mandara a matar al abogado de uno de los 'chivos expiatorios'.
Si tú no despiertas, no pasará nada. Si quieres que una hija tuya siga corriendo el riesgo de andar en las calles frontertizas, quedata ahí, no te organices en círculos entre colonos para ayudarse los unos a los otros.
Nuestros gobernantes son un pedazo de mierda inmersos en la burocracia. Por eso al igual que Jorge López Landó, yo les digo que chinguen a su madre por no haber hecho nada en estos 10 años de crímenes.
No encuentro tu imagen sobre el florero que dejaste olvidado en mi departamento. Las semillas están fuera de lugar y la serpiente no se mueve desde hace días (no quisiera pensar que ha muerto). Compré una lupa en la tienda de la esquina, tres limpiadores de cloro y un vidrio para intentar raspar poco a poco la superficie de barro pero todo ha sido en vano: no he podido ver el vestigio de tu cara.
Con la otra guerra a cuestas
Hace tiempo toqué tus manos otro lado el mundo, eran tiempos que escondíamos armas bajo el colchón o la almuhada, horas que ninguno de los dos podía dormir al guardia ni levantarse a desayunar el enojo del Comandante.
Ahora te he encontrado tantos años, me pregunto si es demasiado tarde para entregar el mapa, el dinero, las armas, mis sueños.
Por eso he decidido apostarme aquí, en este departamento de segunda para espiar a través de la ventana. Creeme que pasar la tarde o la noche entera recargado en este sofá resulta embriagador; cada vez que te veo entrar, salir, esa puerta haz de volver hacer de las tuyas. Esa Biblia te va a delatar.
Antes, y me refiero a un antes no muy pasado, quizá 20 o 15 años, carecías de escudos de ese tipo. Entonces tomabas la pistola y la granada de siempre, descargada, inservible y salías a caminar, tan campante, fuera de ti misma.
Por eso digo, o al menos yo que te conozco, te van a delatar. Yo que tu dejaba ese librito en casa como escusa para regresar a la infancia "o algo así" como solías decir. Si puediera decirte que aquí estoy, a tan solo treinta metros de ti, que tan solo una calle nos divide, de seguro echarías a llorar. Pinche vieja tan valiente... y tan llorona.
Yo creo que por eso enamoré tus huesos, uno por uno, aún cuando sabía que pertenecías al cielo y podrían matarme, así como así, a la salida de ese bar que frecuentaba los viernes por el verano.
Mira, esos pasos son iguales, ese caminar, tu espalda... cabrona, quién sabe que harás con ese cabrón con el que vas a subir a tu depa, de hecho esos lentes obscuros son los mismos con los que fuiste a mi entierro. Ya ni la chingas.
La Estación de Dulce en Mexicali
Después de diez años de recorrer su piel a través de nuevos senderos su sonrisa sigue siendo la misma. Aún la puedo ver recargada sobre la pared, con sus ojos a punto de derramarse en el llanto inconfundible y siempre con una botellan de pretextos para no despedirse y mantener una charla hasta las cinco y media de la madrugada.
La voz de Dulce era un eco, una llama del otro lado del cuarto; una mano con tres aspirinas y una Coca-Cola frente a la ventana del segundo piso que permitía ver el aterrizaje de las estaciones.
A veces parecía el amanecer una poesía, un breve descanso y luego el ir y venir de sus labios casi como hoy que ya no dormimos la sábana en Mexicali, Nogales o Los Angeles, California.
Nuestros niños tienen ya ocho y seis años y el 2003 es increíble; ellos juegan en los columpios que antes no estaban y el jardín y el perro boxer o Sigmund Freud pintaron nuestras sombras que escalan las paredes de esta habitación.

viernes, noviembre 21, 2003

Rocío es una flor bajo la falda del cerro de la silla
Recuerdos del verano de 2003

Un día Oriana me dijo:
"Parece que todas las vidas necesitarían una ventana a la calle 16, un cerrar de cortinas y un toque en la puerta. Y tú abriste ese hueco necesario entre este y aquel lado, la puerta por donde paso para llegar a tu espacio"

jueves, noviembre 20, 2003

"Hoy celebramos en nuestro País algo que todavía no termina".

(Palabras de Antonio Flores Schroeder en su oficina de la sala de redacción de El Diario de Sonora, en una tarde un poco fría, más o menos, como a seis grados centigrados, con la edición del día 21 de noviembre casi por acabar)
Sobre las puterías del supuesto rey del pop

Así de facilito, como diría el camarada Arnaud Schustter, el tipo paga 3 millones de dólares y obtiene su libertad condicional, después de enfrentar cargos por abuso sexual en contra de un menor de edad. Que bonito ejemplo os ha dado el país de las barras y las estrellas (y los hot-dogs). En pocas palabras la justicia para los gabachos tiene un precio. Ay de aquellos que la pobreza sólo les ha de alcanzar para disminuir dos horas de su condena. Alabado sea Estados Unidos.
Una de cal por diez de cáncer

Enterarse de que uno tiene cáncer puede ocasionar seis tipos de transtornos después de las diez de la mañana:
Primero, salir a correr entre el tráfico vehícular de la avenida principal y regalar a los niños olvidados todo cuanto se traiga en el bolsillo; segundo, disminuir la conceptualización de las palabras que hieren a propios y extraños y guardarlas en el cajón donde (a veces) olvidaba las fotografías de quien alguna vez fue la esposa de tu mejor amigo y ahora es tu amante; tercero, rasurarse la barba totalmente desnudo sobre el techo de la casa de una vecina mientras ve su telenovela preferida, y (o) jalarle la cola a su gato para que lanze ese ruido que podrá excitarla; cuarto, hacer llamadas diarias a tu urbe natal y tratar de recomponer la situación económica que dejaste "en la ciudad del burrito y la violencia" por no seguir bajo el deleite del chicharrón envuelto en tortillas de harina; quinto, leer todos los días antes de empezar a laborar en un periódico de segunda al buen Solzimer, Lola, Zerk, Santa o cualquiera quer sea de Juéarez y por último, abrir el blog de manera más seguida y escribir por escribir, aunque sea esto que acaban de (mal) leer.
La cama de la esquina

Inicio tus ojos
abrazo impostergable, el invierno trepa paredes; reduzco existencias:
caer entre líneas, valle de tu morada, calentar frigidez en un vaso roto que disuelve,
derrite, derrama el sexo sobre unas medias completas que envuelven la cruz del hombre-bomba.

lunes, noviembre 17, 2003

En la política hay tres reglas principales que muchos candidatos cuando llegan al poder suelen olvidar:
1.-Recompensa a tus amigos,
2.-Castiga a tus enemigos,
3.-Luego haz las paces con ellos.
La ciudad de los trepanadores

Existen situaciones que uno no sabe si contarlas o quedarse callado en el cuarto de la inutilidad. Esta vez después de consultarlo entre escritores, periodistas, abogados, seis bomberos y tres albañiles, decidí escribir lo que están a punto de leer, lo cual seguramente, les parecerá -como dicen- 'algo sacado de onda' sin embargo es la pura neta.
El domingo, a eso de las siete de la tarde dejé el Jetta en el departamento y enfilé sin rumbo fijo hacia el centro de la ciudad, con la firme intención de encontrarme una de esas mujeres nogalenses fuera de serie.
Pues resulta que cuando caminaba por la Avenida Plutarco Elías Calles, detuve a un taxi, ya que me cansé por aquello de mi vicio al tabaco.
-Hacia dónde lo puedo llevar?- preguntó el anciano al volante.
-Déjeme allá cerca de la línea, donde está el bar "La tabernita"-
Después de sentarme en el asiento trasero, empecé a notar algo por demás raro en el chofer.
El tipo, muy quitado de la pena, se golpeaba con un instrumento de metal y madera la parte frontal del cráneo. Sí, la escena era bastante grotesca.
-Le sucede algo señor?- pregunté.
-No, por qué habría de pasarme algo?-
Pensé que el señor estaba volviéndose loco o que tenía alguna deuda con un banco o con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pero preferí observale con cautela mientras la sangre que salía de su cabeza era cada vez más abundante.
-Esto de la trepanación no es cualquier cosa oiga-
-Disculpe, trepana qué?-
-trepanación, trepanación, señor-
-Y eso que es, disculpe mi ignorancia- lo cuestioné mientras veía como se limpiaba la sangre con un pedazo de almohada.
-Hacernos agujeros en el cráneo nos permite, según dice mi suegra, alcanzar un nivel de conciencia superior, ya somos muchos-
Por momentos los comentarios del sujeto me hicieron creer que él estaba loco, sin embargo, cuando hicimos el primer semáforo sobre una de las únicas calles pavimentadas de Nogales, Sonora, alcancé a ver a los pilotos de los carros particulares golpearse la cabeza con un instrumento similar al que llevaba el chofer de la unidad de alquiler.
Fue ahí donde comenzó el problema para este escribidor. La gente que caminaba por la bánqueta hacía lo mismo, los voceadores de los diarios, los vendedores de cigarros y chicles, todos, completamente todos, hacían esa misma mamada.
-Bájeme aquí por favor- le supliqué.
El taxista dio un frenón como si estuviera en una carrera de Indianapolis o ya se perdida en el Autodromo Hermanos Escobar de la Ciudad de México.
No le pagué (de por si soy mal pagador. Con esas pendejadas peor).
Caminé durante varias cuadras hasta anocheser. Cualquier persona que veía intentaba hacerse un pinche hoyo en la cabeza como si fuera cualquier pendejada.
Me regresé al Departamento con la finalidad de dormitar un poco y olvidar aquella dantesca escena, pero al entrar en mi recámara, la almuhada estaba manchada de sangre de nueva cuenta, igual que ayer, la semana pasada o la anterior.
Todavía no me acostumbro a este pedo de la trepanación. Llevo diez perforaciones y aún se me siguen olvidando las cosas.
Si no fuera por el espejo.

jueves, noviembre 13, 2003

Escribir por escribir. Poner los ojos sobre una hoja en blanco y arremeter contra ella. Enterrarle los cuchillos de la ira, golpear con las yemas de los dedos al tiempo; hacerlo sangrar, verlo morir a mis pies.
Escribir por escribir. Tolerar mi intolerancia, volverse hijo del Diablo y sacudir cualquier esperanza de volver a ver a Dios. Quitar los crucifijos, arrojarlos por la ventana y reclamarle tantas cosas, por ejemplo, qué por qué sucede esto o aquello, gritarle, pero gritarle con fuerza, hasta desgarrar las cuerdas vocales.
Escribir por escribir y mandar a la chingada todo, todo, todo.

miércoles, noviembre 12, 2003

Varias citas sobre el periodismo:

"Un periodista es un hombre que equivocó la vocación" - anónimo

"Todos los boletines informativos que distribuye el gobierno son mentiras. En algunos se miente más que en otros" - Joseph Alsop

"Los reporteros investigadores tienen la inclinación de las pirañas: van tras cualquier cosa que sangre" -Ben J. Wattenberg

"El Editor debería decirle al escritor que lo que hizo es mejor de lo que en realidad es. No mucho mejor, tan solo un poquito. -T.S. Elliot

"El editor es alguien que sabe lo que quiere, pero que a veces no sabe lo que es" -Walter Davenport

"La historia es poco má que una imagen de los crímenes y las desgracias humanas" -Voltaire
Etica en los medios o morir en el intento (de decir la verdad)
Desde hace tiempo que vengo dándome cuenta de que la ética que se sigue en las direcciones de los medios de comunicación, no se basa en esforzarse por presentar una visión exacta del mundo, sino consta en distorsionar la realidad al antojo de los intereses que acompañan a los propietarios de los periódicos.
Como cualquier persona, el periodista debe saber distinguir entre el bien y el mal. Cuando se actúa mal, a menudo lo hace por las presiones a que está sujeto.
Desgraciadamente cuando se accede a tener algún puesto gerencial en un medio impreso uno debe saber a que se va a enfrentar, para poder sobrellevarlo, y saber, sobre todo, cuando decir: Hasta aquí.
El narcotráfico, el poder y los medios interactuan lejos de las salas de redacción. Son una compleja masa de contradicciones, de asuntos fuera de órden, de dinero, de mentiras o simplemente, de verdades a medias.
De nada vale los listados de códigos que cuelgan de las paredes de la sala de redacción. Lo más lógico sería que su aplicación fuese automática cuando se presenta tal o cual situación, utilizar algo de valentía y actuar honestamente, sin embargo, estas actitudes suelen ser frenadas dentro de las esferas de poder o inclusive, por el director de un periódico.
Antonio Flores Schroeder

martes, noviembre 04, 2003

Ella estaba del otro lado, sí, aún puedo recordar esa mirada de impotencia. Armida, Leticia, Adriana, o como se llame, sabía que el sueño comenzaba atardecer sobre la piedra, la tierra; entre-fronteras.
Bastó un recuerdo, un apretón de manos a metros de distancia; lágrimas de una mujer que arrojaba (sin quererlo) bombas a los viejos vestidos de verde y con sombrero.
Sangre, humo, gritos y al final, disparos.
-Ahora no vale lamentarse en vano- dije en voz baja.
-¿Para qué echarme a correr y tratar de ser un héroe?- me dormí con esa idea bajo un camión abandonado en El Sásabe, Sonora.
A mi amiga, Armida, Leticia, Adriana, o como se llame, se la llevó la Migra. Posiblemente la deporten por Ciudad Juárez, Tijuana, Nogales, o cualquier otra ciudad sin sonrisas.